Caputo vs. gobernadores por los impuestos: coherencia, por favor
22/01/2025 | 12:24Redacción Cadena 3

Desde Cavallo, que confrontó y negoció con los gobernadores, no se veía el cruce que protagonizaron ayer el ministro de Economía de la Nación, Toto Caputo, y los tres gobernadores de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.
Es que Cavallo tenía un plan para reformar el país. Y las provincias tenían que ser parte. Por eso hubo Pactos Fiscales que luego nadie cumplió.
Algo así pasa con el gobierno de Milei. Caputo no los nombró, pero obviamente hablaba de ellos.
Martín Llaryora, Maximiliano Pullaro y Rogelio Frigerio reclamaron por las retenciones al agro. Sector clave en las tres provincias. Debería estar allí Axel Kicillof, pero su ideología se lo impide.
Qué les dijo Caputo: Che, ustedes me piden que baje las retenciones ya, pero no hacen lo mismo. Ninguno ha bajado Ingresos Brutos –es más, algunos subieron el segundo peor impuesto de todos, porque se termina pagando impuesto sobre impuesto-, ninguno ha hecho nada para que sus municipios la corten con las tasas municipales.
Sobran los ejemplos: la Municipalidad de Córdoba sin ir más lejos ha ido a la Justicia para seguir cobrándole al Banco Nación la tasa de comercio e industria y tres sobretasas que se fueron agregando y juntas rozan ¡el 10%!, lo que se traslada a cualquier crédito que da el banco, sin que nadie sepa a cambio de qué servicio cobra esa tasa. En 50 ciudades el Nación gasta en tasas municipales lo mismo que en sueldos. Puede ser legal, pero es absurdo.
En cambio, nosotros estamos eliminando el impuesto inflacionario, eliminamos el impuesto país y hemos bajado o eliminado una infinidad de aranceles y tasas. Y bajamos el gasto.
Y tiene razón. Los gobernadores deben sentir cierta bronca. Porque a ellos la Nación les recortó fuertemente las partidas discrecionales y no cumplió con los fondos que la Anses debe mandar a las cajas jubilatorias. La Nación puede decir: che, yo he hecho un ajuste en el sistema previsional, y sería injusto que ustedes no hagan lo mismo.
Lo cierto es que los gobernadores se han tenido que acomodar a eso. Por ejemplo, ellos también colaboran con bajar el impuesto inflacionario porque cuando baja la inflación a ellos se les reduce parte de la coparticipación e Ingresos Brutos, atados a la inflación.
Pero lo que no se ve en gobernadores e intendentes es la vocación que muestra la Nación para achicar el gasto público y el Estado para que se acomode a un cambio que tiene que ser estructural: no sólo la Nación, sino cada provincia y cada municipio tiene que reformarse para adaptarse a un futuro en que todos funcionen mejor con menos plata.
Por eso en la Nación hemos visto cierre de dependencias, cortes de contratos, reformas para que los privados financien cosas que no hacemos y recortes de subsidios en servicios públicos.
No hemos visto a ninguna provincia o intendencia haciendo esto. Tratan de acomodarse porque no les queda otra, pero la vocación no es reformar. No lo dicen, no han tirado ni una idea de reforma estructural. Al contrario, lo que vemos hasta ahora es que están en las gateras, esperando a ver cómo recuperan lo que dejaron de cobrar. El impuestazo inmobiliario que estamos viendo tanto en municipios como el de Córdoba y muchos más, el impuestazo inmobiliario en una provincia como Córdoba, la creación y subas de tasas en municipios, sobre todo bonaerenses, revela que, si fuera por ellos, gobernadores e intendentes les encantaría seguir en Narnia. Gastando la misma porción del PBI que gastaban antes, creyendo que una vez que pase el chubasco van a poder seguir, por ejemplo, manteniendo a la misma legión de empleados públicos, ñoquis y empresas amigas contratadas que siempre. Están aguantando hasta que pase, no liderando un cambio para que no volvamos atrás, incluso los 18 gobernadores que firmaron el Pacto de Mayo, que aunque no tiene fuerza legal, dice clarito el gasto público de todo el país debe reducirse a 25% del PBI, después de haber rondado el 40. Si no, la economía no podrá crecer. No sólo el agro ahogado en retenciones, condenado a quebrar si eso no se reduce. También los comercios y las industrias de todo tipo asfixiados por Ingresos Brutos y tasas municipales absurdas y los hogares vapuleados por impuestazos inmobiliarios y automotores.
El ajuste a la bruta es el que hemos vivido hasta ahora. Ahora necesitamos coherencia, algún tipo de diálogo donde todos acepten adecuar sus aparatazos burocráticos que a veces hacen cosas muy caras, o que no logran hacer lo que tienen que hacer o que se dedican a hacer cosas que nadie necesita. Si no, difícil que tengamos un Estado bueno, bonito y barato. Que es lo que necesitamos de una buena vez por todas, en la Nación, en las provincias y en cada municipalidad.