Federico Lorenz presenta "El árbol del Coyote" en el marco de los 50 años del golpe
La novela reconstruye, desde la relación entre un padre y un hijo, la experiencia obrera, la represión y la solidaridad durante la última dictadura.
02/03/2026 | 09:58Redacción Cadena 3
Buenos Aires, 2 de marzo (NA) – A medio siglo del golpe de Estado de 1976, la editorial La Flor Azul lanza El árbol del Coyote, la nueva novela de Federico Lorenz, que explora la memoria familiar y colectiva en un contexto de violencia política y la represión de la última dictadura militar argentina.
La trama sigue a un narrador que, tras la muerte de su padre, busca reconstruir su identidad y su rol en una época marcada por la lucha obrera, el sindicalismo combativo y la violencia estatal, tanto en los años previos como durante el terrorismo de Estado.
Utilizando recuerdos fragmentados y las voces de quienes vivieron esos años, la novela entrelaza una narrativa íntima y social donde la experiencia de los trabajadores y sus familias se convierte en un aspecto central.
Lorenz pone énfasis en las consecuencias cotidianas del miedo y la persecución, así como en los pequeños gestos de compañerismo y humanidad que, en ese contexto, funcionaron como formas concretas de resistencia. La relación entre padre e hijo se erige como el eje a partir del cual se articulan memoria, identidad y transmisión generacional.
El autor presentará el libro el domingo 22 de marzo a las 16 en la segunda Feria del Libro de Derechos Humanos "Derechos en Letras", que tendrá lugar en la Sala de Proyectos del edificio Cuatro Columnas del Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA). La entrada será libre y gratuita.
Nacido en Buenos Aires en 1970, Lorenz es historiador, docente del Colegio Nacional de Buenos Aires e investigador independiente del CONICET. Se especializa en la última dictadura, el sindicalismo y la historia de Malvinas, y ha publicado ensayos como ¿De quién es el 24 de marzo? Historia, memoria y política y Malvinas. Historia, conflictos, perspectivas, además de novelas como Montoneros o la ballena blanca y Los muertos de nuestras guerras.
Fragmentos de la obra
"Mi papá era obrero naval. Trabajaba en Astarsa, un astillero de Tigre que no existe más. Construía barcos y, para eso, tenía que soldar chapas con mucha precisión. Era oficial calderero.
Cuando yo era chico me explicó que los barcos que se hacían en Astarsa eran para transportar cereales y petróleo a todas partes del mundo. Y que, si yo quería navegar en uno de ellos en lugar de fabricarlo, prefería que no fuera como un simple marinero, sino como capitán. Recuerdo que me gustaba mucho cuando me decía eso, y me imaginaba la llegada de mi barco a puertos exóticos como los que aparecían en los cuentos y en los libros que empecé a leer de muy chico. Estaba seguro de que un día las cosas iban a ser como él decía.
Algunas veces papá me llevaba de visita al trabajo. El astillero era enorme, máquinas y talleres que parecían haber sido construidos para gigantes. A lo lejos, acá y allá, se veía el chisporroteo de las soldadoras autógenas y se escuchaban los golpes de las mazas contra el hierro. A mí me gustaban los barcos, pero la verdad es que no disfrutaba para nada acompañarlo. Los tipos con los que trabajaba mi papá te palmeaban la espalda a lo bruto, o le hacían chistes de mal gusto.
Encima, muchos de ellos eran vecinos. Así que si no te tocaban el culo en el astillero, cuando estabas distraído, era en la fiambrería del barrio".
"El trabajo de esos hombres era rudo, entre chapas pesadísimas, frío o calor a las orillas del río, con hierros y herramientas pesadas, el que aguantaba la tarea era 'macho', y el que no, obviamente, era un 'puto'. Me imagino que el hecho de que a mí no me gustara el trabajo que hacía mi papá generó que se preocupara sobre mis preferencias, pero nunca me dijo nada directamente, aunque seguro alguna broma le hicieron. Una auténtica tragedia: un soldador con un hijo que primero le salía medio pintor, y después estudiante de Letras.
Es más, recuerdo una vez en la que me llevó al trabajo. Fue antes de prometerme que iba a ser capitán mercante. Intentó enseñarme a soldar: al principio presté atención, y me gustó ponerme la careta, que era muy pesada, pero ni bien se distrajo, me la saqué y, cuando se quiso acordar, me había ido con una tiza de marcar y estaba copiando las grúas del playón sobre unos retazos de chapa de corte. El ayudante de mi viejo lo miró y le dijo:
—¡No te da bola, pero mirá cómo dibuja, Coyote! No te habrá salido maricón, ¿no?
Recuerdo que ese día me sentí especialmente mal, porque yo ya sospechaba que me gustaban los chicos. Era algo que en aquella época era imposible de hablar con nadie. Ni con mis amigos, ni con mi papá, que trabajaba en un lugar donde le iba mejor al que era más macho.
A mi viejo le decían así: el Coyote. Porque era flaco y alto, y porque decían que no le salía una, como al de los dibujitos animados. Lo bautizaron justo uno de esos días del naval. Se le ocurrió ofrecerse para hacer el asado, pero se le fue la mano con el querosén para prender la fogata, y saltó una llamarada que le quemó las cejas y el flequillo".
Lectura rápida
¿De qué trata la novela?
Explora la memoria familiar y colectiva en el contexto de la última dictadura militar argentina.
¿Quién es el autor?
El autor es Federico Lorenz, historiador y docente del Colegio Nacional de Buenos Aires.
¿Cuándo se presenta el libro?
La presentación se realizará el domingo 22 de marzo a las 16 horas.
¿Dónde tendrá lugar la presentación?
En la segunda Feria del Libro de Derechos Humanos "Derechos en Letras", en el Espacio Memoria y Derechos Humanos.
¿Cuál es el enfoque de la novela?
Se centra en la relación entre un padre y un hijo en el contexto de la represión y la solidaridad durante la dictadura.
[Fuente: Noticias Argentinas]





