Estudio revela que insectos prehistóricos gigantes no necesitaban alto oxígeno
Un nuevo estudio desafía la creencia de que el alto oxígeno permitió el tamaño de insectos gigantes. Investigadores analizan el sistema respiratorio de estos antiguos seres y sugieren otras explicaciones para su tamaño.
26/04/2026 | 05:02Redacción Cadena 3
Hace trescientos millones de años, la Tierra presentaba un paisaje completamente diferente al actual. Durante la era del supercontinente Pangaea, vastos bosques de carbón se extendían por el mundo, mientras que los niveles de oxígeno en la atmósfera eran significativamente más altos que en la actualidad.
En este entorno, los insectos alcanzaron tamaños asombrosos. Entre ellos, se encontraban especies similares a libélulas con envergaduras de hasta 70 centímetros. Estos insectos, conocidos como "griffinflies", fueron identificados a partir de impresiones fósiles halladas en rocas sedimentarias en Kansas hace casi un siglo.
Durante décadas, la comunidad científica sostuvo que el tamaño de estos enormes insectos se debía a la elevada concentración de oxígeno en la atmósfera, que se estimaba un 45% superior a la actual. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Nature desafía esta idea, sugiriendo que el tamaño de los insectos no estaba limitado por la disponibilidad de oxígeno.
El equipo de investigación, liderado por Edward (Ned) Snelling de la Universidad de Pretoria, utilizó microscopía electrónica de alta potencia para analizar la relación entre el tamaño corporal de los insectos y la cantidad de tubos traqueales en sus músculos de vuelo. Los hallazgos revelaron que los traqueoles ocupan solo alrededor del 1% del músculo de vuelo en la mayoría de las especies de insectos, lo que indica que el tamaño de los músculos no está restringido por la cantidad de oxígeno disponible.
"Si el oxígeno atmosférico realmente limita el tamaño máximo de los insectos, debería haber evidencia de compensación a nivel de los traqueoles," afirmó Snelling. Aunque se observó cierta compensación en insectos más grandes, esta resultó insignificante en términos evolutivos.
Los investigadores también compararon la estructura respiratoria de los insectos con la de vertebrados. En aves y mamíferos, los capilares del músculo cardíaco ocupan aproximadamente diez veces más espacio que los traqueoles en los músculos de vuelo de los insectos. "Esto sugiere que existe un gran potencial evolutivo para aumentar la inversión en traqueoles si el transporte de oxígeno realmente limitara el tamaño corporal," agregó Roger Seymour, profesor de la Universidad de Adelaida.
A pesar de estas conclusiones, algunos científicos advierten que el oxígeno podría seguir desempeñando un papel en la limitación del tamaño de los insectos, especialmente en otras partes del cuerpo o en etapas anteriores del transporte de oxígeno. Por lo tanto, la idea de que el oxígeno restringe el tamaño de los insectos no se ha descartado por completo.
El estudio sugiere que los investigadores deben explorar otras explicaciones sobre por qué los insectos alcanzaron tamaños tan grandes en el pasado. Posibles factores incluyen un aumento en la depredación por parte de vertebrados o limitaciones físicas del exoesqueleto de los insectos. Por el momento, la verdadera razón detrás del crecimiento y posterior desaparición de los insectos gigantes sigue siendo un misterio abierto.
Lectura rápida
¿Qué revela el nuevo estudio?
El estudio indica que el tamaño de los insectos prehistóricos no estaba limitado por los niveles de oxígeno, desafiando creencias anteriores.
¿Quién lideró la investigación?
La investigación fue liderada por Edward (Ned) Snelling de la Universidad de Pretoria.
¿Cuándo se publicó el estudio?
El estudio fue publicado en la revista Nature.
¿Qué hallaron los investigadores sobre los traqueoles?
Los investigadores descubrieron que los traqueoles ocupan solo alrededor del 1% del músculo de vuelo en los insectos, lo que sugiere que no limitan el tamaño.
¿Qué otros factores podrían influir en el tamaño de los insectos?
Se sugieren factores como la depredación por vertebrados y limitaciones físicas del exoesqueleto como posibles explicaciones.





