Científicos revelan un sorprendente mecanismo en el origen de la vida
Un nuevo estudio del Instituto de Ciencia de Tokio muestra que los ciclos de congelación y descongelación en la Tierra primitiva pudieron haber favorecido la formación de estructuras celulares primitivas y su evolución.
30/04/2026 | 13:02Redacción Cadena 3
Las células modernas son sistemas altamente complejos, con procesos químicos controlados y estructuras internas que les permiten sobrevivir en diversos entornos. En contraste, las primeras estructuras similares a células eran extremadamente simples, compuestas principalmente por burbujas de lípidos que encerraban moléculas orgánicas básicas. Comprender cómo estas protocélulas simples dieron lugar a las células complejas que conocemos hoy sigue siendo una cuestión central en la investigación sobre el origen de la vida.
Un reciente estudio dirigido por investigadores del Earth-Life Science Institute (ELSI) en el Instituto de Ciencia de Tokio analizó cómo estas estructuras iniciales pudieron haber interactuado en la Tierra antigua. En lugar de ofrecer una única explicación sobre el origen de la vida, los científicos se centraron en experimentos que simulan condiciones ambientales realistas. En particular, estudiaron cómo las variaciones en la composición de las membranas afectan el crecimiento de las protocélulas, su fusión y la capacidad de retener moléculas clave durante ciclos de congelación/descongelación.
Construyendo protocélulas modelo con diferentes lípidos
Para investigar esto, el equipo creó pequeños compartimentos esféricos conocidos como vesículas unilamelares grandes (LUVs), utilizando tres tipos de fosfolípidos: POPC, PLPC y DOPC. Según Tatsuya Shinoda, estudiante de doctorado en ELSI y autor principal, "utilizamos fosfatidilcolina (PC) como componentes de la membrana, debido a su continuidad estructural química con las células modernas y su capacidad para retener contenidos esenciales".
A pesar de su similitud, estas moléculas presentan diferencias estructurales sutiles pero importantes. POPC forma membranas más rígidas, mientras que PLPC y DOPC producen membranas más fluidas. Esta variabilidad influye en cómo se agrupan las moléculas y, por ende, en sus propiedades funcionales.
Ciclos de congelación y descongelación impulsan el crecimiento y la fusión
Los investigadores expusieron estas vesículas a ciclos de congelación/descongelación, imitando los cambios de temperatura que pudieron ocurrir en la Tierra primitiva. Tras tres ciclos, se observaron diferencias claras. Las vesículas ricas en POPC se agruparon sin fusionarse completamente, mientras que las que contenían PLPC o DOPC se fusionaron en compartimentos más grandes. Cuanto más PLPC había, más probable era que las vesículas se fusionaran y crecieran.
Este comportamiento resalta el papel de la química de la membrana. Los lípidos con más enlaces insaturados hacen que las membranas sean menos compactas, lo que parece fomentar la fusión. Según Natsumi Noda, investigadora en ELSI, "bajo el estrés de la formación de cristales de hielo, las membranas pueden desestabilizarse o fragmentarse, requiriendo una reorganización estructural al descongelarse".
Mezcla de moléculas y retención de ADN
La fusión es crucial porque permite que los contenidos de compartimentos separados se mezclen. En la Tierra primitiva, donde las moléculas orgánicas estaban dispersas en el entorno, esta mezcla podría haber reunido ingredientes clave para reacciones químicas que llevaron a sistemas más complejos similares a células.
El equipo también probó cuán bien estas vesículas podían capturar y retener ADN. Compararon las vesículas hechas completamente de POPC con las de PLPC. Los resultados mostraron que las vesículas de PLPC eran más efectivas para atrapar ADN, incluso antes de los ciclos de congelación/descongelación, y continuaron reteniendo más ADN que las de POPC tras varias repeticiones.
Ambientes helados como posible cuna de la vida
Tradicionalmente, los científicos han enfocado su atención en ambientes como charcas secas en tierra o respiraderos hidrotermales en el océano profundo como posibles escenarios para el origen de la vida. Este estudio sugiere que los ambientes helados también pudieron haber jugado un papel significativo. En la Tierra primitiva, los ciclos de congelación/descongelación podrían haberse repetido durante largos períodos. A medida que el agua se congelaba, los cristales de hielo empujaban las moléculas disueltas hacia el líquido restante, concentrándolas en pequeños espacios, lo que aumentaba la probabilidad de interacciones entre moléculas y vesículas.
Equilibrando estabilidad y evolución en las primeras células
Para las protocélulas tempranas, mantener un equilibrio entre estabilidad y permeabilidad habría sido crucial. Las membranas necesitaban retener sus contenidos, pero también permitir interacciones que impulsaran cambios químicos. Las composiciones de membrana más exitosas probablemente dependieron de las condiciones ambientales. Tomoaki Matsuura, profesor en ELSI y principal investigador detrás de este estudio, concluyó que "una selección recursiva de vesículas crecientes inducidas por congelación/descongelación a través de generaciones sucesivas podría llevar a la aparición de una célula primordial capaz de evolución darwiniana".
En conjunto, estos hallazgos sugieren que procesos físicos simples como la congelación y descongelación pudieron haber guiado la transición de compartimentos moleculares básicos a las primeras células en evolución.
Lectura rápida
¿Qué descubrieron los científicos?
Identificaron que los ciclos de congelación y descongelación en la Tierra primitiva pudieron haber favorecido la formación y evolución de estructuras celulares primitivas.
¿Quién realizó el estudio?
El estudio fue llevado a cabo por investigadores del Earth-Life Science Institute en el Instituto de Ciencia de Tokio.
¿Cuándo se publicó el estudio?
El estudio fue publicado el 29 de abril de 2026.
¿Dónde se llevó a cabo la investigación?
La investigación se realizó en el Instituto de Ciencia de Tokio.
¿Por qué es importante este descubrimiento?
Este descubrimiento sugiere que los ambientes helados pueden haber sido clave en el origen de la vida, ampliando las teorías sobre cómo se formaron las primeras células.





