El impacto de la virtualidad en la salud mental de adolescentes argentinos
Expertos advierten sobre el uso problemático de redes, el impacto de la dopamina y la pérdida de habilidades sociales en adolescentes argentinos.
Buenos Aires, 12 julio (NA) -- La influencia de la virtualidad en la adolescencia despierta una creciente inquietud respecto a la salud mental. En este contexto, un especialista expresó que "hay chicos que no adquirieron la habilidad humana de mirar a los ojos", incluso en situaciones cotidianas.
De acuerdo al reciente informe "Kids Online Argentina 2025" elaborado por UNICEF y UNESCO, el 46% de los jóvenes de entre 9 y 17 años ha experimentado algún inconveniente relacionado con el uso de internet, teléfonos móviles o videojuegos.
En conversación con la Agencia Noticias Argentinas, el licenciado en psicología Alexis Alderete (MP 85367), experto en Trastornos de Ansiedad y Entrenamiento en Habilidades, advirtió que el entorno digital se ha instaurado de tal forma que la evolución humana aún no ha podido adaptarse. "El cerebro hoy no está preparado a nivel de desarrollo evolutivo para manejar la cantidad de información que tiene el mundo digital".
Según el especialista, el problema no solo se limita al tiempo que los jóvenes pasan en línea, sino que también afecta su vida cotidiana, repercutiendo en su rendimiento escolar y en su capacidad para interactuar en persona. "Se observa con frecuencia que muchos chicos no han desarrollado las habilidades humanas de mirar a los ojos o de prestar atención", comentó Alderete, quien subrayó que para algunos adolescentes, situaciones simples como "pedir una hamburguesa fuera de una aplicación les genera una gran ansiedad porque su sistema nervioso no está preparado para eso".
NA: ¿Qué se entiende por un "uso problemático" de las redes sociales?
Alexis Alderete: Se define como uso problemático cuando interfiere en la vida diaria del individuo; por ejemplo, si le dificulta estudiar o tener relaciones sociales. Esto puede dar lugar al bullying digital, enojo por comentarios negativos y convertir al joven en víctima de abusos. Estas situaciones generan consecuencias internas como ansiedad, miedo a expresarse y temor a comunicarse de manera segura en ese entorno.
NA: Muchos padres intentan intervenir al quitar el dispositivo, ¿es un error?
AA: Los errores más comunes suelen estar relacionados con la falta de comunicación. Cuando se le quita el celular de manera abrupta, se produce una explosión conductual y emocional. Observamos un aumento en los adolescentes que rompen objetos o incluso amenazan a sus padres por la retirada del dispositivo. La solución adecuada es establecer una comunicación sobre el uso responsable y definir horarios específicos. Es fundamental evitar que el niño desarrolle una adicción que afecte su vida escolar o su sueño.
NA: ¿Por qué las redes sociales generan una dependencia tan intensa en la identidad del adolescente?
AA: Los adolescentes tienden a creer erróneamente que encontrarán su verdadera identidad en el mundo digital. Cada "like", comentario positivo o reposteo provoca una liberación de dopamina en el cerebro. Esto genera una expectativa y una imagen distorsionada de sí mismos. Hoy parece que tener una red social o mostrarse de cierta manera determina el valor que el adolescente se asigna.
NA: ¿Cómo incide el discurso de odio y el anonimato en esta etapa?
AA: La diferencia radica en la amplificación del mensaje. En el ámbito digital, no existe el cara a cara y no se perciben las consecuencias de las acciones. Está demostrado que cuando no se ven las consecuencias de un acto, la agresividad tiende a aumentar. El anonimato y la falta de respuesta a un primer comentario hacen que la situación escale. Los jóvenes siguen a "falsos líderes" que proponen retos peligrosos sin considerar si son correctos.
Para el especialista, uno de los aspectos más preocupantes del entorno virtual es la alteración de la empatía. A diferencia de lo que sucede en un aula o un club, el agresor digital no observa la reacción inmediata de su víctima, lo que elimina los frenos sociales naturales. "Cuando no veo las consecuencias de mi acto, elevo cada vez más mi agresividad y me siento cada vez más libre", alertó el especialista.
Esta dinámica origina una espiral de violencia donde el primer ataque, al no recibir una sanción o respuesta física que lo detenga, da pie a agresiones más severas: "El anonimato y la falta de consecuencias hacen que la situación se intensifique".
NA: ¿Cuáles son las señales de alerta que deben observar las familias?
AA: Lo principal es el cambio de conducta. Si el joven muestra desinterés por ir al colegio, presenta síntomas físicos como taquicardia o ataques de pánico, o experimenta cambios en su alimentación y sueño, esto debe ser un motivo de preocupación para los padres.
NA: ¿Cuál es el futuro en términos de salud mental para los jóvenes?
AA: Diferentes estudios indican que para el 2030, la principal problemática de salud se relacionará con la salud mental. Observamos un mundo cada vez más conectado digitalmente, pero más desconectado emocionalmente. Al igual que Freud abordó la neurosis vinculada a la sexualidad, hoy nos enfrentamos al desborde emocional: jóvenes que pasan de la frustración a autolesionarse, a consumir en exceso o a tener un uso problemático de las redes por la falta de límites en su entorno.
Agencia NA
Lectura rápida
¿Qué impacto tiene la virtualidad en los adolescentes?
Genera problemas de salud mental, afectando habilidades sociales y aumentando la ansiedad.
¿Qué porcentaje de jóvenes enfrenta problemas con internet?
El 46% de chicos entre 9 y 17 años ha tenido inconvenientes relacionados con el uso de internet.
¿Cómo afecta el uso de redes en la identidad juvenil?
Los adolescentes creen que su verdadera identidad se encuentra en el entorno digital, lo que distorsiona su percepción de valor personal.
¿Qué señales de alerta deben tener en cuenta los padres?
Cambios de conducta, desinterés por actividades, síntomas físicos como taquicardia o alteraciones en el sueño.
¿Cuál es la proyección futura de la salud mental juvenil?
Se espera que para 2030, la salud mental sea la principal preocupación en la juventud, con un aumento de problemas emocionales.
[Fuente: Noticias Argentinas]






