Milei: Cómo negar el nazismo pareciendo medio nazi
22/01/2025 | 13:57Redacción Cadena 3

Elon Musk hizo un saludo extremadamente controvertido que ha dado la vuelta al mundo. Fue el lunes, al dar un discurso celebrando la asunción de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. El gesto de la mano y el brazo de Musk babeaba, ladraba y movía la cola como un saludo nazi. Y desde entonces, entidades judías, historiadores y expertos debaten si Musk hizo el famoso “heil Hitler”, si se trató del viejo saludo del imperio romano o si sencillamente el dueño de Twitter y Tesla fue víctima otra vez del asperger, una variante del autismo que el propio Musk ha dicho que tiene como condición. La Liga Antidifamación de Estados Unidos concluyó que se trató de un “gesto torpe” y se alegró de que todo el mundo esté alerta a estas cosas.
Pero la cuestión no es esa, sino que anoche nuestro presidente, Javier Milei, posteó en Twitter una encendida defensa de su amigo Musk, bajo el expresivo título: “Nazi las pelotas”. Resaltó los logros tecnológicos de Musk, consideró que el empresario es, al revés, un defensor de la libertad y que lo demostró comprando Twitter para que la red dejara de censurar y valoró su batalla contra la hegemonía woke.
Hasta ahí, el tono de Milei, como siempre, es demasiado encendido –para algunos bordea la violencia- pero uno puede pensar: “Bueno, es su opinión, tiene derecho a expresarla”.
El problema es lo que viene después, cuando Milei se refiere a “la progresía internacional” y dice: “No sólo no les tenemos miedo, sino que los vamos a ir buscar hasta el último rincón del planeta en defensa de la libertad. Zurdos hijos de puta, tiemblen”. La frase exuda autoritarismo, represión, represalia. “Ir a buscar” a judíos, homosexuales, gitanos o comunistas es precisamente lo que hacían los nazis. Los argentinos de cierta edad escuchamos la frase “Los vamos a ir a buscar” y se nos viene a la cabeza la imagen de un falcon verde. En la discusión de gente de a pie –sean multimillonario como Musk o un humilde vecino de Córdoba- se puede acusar de nazi a cualquiera o se pueden usar frases como esas. Prohibirlo sería atentar contra la libertad de expresión. Pero un presidente no es un hombre común. Encarna al Estado que encabeza. Y el Estado, lo sabemos bien en Argentina, no debe cruzar la frontera de la legalidad. El Estado –representado por Milei- tampoco puede arengar a otros a la violencia. Son delitos.
Debería empezar a ser más cuidadoso. De paso podría salir de la paradoja evidente de negar acusaciones de nazismo usando frases que parecen sacadas textualmente de la Enciclopedia Ilustrada del Nazi Perfecto.