La motosierra sigue: ¿qué harán provincias y municipios?
21/01/2025 | 13:49Redacción Cadena 3

El gobierno de Javier Milei parece decidido a seguir con la motosierra. El mejor ejemplo son las paritarias con los empleados públicos que dependen de la Nación. Está convocando a los sindicatos para acordar los salarios de febrero o marzo. Y los funcionarios de Milei van a esa mesa con un tope: como máximo, un uno por ciento mensual. O sea, por debajo de las últimas mediciones de inflación.
Se guía por la proyección que tenía para el presupuesto 2025 y que no se sancionó: un 18% para el año. Es lo que da más o menos un 1% al mes al irse acumulando.
No sólo eso. Hace días mandó 1.400 cancelaciones de contrato en el Ministerio de Salud. Y se espera que la poda siga ahora con la Administración General de Puertos, una repartición que ya pasó a la historia porque la cerró.
Milei sigue aferrado a su única meta: que esta vez al ajuste lo pague el Partido del Estado y todos los empleados, contratados, contratistas y empresas que viven de él y no sólo el sector privado, el Partido de la Sociedad, ahogado en impuestos.
¿Podrá hacerlo?
Hasta ahora, la sociedad lo apoya. Eso, se supone, dicen las encuestas. Mochar el gasto público le permitió bajar el impuesto inflacionario, lo mejor y primero que se puede hacer para beneficiar a los más pobres. Y el gobierno sabe que, para que la economía pueda crecer tiene que bajar otros impuestos (las retenciones, por ejemplo), con lo que la motosierra tiene que seguir haciendo su trabajo.
Y el horizonte parece promisorio. Un eventual acuerdo con el FMI, como el que empezó a tejer en Washington con la directora del organismo, Kristalina Georgieva, va a en esa línea.
Los que tienen que mirar esto con mucha atención son gobernadores e intendentes. El año pasado ajustaron sus gastos en 23%, midió el economista Javier Capello, de la Fundación Mediterránea. Pero la mayoría lo hizo no por una convicción tipo Milei, sino porque no les quedó otra. La recesión les afectó la recaudación propia y Milei les cortó la cantidad oceánica de dinero de partidas discrecionales con las que todos, sobre todo los amigos, se habían acostumbrado a vivir para seguir quemando dinero público en sus aparatos clientelares.
Nadie hizo un ajuste más o menos ordenado. A ninguno se le escuchó un plan estratégico para acomodar a sus provincias y municipios. Para adaptar provincias y municipios a una situación que, si la revolución libertaria se consolida, será estructural: la Argentina deberá vivir con Estados más chicos y eficaces. Capaces de hacer más y mejor con menos.
No todos lo entienden. Miremos la Municipalidad de Córdoba. La idea de ajustar la contribución a los inmuebles a los salarios es, en términos crudos, un impuestazo. Y cuando aparezcan los cedulones de Rentas que mandó a imprimir Llaryora, será más o menos lo mismo. La mayoría de municipios y provincias está en la misma. Es como si pensaran: “Bueno, pasó lo peor del chubasco, terminó el ajuste, ahora vamos a recuperar lo perdido para volver a la misma de siempre”. Ese razonamiento puede estar equivocado. “Lo de siempre” –quemar fortunas en cosas que no se hacían, en cosas mal hechas, en cosas caras o sencillamente en cosas que nadie necesita- es lo que provocó las continuas crisis fiscales, la inflación y los defaults de la Argentina. Es lo que nos trajo hasta aquí. Y la idea es no volver más allí. Y para no volver tanto provincias como municipios tienen que cambiar la lógica con la que funcionaron en las últimas décadas. Los que no se den cuenta, corren el riesgo de quedar pedaleando en el aire.