El presunto autor del tiroteo que dejó tres muertos y cuatro heridos ayer en un centro de estética de una superficie comercial de Wisconsin (centro-norte de Estados Unidos) fue encontrado muerto, según informó la policía.
Un portavoz de la policía de Brookfield, Duane Bondar, contó que el sospechoso falleció, pero no ofreció más detalles sobre la muerte.
La prensa local, citando fuentes cercanas al caso, aseguraba que el sospechoso, identificado como Radcliffe Haughton, se suicidó.
La Policía había identificado poco antes a Haughton, de 45 años, como sospechoso del ataque, aunque no se pronunció sobre la motivación de su actos.
Pero los medios locales hablaban de que se hallaba en medio de un difícil divorcio de su mujer, que trabajaba en el spa Azana, donde tuvieron lugar los hechos.
Su ex mujer había obtenido una orden judicial para que Haughton se mantuviera alejado de ella, no la contactara y entregara sus armas.
Se cree que las otras cuatro víctimas no están gravemente heridas. Sin embargo, una de las mujeres que fue alcanzada por una bala en el cuello podría estar embarazada de seis meses.
Las imágenes de televisión mostraban más de una decena de ambulancias en el estacionamiento del centro comercial, que fue evacuado al menos parcialmente. Los equipos de la policía también se encontraban en el lugar.
La Casa Blanca afirmó que el presidente Barack Obama había sido brevemente informado sobre el incidente y añadió: "Los pensamientos y oraciones del presidente y la primera dama están con las víctimas de este horrible tiroteo y sus familias".
Un testigo de lo ocurrido, Christopher Pfeiffer, declaró que se encontraba de camino a una librería en el centro comercial cuando vio a una joven mujer descalza corriendo en el aparcamiento.
"Estaba gritando, desgañitándose, llorando histéricamente. Estaba pidiendo ayuda", dijo Pfeiffer.
"No dejaba de decir han disparado a mi madre. Y mencionaba que había un hombre armado. Corrió hacia la librería y la seguí. Pero la observaba desde lejos", dijo.
Cerca de dos kilómetros de allí, en el Hotel Sheraton, siete personas resultaron muertas y cuatro más heridas en un tiroteo en 2005. El agresor, que abrió fuego indiscriminado durante una misa en la Living Church of God, ubicada en el edificio del hotel, se suicidó posteriormente.