Audios
| 
| | Duro cruce entre Nación y Ciudad por el estado del Hospital Argerich (Informe de Mauricio Conti) | |
La internación de Néstor Kirchner en un sanatorio privado para ser sometido a una cirugía de urgencia fue motivo de un nuevo cruce entre la Casa Rosada y el Gobierno de Mauricio Macri por el estado del Hospital Argerich, donde se encuentra la unidad presidencial.
El ex director del Argerich, Donato Spaccavento, reveló que aconsejó al ex presidente no internarse en ese centro asistencial, como era su deseo, por no encontrarse "en condiciones", aunque el Gobierno porteño desestimó las acusaciones y afirmó que en el hospital estaba "todo preparado" para recibir a Kirchner.
Además, el Gobierno porteño atribuyó las declaraciones de Spaccavento "a una utilización política" de la patología del ex presidente, postura que consideró "desagradable".
Según indicó Spaccavento en declaraciones radiales, Kirchner quería ser atendido en el Argerich, pero a raíz de su consejo terminó aceptando ser internado en el Sanatorio de Los Arcos, en el barrio porteño de Palermo.
"Ningún paciente con esa afección está en condiciones de ser asistido allí a causa de la falta de insumos y medicación", denunció el gerente de prestaciones especiales del Ministerio de Salud.
Además, confió que según le indicó "un colega" del Argerich, "en el sector de Trasplantes se perdieron tres hígados" en las últimas semanas "por falta de pago a los profesionales" y "por falta de insumos", por lo que responsabilizó a Macri, quien lo había echado por una denuncia similar a finales de 2008.
Cuando asumió la Presidencia, en 2003, Kirchner decidió que se atendería en el Argerich ante una eventual emergencia médica, como
una forma de valorizar el sistema de salud público, por lo que allí se montó una unidad de atención especialmente acondicionada para la familia presidencial.
Sin embargo, Spaccavento recordó que cuando el domingo "se confirmó que había esta obstrucción de la arteria carótida (derecha de Kirchner) en un centro de Olivos se me preguntó si el ex presidente podía ir al Argerich, porque quería ir al hospital público".
"Si bien no estoy yendo diariamente al Argerich, sé por otros colegas en las condiciones de insumos y de medicación específica, que tiene problemas como todos los hospitales de la Ciudad. Yo aconsejé que no (fuera), no sólo por él sino que ningún paciente en esas condiciones estaría en su mejor situación (de ser) atendido", manifestó.
La respuesta del Gobierno de Macri no tardó en llegar y estuvo a cargo del jefe de Gabinete del Ministerio de Salud porteño, Néstor Pérez Baliño, quien rechazó las acusaciones del médico presidencial y remarcó que "si quería ir al Argerich, estaba todo preparado".
"Si Kirchner fue ahí es porque sus médicos lo aconsejaron. El Argerich está operativo y hoy se hacen 40 cirugías por día. Es uno de los más complejos del país, incluso contando los privados", afirmó el funcionario en declaraciones a la prensa.
Por eso, quiso dar "un mensaje a la población" y advirtió que "el Hospital Argerich es el de mayor complejidad del país y todos los del ciudad estaban absolutamente operativos" porque "no hay problemas de stock" de insumos.
Pérez Baliño informó que este domingo, cuando recibieron la información sobre la desmejora en la salud de Kirchner, "se preparó el área especial, se pusieron operativos a todos los médicos que podían tener algún contacto o tema de su especialidad a la espera de la decisión que se tomara".
"Es un hecho tan delicado que acompañamos la decisión medica que ha tomado, es decir que no tiene importancia si ha venido al Argerich o si tenía su cobertura y por eso fue al sector privado. Lo que sí realmente es desagradable que en una situación tan compleja y de tanta convulsión para la opinión publica el doctor Spaccavento monto un discurso político", se quejó en diálogo con la prensa.