Investigación en salud intestinal
22/01/2026 | 21:58
Redacción Cadena 3
Las costumbres intestinales, aunque no son un tema popular, ofrecen información valiosa sobre la eficiencia del intestino en el movimiento del material a través del sistema digestivo. Cuando este proceso se interrumpe, pueden surgir problemas como el estreñimiento, la diarrea o el síndrome del intestino irritable (SII). A pesar de que estas condiciones son comunes, los procesos biológicos que regulan los movimientos intestinales aún no están completamente mapeados. Un nuevo estudio, publicado el 20 de enero en Gut, proporciona nueva evidencia genética sobre la motilidad intestinal y señala a la vitamina B1 (tiamina) como una vía biológica inesperada que merece una investigación más profunda.
El estudio fue llevado a cabo por un equipo de investigación internacional liderado por Mauro D'Amato, profesor de Genética Médica en la Universidad LUM y profesor de investigación en CIC bioGUNE, miembro de BRTA. Los investigadores utilizaron una estrategia genética a gran escala para buscar diferencias comunes en el ADN vinculadas a la frecuencia de las deposiciones, referida en el estudio como frecuencia de heces. Para ello, analizaron datos genéticos y cuestionarios de salud de 268,606 individuos de ascendencia europea y asiática oriental. Métodos computacionales avanzados ayudaron a identificar qué genes y procesos biológicos estaban más fuertemente relacionados con el movimiento intestinal.
Confirmación de Vías Conocidas del Intestino
El análisis descubrió 21 regiones del genoma humano que influyen en la frecuencia de las deposiciones, incluyendo 10 regiones que no habían sido identificadas anteriormente. Muchos de los señales genéticas apuntaron a sistemas biológicos ya conocidos que regulan el movimiento intestinal, ofreciendo tranquilidad de que los resultados se alinean con la biología establecida. Estos incluyeron la regulación de ácidos biliares (los ácidos biliares ayudan a digerir grasas y también actúan como moléculas de señalización en el intestino) y la señalización nerviosa involucrada en las contracciones musculares intestinales (incluida la señalización relacionada con la acetilcolina, que ayuda a los nervios a comunicarse con los músculos). En conjunto, estos hallazgos refuerzan el conocimiento existente sobre cómo funciona el intestino.
La Vitamina B1 se Destaca como una Señal Sorprendente
El descubrimiento más notable surgió cuando los investigadores se centraron en dos genes de alta prioridad conectados a la biología de la vitamina B1. Estos genes, SLC35F3 y XPR1, desempeñan un papel en cómo se transporta y activa la tiamina en el cuerpo. Para ver si esta señal genética se reflejaba en la vida cotidiana, el equipo analizó datos dietéticos del Biobanco del Reino Unido. Entre 98,449 participantes, una mayor ingesta de tiamina dietética se vinculó a deposiciones más frecuentes.
Esta relación no fue uniforme entre todos los individuos. El efecto de la ingesta de tiamina sobre la frecuencia de las deposiciones dependió de la variación genética en los genes SLC35F3 y XPR1 (analizados juntos como una puntuación genética combinada). Estos resultados sugieren que las diferencias heredadas en cómo el cuerpo maneja la tiamina pueden moldear cómo la ingesta de vitamina B1 influye en los hábitos intestinales en la población general.
Vínculos con el SII y Futuras Investigaciones
El Dr. Cristian Diaz-Muñoz, primer autor del estudio, comentó: "Utilizamos la genética para construir un mapa de las vías biológicas que establecen el ritmo del intestino. Lo que destacó fue cuán fuertemente los datos apuntaron al metabolismo de la vitamina B1, junto a mecanismos establecidos como los ácidos biliares y la señalización nerviosa." Los hallazgos también sugieren una conexión biológica significativa entre la frecuencia de las deposiciones y el SII, una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo. "Los problemas de motilidad intestinal están en el corazón del SII, el estreñimiento y otros trastornos comunes de motilidad intestinal", dice el Prof. Mauro D'Amato, "pero la biología subyacente es muy difícil de precisar. Estos resultados genéticos destacan vías específicas, especialmente la vitamina B1, como pistas que pueden ser probadas en la próxima etapa de la investigación, incluyendo experimentos de laboratorio y estudios clínicos cuidadosamente diseñados."
El estudio fue dirigido por el Grupo de Investigación en Genética Gastrointestinal de Mauro D'Amato e involucró a investigadores de CIC bioGUNE en España, Universidad LUM, Instituto de Genética e Investigación Biomédica - CNR, CEINGE y Universidad de Nápoles Federico II en Italia, Universidad de Groningen en los Países Bajos, Universidad de Oxford en el Reino Unido, Universidad Concordia y el Instituto de Investigación del Cáncer de Ontario en Canadá, y Universidad Monash en Australia. La investigación fue apoyada por subvenciones de MCIU/AEI/10.13039/501100011033 y ERDF/EU (PID2023-148957OB-I00); PRIN2022/NextGenerationEU (2022PMZKEC; CUP E53D23004910008 y CUP B53D23008300006); ERC Starting Grant (101075624); PNRR/NextGenerationEU (PE00000015/Age-it); NWO-VICI (VI.C.232.074); NWO Gravitation ExposomeNL (024.004.017); programa EU Horizon DarkMatter (101136582).
¿Qué descubrieron los investigadores?
Identificaron un vínculo entre la vitamina B1 y la frecuencia de las deposiciones, analizando datos genéticos de más de 268,000 personas.
¿Quién lideró el estudio?
El estudio fue liderado por el Prof. Mauro D'Amato de CIC bioGUNE.
¿Cuándo se publicó el estudio?
El estudio fue publicado el 20 de enero de 2026 en la revista Gut.
¿Cómo se llevó a cabo el estudio?
Se analizaron datos genéticos y cuestionarios de salud de 268,606 individuos de diferentes ascendencias.
¿Qué implicaciones tienen los hallazgos?
Los resultados sugieren nuevas vías biológicas para investigar problemas de motilidad intestinal, como el SII.
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