Investigación de la USC sobre Alzheimer
24/02/2026 | 15:50
Redacción Cadena 3
Investigaciones recientes del Mark and Mary Stevens Neuroimaging and Informatics Institute en la Keck School of Medicine de la USC sugirieron que cambios sutiles en el flujo sanguíneo cerebral y en la utilización de oxígeno podrían estar estrechamente vinculados al riesgo de desarrollar Alzheimer. Este estudio examinó a adultos mayores, tanto con como sin deterioro cognitivo, y concluyó que estos cambios podrían servir como indicadores tempranos de la enfermedad.
El estudio, publicado en Alzheimer's and Dementia: The Journal of the Alzheimer's Association, reveló que las mediciones no invasivas del flujo sanguíneo cerebral y los niveles de oxígeno están relacionados con signos conocidos de Alzheimer, como la acumulación de placas de amiloide y la reducción del hipocampo, una región clave para la memoria. Los resultados sugieren que la salud de los vasos sanguíneos del cerebro podría influir en el proceso de la enfermedad en sus etapas iniciales.
La autora principal del estudio, Amaryllis A. Tsiknia, candidata a doctorado en USC, afirmó: "Las placas de amiloide y tau son a menudo consideradas los principales factores en la enfermedad de Alzheimer, pero el flujo sanguíneo y la entrega de oxígeno son también críticos". Además, destacó que cuando el sistema vascular del cerebro funciona de manera más similar a lo que se observa en un envejecimiento saludable, se observan características cerebrales asociadas a una mejor salud cognitiva.
Herramientas no invasivas para medir la circulación cerebral
Para estudiar estos cambios, el equipo utilizó técnicas indoloras que pueden aplicarse mientras una persona está en reposo. La ultrasonografía Doppler transcraneal mide la velocidad del flujo sanguíneo en las arterias principales del cerebro, mientras que la espectroscopía de infrarrojo cercano evalúa la eficacia con la que el oxígeno llega a los tejidos cerebrales cercanos a la superficie de la corteza.
Los investigadores aplicaron modelos matemáticos avanzados para combinar estas mediciones en indicadores generales de función cerebrovascular, que reflejan cómo el cerebro ajusta el flujo sanguíneo y la entrega de oxígeno en respuesta a fluctuaciones naturales en la presión arterial y el dióxido de carbono.
Salud vascular vinculada a la carga de amiloide y centros de memoria
Los participantes cuyos indicadores vasculares se asemejaban más a los de adultos cognitivamente saludables tendieron a tener niveles más bajos de amiloide y un hipocampo más grande. Ambas características están asociadas con un menor riesgo de Alzheimer.
La coautora del estudio, Meredith N. Braskie, profesora asistente de neurología en la Keck School of Medicine, comentó: "Estas medidas vasculares están capturando algo significativo sobre la salud cerebral". Añadió que estos resultados coinciden con lo que se observa en imágenes de IRM y PET, que son comúnmente utilizadas para estudiar la enfermedad de Alzheimer.
El estudio también observó que las personas diagnosticadas con deterioro cognitivo leve o demencia mostraron una función vascular más débil en comparación con los participantes cognitivamente normales, lo que apoya la idea de que el deterioro de la salud de los vasos sanguíneos del cerebro es parte del continuum de la enfermedad de Alzheimer.
Potencial para una detección más temprana y amplia
Comparadas con las imágenes de IRM y PET, estas técnicas son menos costosas y más fáciles de realizar. No implican inyecciones, exposición a radiación ni tareas exigentes para los pacientes, lo que podría hacerlas útiles para el cribado a gran escala o para individuos que no pueden someterse a imágenes cerebrales más intensivas.
Los autores advierten que los hallazgos representan un solo instante en el tiempo y no establecen causa y efecto. Estudios a largo plazo están en marcha para rastrear a los participantes y ver si cambios en estas medidas vasculares pueden predecir un futuro deterioro cognitivo o la respuesta a tratamientos.
Si podemos rastrear estas señales con el tiempo, podríamos identificar a personas con mayor riesgo antes y probar si mejorar la salud vascular puede ralentizar o reducir los cambios cerebrales relacionados con el Alzheimer", concluyó Tsiknia.
Acerca del estudio
Además de Tsiknia y Braskie, los otros autores del estudio son Peter S. Conti, Rebecca J. Lepping, Brendan J. Kelley, Rong Zhang, Sandra A. Billinger, Helena C. Chui y Vasilis Z. Marmarelis. Este trabajo fue apoyado por la Oficina del Director de los Institutos Nacionales de Salud, bajo el número de premio S10OD032285, y por el Instituto Nacional de Envejecimiento [R01AG058162].
¿Qué descubrieron los investigadores?
Que cambios sutiles en el flujo sanguíneo y el uso de oxígeno en el cerebro están relacionados con signos del Alzheimer.
¿Quién realizó el estudio?
El estudio fue llevado a cabo por el Mark and Mary Stevens Neuroimaging and Informatics Institute de la Keck School of Medicine de la USC.
¿Cuándo se publicó el estudio?
El estudio fue publicado el 24 de febrero de 2026 en la revista Alzheimer's and Dementia.
¿Cómo se midieron los cambios en el cerebro?
Se utilizaron técnicas no invasivas como la ultrasonografía Doppler y la espectroscopía de infrarrojo cercano.
¿Por qué son importantes estos hallazgos?
Permiten identificar riesgos de Alzheimer antes de que aparezcan síntomas notables y podrían facilitar la detección temprana de la enfermedad.
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