Ilustración de movimientos poblacionales en los Andes del Sur

Investigación en el Valle de Uspallata

Un estudio revela cómo el ADN antiguo transformó la agricultura en Argentina

23/03/2026 | 03:48

Investigadores descubrieron que los cazadores-recolectores de Argentina adoptaron la agricultura en el Valle de Uspallata. Años después, agricultores de maíz enfrentaron crisis sin violencia, manteniendo lazos familiares para sobrevivir.

Redacción Cadena 3

Un nuevo estudio interdisciplinario publicado en Nature analizó más de 2,000 años de historia poblacional en el Valle de Uspallata, Argentina, un área clave en la agricultura andina antigua. La investigación aportó información sobre cómo la agricultura transformó sociedades y cómo las comunidades enfrentaron períodos prolongados de dificultades. Al combinar ADN antiguo humano y de patógenos con datos isotópicos, arqueología y registros paleoclimáticos, el equipo, en colaboración con comunidades indígenas Huarpe, demostró cómo los cazadores-recolectores locales adoptaron la agricultura y cómo las sociedades basadas en el maíz enfrentaron tensiones.

Una de las preguntas persistentes ha sido si la agricultura se expandió principalmente a través de agricultores migrantes o mediante grupos locales que adoptaron cultivos y técnicas. La evidencia arqueológica por sí sola a menudo no puede distinguir claramente estas posibilidades, ya que ambas pueden producir restos materiales similares. El Valle de Uspallata ofrece una oportunidad única para explorar esta cuestión, dado que la agricultura llegó allí más tarde que en otras partes de Sudamérica.

Investigadores liderados por la Unidad de Paleogenómica Microbiana (MPU) del Institut Pasteur analizaron ADN antiguo de 46 individuos, abarcando desde cazadores-recolectores tempranos hasta poblaciones agrícolas posteriores. Los resultados mostraron una fuerte continuidad genética entre cazadores-recolectores (~2,200 años atrás) y personas que vivieron más de 1,000 años después, cuando la agricultura basada en maíz y otros cultivos se expandió. Esto sugiere que la agricultura fue adoptada principalmente por poblaciones locales en lugar de ser introducida por grandes grupos migrantes.

Raíces genéticas profundas y continuidad indígena

Los hallazgos también llenaron un vacío importante en la comprensión de la historia genética de las poblaciones andinas del sur. "Más allá de la historia local de Uspallata, también estamos llenando un vacío en la diversidad genética humana de Sudamérica al documentar un componente genético que anteriormente solo se había sugerido al analizar poblaciones actuales, y que ahora demuestra tener una divergencia muy profunda y persistencia actual en la región", explicó Pierre Luisi, co-primer autor del estudio e investigador en CONICET, Argentina.

La persistencia de este componente genético ancestral en las poblaciones actuales tiene importantes implicaciones, ya que contradice narrativas que afirman la extinción de los descendientes indígenas en la región desde el establecimiento y crecimiento del estado-nación argentino.

Alimentación, movilidad y un cambio hacia la agricultura intensiva de maíz

Para comprender la vida cotidiana, los investigadores analizaron isótopos estables preservados en huesos y dientes. Los isótopos de carbono y nitrógeno revelan la dieta a largo plazo, mientras que los isótopos de estroncio indican dónde vivía una persona y si se trasladó durante su vida.

Los datos mostraron que el consumo de maíz cambió con el tiempo, apuntando a prácticas agrícolas flexibles en lugar de un cambio constante hacia la dependencia agrícola total. Sin embargo, entre hace ~800 y 600 años, emergió un patrón diferente en un importante sitio de entierro llamado Potrero Las Colonias. Muchos individuos allí dependían en gran medida del maíz, mostrando algunos de los niveles más altos registrados en los Andes del sur, y mostraron firmas de estroncio no locales, indicando que se habían trasladado a la zona. ¿Quiénes eran estos migrantes y de dónde venían?

Migración, declive y signos de estrés

Más evidencia genética e isotópica sugiere que estos migrantes provenían de regiones cercanas en lugar de poblaciones distantes. Estaban estrechamente relacionados con grupos locales y formaban parte de la misma red poblacional más amplia. Sin embargo, los datos genómicos revelaron que este grupo experimentó un fuerte y prolongado declive poblacional, indicando un estrés continuo a lo largo de las generaciones.

Múltiples líneas de evidencia apuntan a una crisis compleja. Registros paleoclimáticos muestran períodos prolongados de inestabilidad ambiental que coinciden con el declive poblacional. A nivel individual, los restos esqueléticos muestran signos de desnutrición infantil y enfermedades. El ADN antiguo también reveló tuberculosis en el sitio, perteneciente a una línea conocida de la prehistoria de Sudamérica. Su presencia tan al sur, más allá de las áreas documentadas previamente en Perú y Colombia, plantea nuevas preguntas sobre cómo la enfermedad se propagó y persistió.

"Detectar tuberculosis tan al sur en un contexto precontacto es sorprendente", dijo Nicolás Rascovan, jefe de la Unidad de Paleogenómica Microbiana en el Institut Pasteur. "Amplía el marco geográfico para comprender cómo la tuberculosis circuló en el pasado y destaca el valor de integrar la genómica de patógenos en reconstrucciones más amplias de la historia humana".

Las redes familiares ayudaron a las comunidades a sobrevivir

El análisis genético de las relaciones familiares añade otra capa importante. Muchos de los migrantes estaban estrechamente relacionados pero fueron enterrados en diferentes momentos, lo que sugiere un movimiento continuo y multigeneracional hacia el valle. Estas redes de parentesco estaban organizadas en gran medida a través de líneas maternas, con una línea mitocondrial dominante, lo que señala un papel clave de las mujeres en mantener la continuidad familiar y coordinar el movimiento.

No hay evidencia de conflicto violento, y locales y recién llegados a veces fueron enterrados juntos, lo que sugiere una coexistencia pacífica.

En conjunto, los hallazgos indican que la migración basada en lazos familiares sirvió como estrategia de supervivencia durante presiones superpuestas: inestabilidad ambiental, escasez de alimentos y enfermedades. "Ninguna comunidad agrícola abandona campos y hogares a la ligera", dijo el arqueólogo y co-primer autor Ramiro Barberena, investigador en CONICET. "Nuestros resultados son más consistentes con personas que se trasladan bajo fuerza mayor, confiando en redes familiares para navegar en crisis".

Colaboración con comunidades indígenas

El estudio también enfatiza la importancia de la colaboración con comunidades indígenas. Miembros de la comunidad Huarpe participaron durante todo el proceso de investigación, contribuyendo a la interpretación y enmarcado narrativo. Tres miembros de la comunidad co-autorizaron el estudio (Claudia Herrera, Graciela Coz y Matías Candito). Las discusiones continuas ayudaron a abordar permisos, incertidumbres y cómo se compartirían los hallazgos. También se produjo una versión en español con explicaciones accesibles para apoyar el compromiso local.

"La arqueología y la paleogenómica no son neutrales cuando involucran a los ancestros de las personas vivas", afirmó Rascovan. "Trabajar con comunidades cambia cómo hacemos ciencia: da forma a las preguntas que hacemos, cómo interpretamos la evidencia y cómo comunicamos lo que podemos y no podemos concluir".

Repensando cómo la agricultura moldeó la historia humana

Más ampliamente, la investigación muestra que la transición a la agricultura, uno de los cambios más transformadores en la historia humana, no siguió un solo camino. En cambio, se desarrolló de manera diferente según los entornos locales y las dinámicas sociales. Al combinar datos genéticos, arqueológicos, ambientales y de patógenos, el estudio revela cómo las comunidades antiguas enfrentaron desafíos superpuestos como la inestabilidad climática, el estrés alimentario y las enfermedades.

Estos conocimientos a largo plazo sobre cómo las personas se adaptaron y sobrevivieron, especialmente a través de la cooperación y las redes familiares, ofrecen una perspectiva valiosa para comprender la resiliencia frente a los desafíos modernos de clima y salud.

Lectura rápida

¿Qué revela el estudio?
El estudio muestra que los cazadores-recolectores del Valle de Uspallata adoptaron la agricultura en lugar de ser introducidos por migrantes.

¿Quiénes participaron en la investigación?
Investigadores del Institut Pasteur y miembros de la comunidad Huarpe colaboraron en el estudio.

¿Cuáles fueron las condiciones enfrentadas por los agricultores?
Los agricultores de maíz enfrentaron inestabilidad climática, enfermedades y declive poblacional.

¿Cómo se mantuvieron unidas las comunidades?
A través de redes de parentesco, que jugaron un papel crucial en la supervivencia.

¿Qué implicaciones tiene el hallazgo sobre la historia indígena?
El hallazgo sugiere que no hubo extinción de descendientes indígenas en la región, como se había afirmado.

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