Nuevos hallazgos sobre el COVID-19
19/10/2026 | 17:37
Redacción Cadena 3
Investigadores de la Universidad de Colorado Anschutz han descubierto cambios en las papilas gustativas que podrían explicar por qué algunas personas no pueden saborear alimentos más de un año después de recuperarse de COVID-19. Los hallazgos sugieren que hay interrupciones en las señales moleculares responsables de detectar sabores específicos, además de anormalidades físicas en la estructura de las papilas gustativas.
El estudio, publicado en Chemical Senses, proporciona la primera evidencia biológica directa que vincula los problemas persistentes de gusto reportados por los pacientes con cambios medibles en sus células gustativas.
¿Por qué persiste la pérdida del gusto tras COVID-19?
Para investigar los efectos duraderos de COVID-19 en el gusto, los científicos examinaron a 28 personas que habían experimentado alteraciones en el sentido del gusto durante más de un año tras la infección. Ninguno de los participantes había sido hospitalizado por COVID-19.
Las pruebas revelaron que ocho de los 28 participantes presentaron puntuaciones de gusto claramente anormales. Once reportaron dificultad para detectar sabores específicos, particularmente los sabores dulce, amargo y umami, este último asociado con alimentos como los champiñones y el caldo. En contraste, su capacidad para detectar sabores salados y ácidos se mantuvo prácticamente intacta.
Buscando una explicación para este patrón inusual, los investigadores recolectaron pequeñas muestras de tejido de las papilas gustativas de 20 participantes y las examinaron en busca de anormalidades biológicas.
Los científicos identifican un defecto molecular en las células gustativas
El equipo de investigación, liderado por Göran Hellekant, PhD, de la Universidad de Wisconsin y la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas, identificó cantidades reducidas de ARN mensajero (mRNA) involucrado en la producción de una proteína conocida como PLCβ2.
Esta proteína juega un papel esencial en cómo las células receptoras del gusto se comunican con el cerebro. Específicamente, amplifica las señales generadas cuando la lengua detecta sabores dulces, amargos y umami. Sin niveles suficientes de la proteína, esas señales pueden volverse demasiado débiles para registrarse normalmente.
"PLCβ2 actúa como un amplificador molecular dentro de las células gustativas", afirmó Thomas Finger, PhD, profesor de biología celular y del desarrollo en la Universidad de Colorado Anschutz y autor correspondiente del estudio. "Fortalece la señal antes de ser transmitida al cerebro. Cuando los niveles se reducen, la señal del gusto se debilita".
El descubrimiento también podría explicar por qué algunos sabores se ven más afectados que otros. Las células responsables de detectar sabores salados y ácidos utilizan mecanismos de señalización diferentes que no dependen de PLCβ2, lo que permite que esas sensaciones se mantengan intactas incluso cuando otras señales de gusto están alteradas.
Cambios estructurales ocultos dentro de las papilas gustativas
Los investigadores también descubrieron que las anormalidades no se limitaban a la señalización molecular. Al examinar el tejido de las papilas gustativas bajo un microscopio, encontraron que algunos participantes presentaban cambios en la disposición física de sus células gustativas.
"Algunos sujetos tenían papilas gustativas que parecían normales, mientras que otros mostraban desorganización estructural", comentó Finger. "Esto sugiere que tanto los cambios moleculares como los arquitectónicos pueden contribuir a la disfunción gustativa persistente".
En conjunto, estos hallazgos sugieren que los problemas de gusto que persisten tras COVID-19 pueden involucrar múltiples interrupciones biológicas, afectando tanto la organización de las células gustativas como la eficacia con la que transmiten información.
¿Por qué puede durar la pérdida del gusto tras COVID-19 más de un año?
Uno de los aspectos más intrigantes de la pérdida del gusto persistente es cuánto tiempo puede continuar, a pesar de la capacidad natural del cuerpo para reemplazar las células gustativas.
Bajo circunstancias normales, las células en las papilas gustativas se renuevan aproximadamente cada dos a cuatro semanas. Sin embargo, los investigadores encontraron signos de que los procesos moleculares necesarios para una señalización gustativa normal pueden permanecer interrumpidos durante mucho más tiempo en algunas personas.
La mayoría de los individuos que experimentan cambios en el gusto durante COVID-19 recuperan su sentido del gusto normal en semanas o meses. Sin embargo, un pequeño grupo continúa experimentando síntomas mucho después de que la infección se ha resuelto. Los nuevos hallazgos proporcionan evidencia biológica medible que podría ayudar a explicar por qué la recuperación toma tanto tiempo para estos pacientes.
"Nuestros hallazgos ofrecen evidencia medible de la interrupción del gusto a largo plazo en algunos pacientes post-COVID mucho después de que el virus ha sido eliminado", escribieron los autores.
Aunque el descubrimiento arroja luz sobre un síntoma previamente inexplicado, aún quedan importantes preguntas. Los científicos necesitan determinar si estas anormalidades moleculares pueden eventualmente volver a la normalidad y si tratamientos diseñados para restaurar la señalización gustativa saludable podrían ayudar a las personas a recuperar su sentido del gusto.
¿Qué descubrieron los científicos?
Identificaron cambios en las papilas gustativas que explican por qué algunas personas no pueden saborear alimentos tras COVID-19.
¿Quién realizó la investigación?
Investigadores de la Universidad de Colorado Anschutz y dos universidades suecas.
¿Cuándo se publicó el estudio?
El estudio se publicó el 19 de octubre de 2026.
¿Dónde se llevó a cabo la investigación?
En la Universidad de Colorado Anschutz y en dos universidades suecas.
¿Por qué es relevante el estudio?
Proporciona evidencia biológica sobre la persistencia de problemas de gusto en algunos pacientes post-COVID.
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