Contención. “El peronismo y los sindicatos tienen capacidad de manejar el conflicto”.

LILIANA DE RIZ

"Por ahora el peronismo tiene poder de manejar el conflicto"

25/11/2019 | 10:10 | "Con la maquinita o con premios simbólicos, como sea”, opina la especialista.Enfatiza además la capacidad de contención del sindicalismo y los movimientos sociales. Pero previene que “el ajuste es inevitable".

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"Por ahora el peronismo tiene poder de manejar el conflicto" (Liliana de Riz).

–Hasta ahora la Argentina no ha tenido estallidos callejeros como en el pasado, o como en los países vecinos, a pesar de una crisis económica muy profunda, con altos niveles de pobreza ¿Por qué? ¿Al fin y al cabo el sistema está más sólido de lo esperado?

–Para mí la Argentina tiene, entre otras tantas, una diferencia muy singular. Es la preeminencia de un movimiento como el peronismo, que en sus diversas formas fue capaz de contener y encauzar esperanzas. No logros, esperanzas de la población, sobre todo entre los de más abajo.

Y también se vivió un periodo de bonanza que durante el kirchnerismo, aunque se despilfarró. Hubo una recuperación de ingresos notoria de los nuevos emergentes vulnerables y sectores medios que durante el gobierno macrista, con el ajuste y la necesidad de reorganizar y reformar esta sociedad, se vieron tremendamente perjudicados. Y protestaron y quitaron apoyos que antes habían dado.

La elección trajo una esperanza. Para muchos fue: Macri se va, volvemos al período en el que estábamos bien. Nadie sabe cómo. Pero esa fue la promesa. Y la promesa calmó porque en este país hay sindicatos y una novedad extraordinaria, los piqueteros. Se han convertido en el movimiento de desocupados, prácticamente sindicalizados, que tiene un enorme poder de presión y de recursos que consiguen del Estado.

Estos actores, organizados como sectores corporativos, tienen una capacidad muy importante de manejar las fuerzas conflictivas. Ahora no va a haber olla popular hasta que el nuevo Presidente suba y muchos desisten de pedir un bono.

En fin, hay una calma social. Y uno dice ¿pueden pasar hambre estos días o no estaban pasando hambre? No lo sé. Pero el poder que tienen de manejar el estallido es grande por ahora.

–Esa capacidad de contención de los movimientos sociales tuvo que ver con que su actividad fue solventada con dinero público ¿Desde esta perspectiva, las políticas asistenciales han tenido alguna eficacia?

–Fueron un paliativo gradual, porque de lo contrario se hubiera incendiado el país.

Pero en la medida en que eso no fue negociado por un conjunto de reformas que permitan que el país tenga una economía competitiva y vuelva a ser una sociedad de movilidad social, vamos a seguir estancados con una enorme masa de subsidios. Poco para muchos y una incapacidad de crear empleo genuino, que es la única forma de combatir la pobreza.

Quedamos atrapados con un enorme costo en planes sociales y subsidios sin que haya una vía alternativa de salida de la pobreza, capaz de asegurar que este país vuelva a ser un país próspero para muchos.

Por esa trampa, sin inversiones, sin cambios ni reformas, que fueron fallidas, francamente este país vuelve para atrás y consagra a aquellos que no quieren dar quorum para la ficha limpia porque no tienen ficha limpia para ejercer la función pública.

Novedad. “Los piqueteros se han convertido en un movimiento muy poderoso”.

–Esta vez no hay soja a 600 dólares para financiar las demandas sociales y corporativas. Por lo contrario, parece que la continuidad del ajuste fiscal es inevitable. ¿Qué capacidad de respuesta puede tener el Gobierno de Alberto Fernández ante este desafío?

–Esta es una incógnita que tenemos que develar. Hay una hipótesis del economista Guillermo Calvo de que justamente son los peronistas, cualquiera sea el mismo que esté de moda o que tenga poder dentro de él, quienes tienen capacidad de controlar el estallido social. Que garantizan la paz social como fuere. Con la maquinita de imprimir. Con premios simbólicos de la esperanza que logran canalizar. Como fuere.

Esa es la hipótesis. Porque con ellos va a venir el ajuste que no pueden hacer otros. Por eso este país vive de repetirse que sólo los peronistas pueden gobernar la Argentina. Con riqueza o sin ella.

Esto está por verse. Ahora hay una coalición que sacó el 40 por ciento de los votos. Es bastante heterogénea, pero si logra mantenerse como una coalición opositora responsable, no se podrá hacer cualquier cosa.Y al mismo tiempo si este gobierno, a diferencia de la tradición del pasado, es más consciente de que la irresponsabilidad nos puede llevar a una hiperinflación y no quiero pensar en qué desencadenamiento, tal vez algo cambie.

Pero en este país no hay salida al ajuste y definitivamente veremos si será justo o no. Aunque la promesa de que todo el mundo va a tener plata en el bolsillo puede ser un veranito muy corto.

Porque es muy difícil conformar a todos los enojados con la caída del ingreso real, el empobrecimiento relativo y los enormes costos de los servicios, comparándolos con cuando no se pagaba nada. Entonces todos ellos van a empezar a sentir de verdaderas dificultades.

Veremos si ese veranito es corto, cuál es la habilidad para procesarlo ¿Tendrán capacidad de negociar y reformar este país? Esa es nuestra incógnita.

Por primera vez una candidata a vicepresidenta nombra un candidato a presidente que sale del segundo plano oscuro de jefe de Gabinete o asesor de campaña y se convierte en Presidente. El Senado será controlado por la vicepresidenta y su hijo va a estar en la Cámara de Diputados. Los desplazamientos son siempre en favor de una nueva relación de fuerzas. La señora es la que tiene los votos.

Los votos prestados en este país ya le costaron muy caro a Arturo Frondizi. Vamos a ver cuánto le cuestan a Alberto Fernández.

Son tantas las incógnitas que cuando se dice “negocien, consensuen”, todavía no está claro quiénes son los personajes que se sientan a los dos lados de la Cámara de Diputados.

Fernández. “Un Presidente debe mantener su rol y acá este señor es un invitado”.

–Ni tampoco está claro como es el esquema de decisión en el vértice del poder. Es bastante simbólico que Alberto Fernández haya concurrido al domicilio de la vicepresidenta electa y que, con la presencia de su hijo Máximo y del dirigente de La Cámpora Eduardo de Pedro, se haya terminado de definir allí el Gabinete.

–Eso en cualquier país sería un escándalo. En la Argentina no nos asombramos porque vivimos de escándalo en escándalo. Un Presidente tiene que mantener su rol. Y acá este señor es un invitado. Lo hemos visto en el acto donde habla último. Es evidente que no va a ser fácil esa relación.

Mi impresión es que va a ser cada vez más difícil, en la medida en que todos los procesos pendientes por la corrupción en la Argentina terminen con la descarada declaración de Lázaro Báez de que efectivamente han sido unos perseguidos políticos que nunca se llevaron nada a su casa.

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