Militarismo. "Ahora los militares integran la fórmula de poder político".

LILIANA DE RIZ

"Emerge un nuevo tipo de militarismo en América Latina"

25/11/2019 | 10:06 | La académica menciona Venezuela y Bolivia. Y alude a la “estructura militar supuestamente modernizante” en el Gobierno en Brasil. “Bolsonaro se permite reivindicar el golpe de Estado”, destaca.

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"Emerge un nuevo tipo de militarismo en América latina (Liliana de Riz).

–¿Además de Venezuela,hay también una mayor propensión a cierto militarismo en otros países latinoamericanos? Se observa, por ejemplo, el protagonismo de las fuerzas armadas en Bolivia, y el protagonismo creciente, en un marco institucional, de la estructura militar en el gobierno de Brasil.

–No cabe duda. La estructura militar tecnoburocrática brasileña forma parte clave del gobierno de Bolsonaro, que incluso se permite reivindicar al golpe militar.

Pero esta politización de las fuerzas armadas es justamente el fenómeno al que yo le hacía referencia. Los golpes clásicos eran: crisis, los civiles golpeaban la puertas de los cuarteles y el golpe era cívico-militar.

Ahora los militares integran la fórmula de poder con la que se pretende estabilizar a los países, sea con regímenes “bolivarianos”, sea con este régimen que se pretende modernizante de Bolsonaro en Brasil.

Venezuela. “Los militares bolivarianos son gendarmes del régimen Chávez-Maduro”.

–¿Cree posible una salida institucional para la crisis en Bolivia?

–Yo hice un trabajo sobre Bolivia cuando era joven. Estuve allí antes del golpe de Torres, en los años 70 (el general Juan José Torres gobernó desde el 7 de octubre de 1970 hasta el 21 de agosto de 1971). Es un país muy cercano para mí.

Seriamente, uno no tiene la menor idea de cómo va a terminar. Porque los caminos de Bolivia siempre son muy tortuosos. Y sus liderazgos, en eso vimos un ejemplo, también son tortuosos: dicen “A”, dicen “B” y dicen “C”.

Podemos ver esta especie de comedia de enredos en donde el MAS (el Movimiento al Socialismo, de Evo Morales) dice “sí, negocio la salida”; “no, no negocio”; “sí, acepto la renuncia”;“no la acepto”.

La propia presidenta provisional dice “elecciones ya, sí” o “no”, presionada como está por la ultraderecha de Santa Cruz.

Es muy difícil, lo digo con extremo dolor, saber que pasará después de esta democracia en la que tuvimos ilusiones, con un país que tiene riquezas naturales extraordinarias y que logró bajar la pobreza de una manera fenomenal. Aunque tiene narcotráfico, una desigualdad muy grande y corrupción.

Bolivia tiene una tensión revolucionaria y odios ancestrales que siguen siendo alimentados bajo la idea de racismo. Tiene conflicto étnico, que no es nuestro caso.

¿Será una guerra civil o viene una dictadura atroz de la ultraderecha de los Camacho con la Biblia en la mano?No lo sé.Yo espero una solución negociada.

Lamento que Argentina, frente a este país hermano, no haya tomado una posición por encima de las fuerzas en pugna, tratando de estimular el diálogo y la salida institucional.

Argentina no puede tomar partido. Ni el nuevo Presidente electo ni el que se va. El país hermano debe ser entendido con diálogo y colaboración para la salida institucional.

–¿De qué depende que finalmente pueda destrabarse el conflicto chileno? ¿Por qué nada de lo que ofrece Piñera parece conformar a los sectores movilizados? 

–Ese es un ejemplo de una clase media que emergió. Desde el manejo de la Concertación hasta acá tuvo una política que mantuvo la desigualdad, pero que también sacó de la pobreza a mucha gente.

Chile enfrenta el problema dela economía que viene muchísimo más lenta en su crecimiento, el segundo mandato de Piñera y esta rebelión frente a la desigualdad, que tiene un actor clave que son los estudiantes, sobre todo, y la demanda frente a la reforma constitucional que parece haber acallado la protesta, en principio.

No sabemos si va a ser suficiente para una protesta que fue muy mal manejada, por la inhabilidad del presidente Piñera para enfrentarla y por una dirigencia política que quedó sorprendida, azorada, que vio algo que jamás imaginó que iba a ocurrir. Y que alude a que esa constitución que no le permitió, incluso a la izquierda, avanzar más hacia una sociedad con mayor equidad.

Veremos qué pasa. Si se alcanza una reforma constitucional que satisfaga y si se da un conjunto de medidas que deben ser paliativo para la inequidad.

La revuelta estudiantil siempre fue un motor de descontento en Chile. Hay que acordarse que Michelle Bachelet sufrió la rebelión cuando los movimientos estudiantiles proponían que la riqueza del cobre se usara para la educación gratuita.

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