Investigación de la Universidad de Nueva York
05/05/2026 | 13:22
Redacción Cadena 3
Un estudio reciente sugiere que la depresión podría ser detectable mediante un simple análisis de sangre que rastrea el envejecimiento de ciertas células inmunitarias. Los investigadores encontraron que el envejecimiento acelerado de los monocitos, un tipo de glóbulo blanco, está estrechamente relacionado con síntomas emocionales y cognitivos de la depresión, como la desesperanza y la pérdida de placer, en lugar de síntomas físicos como la fatiga.
La investigación, publicada en The Journals of Gerontology, Series A: Biological Sciences and Medical Sciences, acerca a los científicos a la identificación de un marcador biológico confiable para la depresión, un trastorno que afecta a casi uno de cada cinco adultos en los Estados Unidos. Actualmente, la depresión se diagnostica en función de lo que los pacientes informan sobre sus síntomas, y aunque los médicos pueden solicitar pruebas de laboratorio para descartar otras enfermedades, aún no existe una prueba biológica objetiva que pueda confirmar la depresión o detectarla de manera temprana.
Uno de los desafíos es que la depresión no se presenta de la misma manera en todas las personas. Algunas pueden experimentar síntomas físicos, como fatiga o cambios en el apetito, mientras que otras enfrentan principalmente efectos emocionales y cognitivos, que incluyen desesperanza, dificultad para pensar con claridad o anhedonia, que es la incapacidad de sentir placer y la pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban. La autora del estudio, Nicole Beaulieu Perez, profesora asistente en el NYU Rory Meyers College of Nursing, afirmó: "La depresión no es un trastorno que se presente de una sola forma; puede variar mucho de una persona a otra, por lo que es fundamental considerar las distintas presentaciones y no solo una etiqueta clínica".
La depresión es especialmente común entre las personas con condiciones relacionadas con el sistema inmunológico, como el VIH. Este mayor riesgo puede deberse a una combinación de inflamación crónica, estigmas sociales y desafíos económicos. Las mujeres que viven con VIH se ven particularmente afectadas, y la depresión puede interferir con su capacidad para mantenerse comprometidas con el tratamiento y tomar sus medicamentos antirretrovirales de manera constante. Perez agregó: "Para las mujeres con VIH que podrían estar experimentando depresión, queremos comprender mejor lo que está ocurriendo y detectarlo más temprano para que no afecte su salud en general".
Para profundizar en la biología detrás de la depresión, los investigadores examinaron signos de envejecimiento acelerado en el cuerpo. La edad biológica, que no siempre coincide con la edad cronológica de una persona, puede estimarse mediante "relojes epigenéticos", herramientas que miden los cambios químicos en el ADN que ocurren con el tiempo. El estudio incluyó a 440 mujeres: 261 viviendo con VIH y 179 sin VIH, todas participantes del Women's Interagency HIV Study. Se evaluaron los síntomas de depresión utilizando la Center for Epidemiologic Studies Depression Scale (CES-D), un cuestionario de 20 ítems que evalúa tanto síntomas somáticos como no somáticos.
Las muestras de sangre también se analizaron para medir el envejecimiento biológico mediante dos tipos de relojes epigenéticos. Uno evaluó el envejecimiento a través de múltiples tipos de células y tejidos, mientras que el otro se centró específicamente en los monocitos, que son cruciales en las respuestas inmunitarias y a menudo están elevados en personas con depresión. Los hallazgos mostraron que el envejecimiento en los monocitos se asoció fuertemente con síntomas no somáticos de depresión, como anhedonia, sentimientos de desesperanza y una sensación de fracaso, tanto en mujeres con VIH como en aquellas sin la enfermedad.
La autora del estudio destacó que se necesita más investigación antes de que estos hallazgos puedan aplicarse en la atención clínica. Sin embargo, los resultados apuntan a un futuro en el que la depresión podría detectarse de manera más temprana y precisa mediante pruebas biológicas. Estos avances podrían eventualmente apoyar enfoques de tratamiento más personalizados, incluyendo la identificación de qué medicamentos tienen más probabilidades de funcionar para un individuo específico. Perez concluyó: "Pienso en el adagio: 'Lo que se mide se gestiona'. Un objetivo aspiracional en salud mental sería combinar la experiencia subjetiva con pruebas biológicas objetivas. Nuestros hallazgos nos acercan a esta meta de atención de salud mental precisa, especialmente para poblaciones de alto riesgo, al proporcionar un marco biológico que podría guiar futuros diagnósticos y tratamientos".
¿Qué se descubrió en el estudio?
Se descubrió que el envejecimiento acelerado de los monocitos está relacionado con síntomas emocionales de la depresión.
¿Quiénes realizaron la investigación?
La investigación fue llevada a cabo por científicos de la Universidad de Nueva York.
¿Cuándo se publicó el estudio?
El estudio fue publicado el 4 de mayo de 2026.
¿Dónde se realizó el estudio?
El estudio se realizó en el contexto del Women's Interagency HIV Study.
¿Por qué es importante este hallazgo?
Este hallazgo podría permitir la detección temprana y objetiva de la depresión, mejorando así el diagnóstico y tratamiento.
Te puede Interesar
Investigación de Harvard
Un estudio de Harvard revela cómo la bacteria Morganella morganii podría contribuir a la depresión mediante la inflamación. Este hallazgo abre la puerta a nuevos tratamientos que aborden el sistema inmune.
Investigación de la Universidad McGill
Un estudio de la Universidad McGill identifica dos tipos de células cerebrales que presentan alteraciones en personas con depresión, ofreciendo nuevas perspectivas para tratamientos específicos.
Nuevas investigaciones sobre la creatina
Investigaciones recientes destacan que la creatina no solo mejora el rendimiento físico, sino que también podría beneficiar la memoria y la salud mental, especialmente en personas con niveles bajos.
Investigación de la Universidad College Cork
Un estudio de la Universidad College Cork reveló que tanto el café con cafeína como el descafeinado modifican la microbiota intestinal, mejorando el estado de ánimo y reduciendo el estrés.