La sangre joven podría frenar el Alzheimer en ratones

Investigación en neurociencia

La sangre joven podría frenar el avance del Alzheimer en ratones

10/01/2026 | 17:55

Un estudio reciente demostró que la sangre envejecida acelera el daño cerebral asociado al Alzheimer, mientras que la sangre joven ofrece protección. Los hallazgos abren nuevas vías para tratamientos.

Redacción Cadena 3

El Alzheimer se ha consolidado como la principal causa de demencia a nivel mundial, representando un desafío significativo para los sistemas de salud pública. Un nuevo estudio publicado en la revista Aging-US reveló que los componentes presentes en la sangre pueden influir en la velocidad de avance de esta enfermedad. En experimentos realizados con ratones, los investigadores encontraron que la sangre de animales mayores aceleró el daño relacionado con el Alzheimer, mientras que la sangre de ratones jóvenes mostró un efecto protector.

La investigación fue llevada a cabo por científicos del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat) de la Universidad Adolfo Ibáñez, en colaboración con el MELISA Institute, la Universidad de Texas Health Science Center en Houston y la Universidad Mayor.

Cómo el Alzheimer daña el cerebro

La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la acumulación de la proteína beta-amiloide (Aß) en el cerebro. Estas proteínas se agrupan formando placas que interfieren con la comunicación entre neuronas y desencadenan procesos que dañan gradualmente el tejido cerebral. Aunque la beta-amiloide se produce en el cerebro, investigaciones recientes sugieren que también puede detectarse en el torrente sanguíneo. Este hallazgo ha suscitado nuevas interrogantes sobre el papel que podrían desempeñar los factores sanguíneos en la progresión de la enfermedad.

Evaluación de los efectos de la sangre joven y envejecida

Para investigar esta posibilidad, los investigadores utilizaron ratones transgénicos Tg2576, un modelo ampliamente utilizado en la investigación del Alzheimer. Durante un período de 30 semanas, los ratones recibieron infusiones semanales de sangre de donantes jóvenes o envejecidos. El objetivo era determinar si los componentes de la sangre podían afectar la acumulación de amiloide en el cerebro, así como la memoria y el comportamiento.

La doctora Claudia Durán-Aniotz del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat) destacó la importancia de mirar más allá del cerebro mismo. "Este trabajo colaborativo entre diversas instituciones refuerza la necesidad de comprender cómo los factores sistémicos condicionan el entorno cerebral y afectan directamente los mecanismos que promueven la progresión de la enfermedad. Al demostrar que las señales periféricas derivadas de la sangre envejecida pueden modular procesos centrales en la fisiopatología del Alzheimer, estos hallazgos abren nuevas oportunidades para estudiar objetivos terapéuticos dirigidos al eje sangre-cerebro", explicó.

Medición de cambios en la memoria y en moléculas

El equipo de investigación evaluó el rendimiento cognitivo utilizando la prueba de Barnes y midió la acumulación de placas de amiloide mediante métodos histológicos y bioquímicos. También realizaron un análisis proteómico detallado del tejido cerebral de los ratones tratados, identificando más de 250 proteínas cuyas actividades habían cambiado. Muchas de estas proteínas están involucradas en la función sináptica, la señalización endocannabinoide y la regulación de canales de calcio, lo que ofrece posibles explicaciones para las diferencias observadas en la salud cerebral y el comportamiento.

El MELISA Institute desempeñó un papel clave en el análisis de los complejos datos proteicos. Mauricio Hernández, especialista en proteómica del instituto, comentó sobre los desafíos técnicos involucrados. "Dentro de este estudio, realizamos un análisis proteómico a gran escala que nos permitió generar datos de excelente calidad en esta matriz compleja como el plasma, un desafío técnico para cualquier laboratorio de proteómica. Gracias a nuestro equipo de última generación (timsTOF Pro2), estamos orgullosos de haber contribuido a la producción de un artículo científico robusto y de alta calidad".

Implicaciones para la investigación futura sobre el Alzheimer

Los hallazgos se suman a la creciente evidencia de que los factores circulantes en la sangre pueden afectar directamente el curso de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Al identificar cómo estas señales sanguíneas influyen en el cerebro, los científicos podrían descubrir nuevos objetivos de tratamiento y desarrollar estrategias para ralentizar o prevenir la progresión de la enfermedad. La investigación futura se centrará en identificar los factores específicos involucrados y determinar si pueden ser dirigidos de manera segura en humanos.

"Es un placer contribuir con nuestras capacidades proteómicas para apoyar iniciativas de investigación innovadoras como este estudio, que nos permiten avanzar en el conocimiento y desarrollo de nuevas terapias para enfermedades neurodegenerativas, que actualmente representan un problema de salud global", afirmó Dr. Elard Koch, presidente del MELISA Institute.

Financiamiento y apoyo a la investigación

La investigación fue apoyada por ANID/FONDECYT Regular 1210622, ANID/PIA/ANILLOS ACT210096, la Asociación de Alzheimer (AARGD-24-1310017), ANID/FOVI240065 y ANID/Proyecto Exploración 13240170, así como por el CONSORCIO MULTI-PARTNER PARA EXPANDIR LA INVESTIGACIÓN EN DEMENCIA EN AMÉRICA LATINA (ReDLat), respaldado por la subvención de investigación R01AG057234 financiada por el Instituto Nacional de Envejecimiento (NIA) y el Centro Internacional Fogarty (FIC), una subvención de la Asociación de Alzheimer (SG-20-725707-ReDLat), la Fundación Benéfica Rainwater y el Instituto Global de Salud Cerebral, con apoyo adicional del Proyecto Bluefield para Curar la Demencia Frontotemporal, un contrato del NIH (75NS95022C00031), y NIA bajo los premios R01AG075775, R01AG082056 y R01AG083799. El contenido es responsabilidad exclusiva de los autores y no representa las opiniones oficiales de los Institutos Nacionales de Salud, la Asociación de Alzheimer, la Fundación Benéfica Rainwater, el Proyecto Bluefield para Curar la Demencia Frontotemporal o el Instituto Global de Salud Cerebral. La contribución de RM y su equipo en este trabajo fue apoyada por las subvenciones del NIH RF1AG072491 y RF1AG059321. UW fue apoyado por ANID/FONDECYT Regular 1240176.

Lectura rápida

¿Qué descubrieron los investigadores?
Los investigadores encontraron que la sangre joven protege contra el daño cerebral relacionado con el Alzheimer, mientras que la sangre envejecida acelera este daño.

¿Quién llevó a cabo el estudio?
El estudio fue realizado por científicos del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat) y el MELISA Institute, entre otros.

¿Cuándo se publicaron los hallazgos?
Los hallazgos fueron publicados el 10 de enero de 2026 en la revista Aging-US.

¿Dónde se realizó la investigación?
La investigación se llevó a cabo en el Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral y otras instituciones colaboradoras.

¿Por qué son importantes estos hallazgos?
Los hallazgos sugieren que los factores en la sangre pueden influir en la progresión del Alzheimer, abriendo nuevas posibilidades para tratamientos.

Te puede Interesar

CIENCIA Y SALUD

Científicos del CONICET demostraron que la combinación de luz y sonido intermitentes promueve la creación de nuevas neuronas en el hipocampo de ratones envejecidos, lo que podría tener implicaciones en el tratamiento del Alzheimer.

Investigación en Singapur

Un estudio de la Universidad Tecnológica de Nanyang revela que los bloqueos en el sistema de drenaje del cerebro pueden ser un indicador temprano del Alzheimer, permitiendo una detección más temprana de la enfermedad.

Investigación de salud en EE. UU.

Un análisis de datos a nivel nacional revela que la falta de sueño se relaciona más con la esperanza de vida que la dieta o el ejercicio. Dormir entre 7 y 9 horas es clave para la salud a largo plazo.

Investigación sobre salud intestinal

Un estudio revela que las células madre del intestino acumulan cambios moleculares relacionados con la edad, lo que afecta la regulación genética y podría aumentar el riesgo de cáncer de colon.

© Copyright 2026 Cadena 3 Argentina