Investigación sobre el uso de analgésicos
21/01/2026 | 05:58
Redacción Cadena 3
Ibuprofeno es uno de los analgésicos más utilizados en Estados Unidos, comúnmente empleado para aliviar dolores de cabeza, dolores musculares y molestias menstruales. Nuevas investigaciones sugirieron que este medicamento podría tener efectos que van más allá del alivio del dolor. Científicos comenzaron a examinar si podría también desempeñar un papel en la reducción del riesgo de ciertos tipos de cáncer.
A medida que la investigación continúa revelando cómo la inflamación contribuye al desarrollo del cáncer, el ibuprofeno ha captado cada vez más atención. Su papel como fármaco antiinflamatorio ha suscitado interés en la posibilidad de que un medicamento de venta libre común pueda ofrecer una protección inesperada contra enfermedades.
El ibuprofeno pertenece a la familia de los antiinflamatorios no esteroides (AINE). La conexión entre los AINE y la prevención del cáncer no es nueva: desde 1983, evidencia clínica vinculó a sulindac, un AINE de prescripción más antiguo similar al ibuprofeno, con una menor incidencia de cáncer de colon en ciertos pacientes. Desde entonces, los investigadores han estado indagando si estos fármacos podrían ayudar a prevenir o ralentizar otros tipos de cáncer.
Los AINE actúan bloqueando enzimas llamadas ciclooxigenasas (COX). Existen dos tipos principales. COX-1 ayuda a proteger el revestimiento del estómago, mantiene la función renal y juega un papel en la coagulación sanguínea. COX-2, por otro lado, impulsa la inflamación.
La mayoría de los AINE, incluido el ibuprofeno, inhiben ambas, razón por la cual los médicos recomiendan tomarlos con alimentos en lugar de con el estómago vacío.
Un estudio de 2025 encontró que el ibuprofeno podría reducir el riesgo de cáncer endometrial, el tipo más común de cáncer de útero, que se origina en el revestimiento del útero (el endometrio) y afecta principalmente a mujeres después de la menopausia.
Uno de los principales factores de riesgo prevenibles para el cáncer endometrial es el sobrepeso u obesidad, ya que el exceso de grasa corporal aumenta los niveles de estrógeno, una hormona que puede estimular el crecimiento de células cancerosas.
Otros factores de riesgo incluyen la edad avanzada, la terapia hormonal (particularmente la HRT solo con estrógeno), la diabetes y el síndrome de ovario poliquístico. La aparición temprana de la menstruación, la menopausia tardía o no haber tenido hijos también aumentan el riesgo. Los síntomas pueden incluir sangrado vaginal anormal, dolor pélvico y molestias durante las relaciones sexuales.
En el estudio Prostate, Lung, Colorectal, and Ovarian (PLCO), se analizaron datos de más de 42,000 mujeres de entre 55 y 74 años durante 12 años. Aquellas que informaron haber tomado al menos 30 tabletas de ibuprofeno al mes tenían un 25% menos de riesgo de desarrollar cáncer endometrial que las que tomaron menos de cuatro tabletas mensuales. El efecto protector pareció ser más fuerte entre las mujeres con enfermedades cardíacas.
Curiosamente, la aspirina, otro AINE común, no mostró la misma asociación con la reducción del riesgo en este o en otros estudios. Sin embargo, la aspirina podría ayudar a prevenir la recurrencia del cáncer de colon.
Otros AINE, como el naproxeno, han sido estudiados para prevenir cánceres de colon, vejiga y mama. La efectividad de estos fármacos parece depender del tipo de cáncer, la genética y las condiciones de salud subyacentes.
La evidencia sugiere que los posibles beneficios del ibuprofeno podrían extenderse más allá del cáncer endometrial. La investigación ha vinculado su uso a un menor riesgo de cáncer de colon, mama, pulmón y próstata.
Por ejemplo, las personas que habían tenido cáncer de colon y tomaron ibuprofeno eran menos propensas a experimentar recurrencias. También se ha demostrado que inhibe el crecimiento y la supervivencia del cáncer de colon, y algunas evidencias incluso sugieren un efecto protector contra el cáncer de pulmón en fumadores.
La inflamación es un sello distintivo del cáncer y el ibuprofeno es, en su esencia, antiinflamatorio. Al bloquear la actividad de la enzima COX-2, el fármaco reduce la producción de prostaglandinas, mensajeros químicos que impulsan la inflamación y el crecimiento celular, incluyendo el crecimiento de células cancerosas. Niveles más bajos de prostaglandinas podrían ralentizar o detener el desarrollo de tumores.
Pero eso es solo parte de la historia. El ibuprofeno también parece influir en genes relacionados con el cáncer, como HIF-1a, NF?B y STAT3, que ayudan a las células tumorales a sobrevivir en condiciones de bajo oxígeno y resistir tratamientos.
El ibuprofeno parece reducir la actividad de estos genes, haciendo que las células cancerosas sean más vulnerables. También puede alterar cómo se empaqueta el ADN dentro de las células, potencialmente haciendo que las células cancerosas sean más sensibles a la quimioterapia.
No obstante, no toda la investigación apunta en la misma dirección. Un estudio que involucró a 7,751 pacientes encontró que tomar aspirina después de un diagnóstico de cáncer endometrial estaba vinculado a una mayor mortalidad, particularmente entre aquellos que habían usado aspirina antes del diagnóstico. Otros AINE también parecieron aumentar el riesgo de muerte relacionada con el cáncer.
Por el contrario, una revisión reciente encontró que los AINE, especialmente la aspirina, podrían reducir el riesgo de varios cánceres, aunque el uso regular de otros AINE podría aumentar el riesgo de cáncer de riñón. Estos resultados contradictorios muestran cuán compleja es la interacción entre inflamación, inmunidad y cáncer.
A pesar de la promesa, los expertos advierten contra la automedicación con ibuprofeno para la prevención del cáncer. El uso a largo plazo o en dosis altas de AINE puede causar efectos secundarios graves, como úlceras estomacales, sangrado intestinal y daño renal.
Menos comúnmente, pueden desencadenar problemas cardíacos como infartos o accidentes cerebrovasculares. Los AINE también interactúan con varios medicamentos, incluyendo warfarina y ciertos antidepresivos, aumentando el riesgo de sangrado y otras complicaciones.
La idea de que un modesto analgésico podría ayudar a prevenir el cáncer es tanto emocionante como provocativa. Si futuros estudios confirman estos hallazgos, el ibuprofeno podría algún día formar parte de una estrategia más amplia para reducir el riesgo de cáncer, especialmente en grupos de alto riesgo.
Por ahora, los expertos coinciden en que es más sensato centrarse en la prevención basada en el estilo de vida: consumir alimentos antiinflamatorios, mantener un peso saludable y mantenerse físicamente activo.
Los medicamentos cotidianos pueden aún tener un potencial inesperado, pero hasta que la ciencia se asiente, el consejo más confiable sigue siendo simple: comer bien, mantenerse activo y consultar con el médico antes de confiar en cualquier medicamento para la prevención.
¿Qué se descubrió sobre el ibuprofeno?
Se descubrió que el ibuprofeno podría reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer, como el endometrial y el de colon.
¿Quién realizó la investigación?
La investigación fue llevada a cabo por un equipo de científicos que estudian el efecto del ibuprofeno en el cáncer.
¿Cuándo se publicaron los hallazgos?
Los hallazgos fueron publicados en enero de 2026.
¿Dónde se realizó el estudio?
El estudio se realizó en Estados Unidos, analizando datos de miles de mujeres.
¿Por qué es importante esta investigación?
Es importante porque sugiere que un medicamento común podría tener beneficios adicionales en la prevención del cáncer.
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