Estudio revela conexiones evolutivas
16/07/2026 | 01:29
Redacción Cadena 3
Chimpancés han demostrado una sorprendente atracción hacia los cristales, prefiriéndolos a las piedras comunes y estudiándolos con gran curiosidad. Un nuevo estudio publicado en Frontiers in Psychology sugiere que esta fascinación podría haber cautivado a los primeros humanos mucho antes de que los cristales tuvieran un uso práctico.
Los arqueólogos han encontrado cristales en numerosos sitios que contienen restos de Homo, indicando que nuestros antepasados los recolectaron deliberadamente hace aproximadamente 780,000 años. Este comportamiento es intrigante, dado que los cristales no se utilizaban como herramientas, armas o joyas. Entonces, ¿por qué se consideraban valiosos?
El estudio, dirigido por el profesor Juan Manuel García-Ruiz, investigador en cristalografía en el Donostia International Physics Center, exploró la atracción de los chimpancés hacia los cristales. "Demostramos que los chimpancés enculturados pueden distinguir los cristales de otras piedras", comentó García-Ruiz. "Nos sorprendió la fuerza y la aparente naturalidad de la atracción de los chimpancés hacia los cristales, lo que sugiere que esta sensibilidad puede tener raíces evolutivas profundas".
Los investigadores ofrecieron cristales a dos grupos de chimpancés en la Fundación Rainfer. En el primer experimento, un gran cristal, conocido como el monolito, fue colocado junto a una roca común de tamaño similar. Ambos objetos llamaron inicialmente la atención de los chimpancés, pero el cristal rápidamente se convirtió en el favorito, mientras que la roca fue ignorada.
Después de tomar el cristal, los chimpancés lo examinaron cuidadosamente, rotándolo y inclinándolo para verlo desde diferentes ángulos. Uno de ellos, llamado Yvan, incluso llevó el cristal de regreso a su dormitorio.
La curiosidad de los animales fue más intensa justo después de encontrar el cristal, pero disminuyó con el tiempo, un patrón similar al que se observa en los humanos. Los cuidadores debieron intercambiar bananas y yogur para persuadir a los chimpancés a devolver el cristal.
En un segundo experimento, los chimpancés mostraron su capacidad para reconocer cristales de cuarzo más pequeños, mezclados en un grupo de 20 piedras redondeadas, eligiéndolos en segundos. A pesar de que se añadieron cristales de pirita y calcita, los chimpancés continuaron reconociendo y seleccionando los cristales de cuarzo.
Uno de los chimpancés, Sandy, mostró un comportamiento particularmente interesante al llevar tanto piedras como cristales a una plataforma de madera, donde los clasificó en grupos separados. "Ella separó los tres tipos de cristales, que diferían en transparencia, simetría y brillo, de todas las piedras", explicó García-Ruiz, asombrado por esta capacidad de reconocimiento.
El estudio no investigó si ciertos chimpancés mostraron un interés natural diferente por los cristales, aunque los investigadores sugirieron que futuros trabajos deberían considerar las diferencias de personalidad. Además, señalaron que los chimpancés en este estudio estaban acostumbrados a vivir en entornos humanos y a interactuar con objetos que no existen en la naturaleza. Se sugirió que experimentos similares deberían realizarse con poblaciones de chimpancés menos enculturados.
Al combinar las observaciones de ambos experimentos, el equipo concluyó que la transparencia y la forma geométrica parecen ser las características que hacen que los cristales sean especialmente atractivos. Estas mismas cualidades podrían explicar por qué los primeros humanos decidieron recolectarlos. A diferencia de los árboles, montañas, ríos y animales, que tienen formas curvas y ramificadas, los cristales se destacan por sus superficies planas y bordes rectos, siendo los únicos sólidos poliedros que ocurren naturalmente. Los investigadores sugieren que estos patrones inusuales pueden haber captado la atención de los primeros humanos mientras intentaban comprender el mundo que los rodeaba.
García-Ruiz concluyó: "Nuestro trabajo ayuda a explicar nuestra fascinación por los cristales y contribuye a la comprensión de las raíces evolutivas de la estética y la cosmovisión. Ahora sabemos que hemos tenido cristales en nuestra mente durante al menos seis millones de años".
¿Qué revelan los chimpancés sobre la atracción humana por los cristales?
Los chimpancés muestran una notable atracción hacia los cristales, sugiriendo que esta fascinación podría tener raíces evolutivas comunes.
¿Quién realizó el estudio sobre los chimpancés y los cristales?
El estudio fue liderado por el profesor Juan Manuel García-Ruiz del Donostia International Physics Center.
¿Cuándo comenzaron los humanos a recolectar cristales?
Los humanos comenzaron a recolectar cristales hace aproximadamente 780,000 años.
¿Dónde se llevaron a cabo los experimentos con los chimpancés?
Los experimentos se realizaron en la Fundación Rainfer en España.
¿Cómo se comportaron los chimpancés al interactuar con los cristales?
Los chimpancés mostraron gran curiosidad, prefiriendo los cristales sobre las piedras comunes y clasificándolos por características.
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