Hallazgo arqueológico en la costa española
08/06/2026 | 17:29
Redacción Cadena 3
Durante más de 30 años, se creyó que una colección de cascos recuperados de las aguas de España databa de la época romana. Sin embargo, una nueva investigación ha desafiado esa suposición, mostrando que los artefactos son en realidad medievales y ofrecen una visión rara sobre el movimiento de armas, el comercio y la actividad militar en el Mediterráneo durante la Baja Edad Media.
El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Alicante, reexaminó 43 cascos descubiertos en 1990 en el sitio arqueológico submarino de Piedras de la Barbada, cerca de Benicarló en la costa este de España. Los hallazgos, publicados en la revista Antiquity de Cambridge University Press, demostraron que los cascos fueron fabricados entre finales del siglo XIV y principios del siglo XV, lo que desmiente su clasificación romana.
El investigador principal, Manuel Frallicciardi, un estudiante de doctorado supervisado por la Universidad de Alicante y la Universidad de Salerno, destacó la importancia del descubrimiento más allá de los artefactos en sí.
Los cascos fueron encontrados por pescadores locales que, al atrapar en sus redes dos grandes masas de metal fusionadas por la corrosión marina, desenterraron un extraordinario tesoro de cascos de hierro. Aunque se cree que el envío original pudo haber contenido más piezas, la colección de 43 cascos representa ya el mayor hallazgo conocido de cascos medievales en el oeste del Mediterráneo.
Según Raimon Graells, profesor de la Universidad de Alicante y coautor del estudio, la importancia del hallazgo radica en que se trata de evidencia directa de un comercio de armas a gran escala. "Este descubrimiento revela una red de intercambio y comunicación que era mucho más compleja de lo que se pensaba", explicó.
Los hallazgos sugieren un movimiento activo de equipo militar entre la costa de la actual Comunidad Valenciana y los principales centros comerciales del norte de Italia, incluyendo Génova, uno de los centros de comercio más poderosos de la época. Los investigadores afirmaron que el tamaño del envío indica que las armas se transportaban a través de sistemas comerciales bien establecidos que conectaban diferentes partes del Mediterráneo.
Uno de los avances más importantes del estudio fue el uso de un método analítico desarrollado en la Universidad de Alicante. Aunque esta técnica se había utilizado con éxito en otras investigaciones arqueológicas, nunca antes se había aplicado a armas medievales de este tipo. Combinada con la datación por radiocarbono de fragmentos de tela preservados dentro de varios cascos, el enfoque permitió a los investigadores establecer una edad altamente precisa para los artefactos.
Frallicciardi explicó que la identificación inicial de los cascos resultó difícil. "Al principio, fue complicado ubicarlos en una época específica, ya que presentaban características que recordaban tanto a modelos romanos tardíos como a posibles piezas medievales inspiradas en tradiciones clásicas", indicó. Los resultados se volvieron aún más sorprendentes cuando los investigadores descubrieron que los cascos no coincidían con ninguna categoría documentada previamente.
Se cree que todos los cascos formaban parte de un solo cargamento. La explicación más probable es que el envío se estaba cargando o descargando cuando un accidente provocó que cayera al agua. El sitio se encuentra a solo seis metros de profundidad, junto a una zona que servía como muelle. Graells sugirió que parte de la carga pudo haberse enterrado bajo la arena inmediatamente después del accidente, impidiendo los esfuerzos de recuperación en ese momento. Como resultado, el envío permaneció oculto durante siglos.
Los cascos sobrevivieron en condiciones excepcionales gracias a una combinación de sedimento y depósitos minerales que se formaron alrededor de ellos bajo el agua. En varios casos, estas concreciones sellaron el forro interior, preservando piezas de tela que normalmente se habrían descompuesto hace mucho tiempo. Esos fragmentos textiles se convirtieron en una de las fuentes más importantes de evidencia para reconstruir la historia y la edad de la colección.
Los investigadores creen que el envío se hundió durante un periodo particularmente inestable en la historia mediterránea. Durante mediados del siglo XIV, la piratería islámica se expandió a lo largo de la costa valenciana, mientras que la creciente militarización creó una demanda creciente de equipos de protección y armas. En ese entorno, los cascos podrían haber estado destinados a milicias locales, fuerzas al servicio del Reino de Valencia o grupos armados responsables de defender la frontera marítima de la región.
Lejos de ser reliquias romanas, los cascos ahora ofrecen una evidencia rara del comercio medieval, la logística militar y el movimiento de armas a través de una de las regiones comerciales más importantes del mundo.
¿Qué se descubrió?
Se reveló que 43 cascos hallados en España son de origen medieval, no romano.
¿Quién realizó el estudio?
El estudio fue liderado por investigadores de la Universidad de Alicante.
¿Cuándo se realizó el hallazgo?
Los cascos fueron descubiertos en 1990, pero su origen fue aclarado recientemente.
¿Dónde se encontraron los cascos?
Fueron hallados en el sitio arqueológico de Piedras de la Barbada, cerca de Benicarló.
¿Por qué es significativo el hallazgo?
Demuestra un extenso comercio de armas en el Mediterráneo durante la Edad Media.
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