Células cerebrales y esclerosis múltiple

Investigación en neurociencia

Células cerebrales cargadas de grasa podrían agravar la esclerosis múltiple

29/06/2026 | 09:29

Un estudio revela que células inmunitarias en el cerebro de pacientes con esclerosis múltiple severa acumulan grasa, lo que podría explicar la rápida progresión de la enfermedad en algunos casos. Este descubrimiento abre nuevas vías para tratamientos y biomarcadores.

Redacción Cadena 3

Investigadores liderados por Daan van der Vliet, en colaboración con equipos del Instituto Neerlandés de Neurociencia, la Universidad de Leiden y la Universidad de Utrecht, identificaron un proceso biológico que podría explicar por qué la esclerosis múltiple (EM) se presenta de manera especialmente severa en algunos pacientes. Al examinar tejido cerebral de personas con EM de progresión rápida, encontraron una gran cantidad de inusuales células inmunitarias cargadas de gotas de grasa. Estos hallazgos podrían señalar nuevas estrategias de tratamiento y futuros biomarcadores que ayuden a predecir la velocidad de progresión de la enfermedad.

La EM daña la mielina, el recubrimiento graso que protege las fibras nerviosas en el cerebro y la médula espinal. A medida que esta protección se descompone, los pacientes pueden desarrollar problemas neurológicos como dificultades para caminar o problemas de visión. Sin embargo, la enfermedad no sigue el mismo camino en todos los casos. Algunas personas experimentan síntomas relativamente leves durante muchos años, mientras que otras desarrollan discapacidades graves y parálisis a una edad temprana. Comprender por qué estos resultados difieren ha sido un objetivo constante para los investigadores.

Para investigar, el equipo se centró en las microglías, células inmunitarias especializadas en el cerebro que eliminan desechos y apoyan la reparación de tejidos. Sin embargo, en pacientes con EM, estas células pueden experimentar cambios dramáticos. Se llenan de gotas de grasa, lo que les da una apariencia espumosa. Los científicos las denominan microglías espumosas.

"Encontramos que los pacientes con un gran número de estas microglías espumosas presentaban un curso de enfermedad más severo con mayor frecuencia", comentó Daan van der Vliet.

Cuando las células de limpieza del cerebro se sobrecargan

Normalmente, las microglías ayudan a mantener la salud cerebral al limpiar material dañado. En la EM, los investigadores creen que estas células pueden absorber tanto mielina dañada que eventualmente superan su capacidad para procesarla.

"Estas células probablemente intentan hacer algo bueno: limpiar el daño", explicó Van der Vliet. "Pero se sobrecargan, por así decirlo. Como resultado, ya no pueden contribuir eficazmente a la reparación".

El estudio también reveló diferencias moleculares importantes entre las lesiones de EM que contenían microglías espumosas y aquellas que no. Las áreas que contenían estas células estaban enriquecidas con grasas específicas vinculadas a una actividad inflamatoria duradera.

Una visión más compleja de la esclerosis múltiple

La inflamación ha sido considerada durante mucho tiempo una fuerza importante que impulsa la progresión de la EM. Sin embargo, los nuevos hallazgos sugieren que la enfermedad puede involucrar una cadena de eventos más complicada.

"No parece ser simplemente una cuestión de la respuesta inflamatoria sola", afirmó Van der Vliet. "Estas células probablemente intentan limpiar el daño y promover la reparación, pero ese proceso falla, empeora la inflamación y contrarresta la recuperación".

Según los investigadores, los resultados destacan cómo un mecanismo que inicialmente busca proteger el cerebro puede eventualmente contribuir al daño continuo cuando deja de funcionar correctamente.

Análisis avanzado del tejido cerebral humano

El equipo de investigación analizó tejido cerebral de 28 pacientes fallecidos con EM que donaron sus cerebros al Banco de Cerebros de los Países Bajos. Utilizando varias técnicas avanzadas al mismo tiempo, los científicos examinaron la actividad genética, proteínas y grasas dentro de lesiones individuales de EM. Este enfoque les permitió construir una imagen detallada de los procesos biológicos que ocurren en las regiones cerebrales afectadas.

Van der Vliet destacó que combinar tecnología de vanguardia con un amplio conocimiento de la patología cerebral fue esencial para el éxito del proyecto. "Hoy en día tenemos técnicas increíblemente sofisticadas que pueden mapear el cerebro en gran detalle", comentó. "Las tecnologías son fantásticas, pero dicen relativamente poco si no se pueden conectar a la patología en el tejido cerebral. Precisamente porque el tejido cerebral ha sido estudiado y clasificado cuidadosamente durante años por el Banco de Cerebros de los Países Bajos, pudimos reconocer estos patrones anormales".

Biomarcadores potenciales y tratamiento personalizado para la EM

Este descubrimiento podría ayudar eventualmente a los médicos a predecir mejor cómo progresará la EM en pacientes individuales. Los investigadores encontraron evidencia de que ciertas grasas asociadas con las microglías espumosas también podrían ser detectables en el líquido cefalorraquídeo. Si se confirma en estudios futuros, estas moléculas podrían servir como biomarcadores que identifiquen a los pacientes con mayor riesgo de progresión rápida de la enfermedad.

"Eso abre la posibilidad de desarrollar biomarcadores en el futuro que podrían ayudar a los médicos a identificar antes qué pacientes están en riesgo de un rápido deterioro, y qué tratamiento les convendría mejor".

Los hallazgos también se alinean con los esfuerzos en curso para desarrollar terapias que apunten al metabolismo de las grasas y la expansión de las lesiones crónicas de la EM. Varios de estos tratamientos experimentales ya están siendo evaluados en estudios clínicos realizados en colaboración con Roche.

La investigación fue apoyada por dos programas de Gravitation: el Instituto de Inmunología Química (ICI) y el Instituto de Neurociencia Química (iCNS).

Lectura rápida

¿Qué descubrieron los investigadores?
Identificaron un proceso biológico que explica la severidad variable de la esclerosis múltiple en algunos pacientes.

¿Quién lideró el estudio?
El estudio fue liderado por Daan van der Vliet del Instituto Neerlandés de Neurociencia.

¿Cuándo se realizó el estudio?
Los hallazgos fueron publicados el 29 de junio de 2026.

¿Dónde se obtuvieron las muestras de tejido?
Se analizaron muestras de tejido cerebral de 28 pacientes fallecidos que donaron sus cerebros al Banco de Cerebros de los Países Bajos.

¿Por qué es relevante este descubrimiento?
Podría ayudar a desarrollar nuevos tratamientos y biomarcadores para predecir la progresión de la esclerosis múltiple.

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