Recalcular. La especialista aconseja elegir variedades aptas a este escenario.
El Fenómeno Niño y el campo
Barco de hacienda

A tomar nota

Stella Carballo: “Este Niño será fuerte y exige cambiar la mirada productiva”

11/08/2026 | 06:04

La experta en agroclimatología advirtió que el fenómeno tendrá características similares a los grandes Niños de 1982-83, 1997-98 y 2015-16, con riesgos de inundaciones, anegamientos y dificultades para producir.

Redacción Cadena 3

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Stella Carballo

En el marco de las jornadas de capacitación técnica realizadas en la Sociedad Rural de Santa Fe, la especialista en agroclimatología Stella Carballo trazó un escenario que obliga al sector agropecuario a mirar con atención los próximos meses. Según explicó, el fenómeno El Niño que se aproxima será fuerte y podría alcanzar características similares a los registrados en 1982-83, 1997-98 y 2015-16, con consecuencias que podrían sentirse tanto en las zonas ribereñas como en las áreas productivas.

“Este Niño va a tener las características del Niño 82-83, 97-98 y 2015-2016 en cuanto a su intensidad y gravedad”, sostuvo Carballo, al advertir que la experiencia histórica muestra que estos eventos pueden generar un fuerte incremento del caudal del río Paraná, evacuaciones de personas y animales y lluvias extraordinarias concentradas en distintos puntos de la región.

Uno de los aspectos que destacó la especialista es que la localización de las lluvias más intensas resulta difícil de anticipar con precisión. Como ejemplo, recordó que durante el Niño 1997-98 se registraron alrededor de 400 milímetros en Goya, mientras que en otros episodios los mayores acumulados se concentraron sobre Santa Fe o Reconquista.

“Esa localización es completamente aleatoria”, explicó. Sin embargo, el riesgo general sí puede ser identificado: cuando las precipitaciones se vuelven intensas y abarcan grandes extensiones, pueden provocar saturación de los suelos, anegamientos y falta de piso incluso en áreas consideradas productivas y alejadas de los cursos de agua.

El campo, frente al riesgo del exceso de agua

Carballo puso especial énfasis en las consecuencias que tuvo el Niño 2015-16 sobre la actividad agropecuaria. En aquel momento, recordó, la napa freática llegó prácticamente a la superficie y las condiciones del terreno complicaron seriamente el movimiento de hacienda, maquinaria y camiones.

“Los animales tenían dificultades para manejarse en ese suelo que parecía movedizo, los camiones se encajaban y no se podía sacar la producción lechera”, describió.

Por eso, sostuvo que la vigilancia no debe concentrarse exclusivamente en los niveles de los ríos y lagunas. También es fundamental monitorear las napas freáticas, especialmente porque la región viene atravesando varios años con abundantes precipitaciones.

Actualmente, explicó, los niveles freáticos todavía presentan cierta capacidad para absorber nuevos aportes de agua. Pero esa situación puede cambiar si las lluvias aumentan en volumen, intensidad y frecuencia. “El nivel puede subir y entonces ahí ya se podría complicar este tema”, alertó.

Adaptar las decisiones productivas

El escenario que plantea el Niño también implica, según Carballo, revisar decisiones agronómicas que durante los últimos años estuvieron condicionadas por sequías y altas temperaturas.

“Todo tiene que cambiar en nuestra mente, porque es otro el panorama por el que vamos a transitar”, resumió.

La especialista señaló que, frente a un contexto de exceso hídrico, la elección de materiales genéticos deberá contemplar características diferentes a las priorizadas durante los períodos secos.

Así, será necesario seleccionar variedades capaces de permanecer más tiempo en pie sin sufrir un deterioro significativo y que presenten mayor tolerancia a los problemas asociados al exceso de humedad.

También recomendó prestar atención a materiales con menor susceptibilidad a enfermedades fúngicas, ya que el aumento de humedad puede generar condiciones favorables para su aparición y desarrollo.

La adaptación, entonces, no pasa solamente por reaccionar frente a una inundación. También implica anticipar decisiones de siembra, genética, manejo y logística.

La ganadería de islas, con la mirada puesta en el Paraná

Para los productores ganaderos de las zonas de islas, la anticipación adquiere una importancia todavía mayor.

Carballo recomendó realizar un seguimiento permanente de los niveles del río y de los volúmenes de agua que transporta. La clave, explicó, es no esperar al desborde para comenzar a retirar los animales.

Cuando el río alcanza niveles críticos, aunque todavía no haya desbordado, debería comenzar el operativo de traslado de la hacienda para evitar que una crecida rápida deje a los productores sin margen de maniobra.

“Hay que empezar con tiempo las tareas de retiro de animales”, remarcó.

La advertencia alcanza también a los cursos de agua que desembocan en el Paraná y a los canales construidos para facilitar el escurrimiento. En este sentido, Carballo planteó la necesidad de verificar su estado y realizar las tareas de mantenimiento necesarias antes de que las lluvias intensas vuelvan insuficiente la capacidad de drenaje.

Un Niño fuerte, pero sin certezas sobre 2027-28

Durante la jornada también surgió una pregunta sobre la posibilidad de que el fenómeno vuelva a repetirse en 2027-28.

Carballo explicó que los modelos climáticos permiten anticipar con bastante precisión la evolución, intensidad y duración de un episodio de El Niño, pero que no es posible saber todavía qué fenómeno climático se desarrollará después.

Cuando este Niño comience a declinar, los cambios en los vientos, la presión atmosférica y las condiciones del océano aportarán información para comenzar a proyectar el escenario siguiente.

“Puede venir otro Niño, puede venir una Niña o puede quedarse el sistema neutro”, explicó.

La certeza actual, en cambio, está puesta en el fenómeno que se aproxima: “Este Niño que nos va a acompañar es fuerte y se va a intensificar a partir de la primavera”, afirmó.

Según la especialista, las previsiones sobre el comportamiento climático posterior serán cada vez más confiables a medida que avance el tiempo, y especialmente cuando se aproxime agosto del año siguiente.

La obra hidráulica no termina cuando se inaugura

Sobre el cierre de su exposición, Carballo dejó un planteo que excede al próximo fenómeno climático: la necesidad de garantizar el mantenimiento permanente de las obras de infraestructura.

“Las obras se hacen, pero uno en general solamente tiene en cuenta el gasto en la ejecución”, señaló. Para que una obra cumpla efectivamente con su función, sostuvo, también deberían contemplarse partidas destinadas a su mantenimiento durante toda su vida útil.

Como referencia mencionó el sistema de protección contra inundaciones de Holanda, donde la planificación no contempla solamente la construcción de las defensas, sino también los recursos necesarios para mantenerlas operativas.

“Las obras que se hacen deben ser mantenidas. Y eso a veces nos acordamos en el momento en que ya es tarde”, advirtió.

Frente a un Niño que promete poner nuevamente a prueba la capacidad de respuesta de la región, el mensaje de Carballo apunta a una idea central: la clave no estará solamente en resistir el exceso de agua, sino en anticiparse a sus efectos.

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