Raza Maremmano:
20/08/2026 | 16:45
Redacción Cadena 3
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Mario Medina
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Raza maremanno
En el campo, no todos los perros tienen la misma misión. Algunos son los fieles compañeros en largas cabalgatas; y otros tienen una tarea mucho más silenciosa pero decisiva: custodiar al rebaño y disuadir a los depredadores. Ese es el rol que cumplen el Pastor Maremmano-Abruzzese, una raza originaria de Italia, y el Gran Pirineo de Montaña, de origen francés.
A raíz del creciente fenómeno de ataques de todo tipo de depredadores en los campos argentinos, hablamos con Mario Medina, que desde Jesús María, lleva diez años dedicado a la cría y selección de estos animales, conocidos como perros protectores de ganado (PPG). Su trabajo apunta a preservar las características originales de razas que, según explica, tienen más de 2.000 años de historia.
“En Argentina no hemos descubierto nada. Lo que hemos hecho es perfeccionar y cuidar la originalidad de ambas razas”, señaló Medina en diálogo con El Campo Hoy.
La experiencia acumulada le permitió trabajar con productores de unas diez provincias y adaptar estos perros a distintas producciones. Pueden proteger ovejas, cabras e incluso gallinas ponedoras, especialmente en establecimientos donde la presencia de depredadores representa una amenaza permanente.
Un perro que no arrea: persuade y protege
A diferencia de los perros pastores tradicionales, el Maremmano y el Gran Pirineo no tienen como objetivo conducir al ganado. Su función es permanecer junto a los animales y actuar ante la presencia de una amenaza.
Pueden trabajar dentro de la majada o ubicarse en el exterior, formando una especie de abanico de protección. Su estrategia no es buscar el enfrentamiento, sino persuadir y ahuyentar al depredador antes de que ataque.
“Son perros ahuyentadores, no son perros de pelea”, explicó Medina.
Su genética les proporciona además distintas herramientas de defensa: el tamaño, el pelaje y la abundante melena alrededor del cuello dificultan una mordida directa, mientras que su dentadura y su estructura corporal les permiten defenderse si fuera necesario.
Pero quizás la característica más importante sea otra: su instinto de protección.
“Es un animal que resuelve por sí solo. Tiene un instinto realmente sorprendente”, destacó Medina.
Cero pérdidas por depredación
La experiencia del propio establecimiento de Medina funciona como una prueba concreta de esa capacidad.
Como productores ovinos, utilizan estos perros junto a sus ovejas y aseguran haber logrado llevar a cero las pérdidas provocadas por depredadores, entre ellos pumas, zorros y perros asilvestrados.
La escena recuerda incluso a un personaje de los antiguos dibujos animados: aquel perro pastor que impedía sistemáticamente que el Coyote se acercara al rebaño.
“Lo tenía de hijo al Coyote, porque no podía hacer nada con el Maremmano”, bromeó Medina durante la entrevista.
Más allá de la anécdota, esa imagen resume bastante bien el comportamiento buscado: un guardián que permanece junto al ganado y cuya sola presencia alcanza para mantener alejada la amenaza.
Selección, genética y pureza
Medina también pone el foco en la selección genética. Según explicó, en Argentina existen animales con diferentes grados de cruza y, en algunos casos, problemas de consanguinidad.
Por eso, su trabajo apunta a conservar la pureza racial y mejorar los parámetros sanitarios. El establecimiento cuenta con animales registrados con pedigree oficial y ha realizado estudios genéticos mediante laboratorios especializados.
“Permanentemente estamos trabajando para tener la mejor sanidad del animal y la mejor pureza”, sostuvo.
El objetivo no es producir grandes cantidades de cachorros: Medina remarca que realizan una camada por año o, eventualmente, una cada año y medio, y que su actividad está enfocada fundamentalmente en proveer animales destinados al trabajo en el campo.
Incluso, para facilitar el acceso a genética de calidad en zonas alejadas, avanzaron en la utilización de dosis de semen de uno de sus principales padrillos, una alternativa que permite llevar esa genética a otros establecimientos sin necesidad de trasladar animales a grandes distancias.
Una herramienta frente a la depredación
En regiones donde la presencia de pumas, zorros o perros asilvestrados genera pérdidas productivas, el perro protector aparece como una herramienta de manejo que trabaja las 24 horas y se integra naturalmente al rebaño.
El Maremmano no necesita órdenes permanentes ni recorrer el campo detrás de las ovejas. Su trabajo consiste en estar allí, observar, detectar y actuar cuando aparece una amenaza.
Y esa capacidad, que durante siglos fue seleccionada para proteger rebaños en Europa, hoy encuentra una nueva utilidad en los campos argentinos.
De hecho, Medina anticipó además que próximamente comenzará la producción de un documental sobre estas razas en Los Gigantes, en Córdoba, a partir del interés de una productora vinculada a National Geographic.
Una nueva oportunidad para mostrar que, detrás de ese enorme perro blanco de apariencia tranquila, existe una genética cuidadosamente seleccionada durante siglos: la de un verdadero guardaespaldas del ganado.
"Este es mi león", dice Medina, en referencia al profundo nexo con esta raza, al punto que la lleva tatuada en la piel.
Federico Aguer
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