Información precisa: la diferencia entre reaccionar tarde o anticiparse a un problema
Dante Garciandía

Estación hidrometeorológica

En Carlos Tejedor miden el agua para anticiparse a El Niño

12/08/2026 | 07:03

La primera estación hidrometeorológica del distrito articula ciencia, productores y Estado para generar datos clave sobre napas, suelos y calidad del agua.

Redacción Cadena 3

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Dante Garciandía

En un escenario climático cada vez más desafiante, tener información precisa puede ser la diferencia entre reaccionar tarde o anticiparse a un problema productivo. Con esa premisa, Carlos Tejedor avanza en la consolidación de una red de monitoreo que busca transformar datos hidrológicos en herramientas concretas para la producción agropecuaria.

La estación hidrometeorológica “La Baskonia”, ubicada en cercanías de esta localidad del oeste bonaerense, es uno de los primeros resultados de un proyecto que reúne al sector público, instituciones científicas y productores agropecuarios. Instalada en octubre de 2025, la estación tiene como objetivo central monitorear el comportamiento de las aguas superficiales y, especialmente, de la napa freática y su relación con los sistemas productivos.

El desafío cobra todavía mayor relevancia ante la perspectiva de un nuevo episodio de El Niño, que puede traer consigo un escenario de excesos hídricos, anegamientos y modificaciones en los niveles de las napas en distintas regiones productivas del país.

Pero conocer cuánto llueve ya no alcanza. Para tomar decisiones, el productor necesita saber qué está pasando debajo de sus pies.

Del dato científico a la decisión productiva

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que los datos generados por la estación puedan estar disponibles en tiempo real. Para eso, durante una reciente visita técnica se concretó la instalación de un módem, adquirido gracias al aporte de productores agropecuarios y entidades locales.

El trabajo estuvo a cargo de técnicos del Instituto de Hidrología de Llanuras (IHLLA), la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), el CONICET y la UNICEN de Tandil, quienes además realizaron tareas de mantenimiento y calibración de los sensores.

En diálogo con El Campo Hoy, el productor Dante Garciandía explicó que con la conexión funcionando, los registros dejaron de ser solamente información almacenada para convertirse en datos accesibles y actualizados, capaces de alimentar análisis y decisiones.

"Detrás de un número sobre el nivel freático hay mucho más que una medición: puede haber una decisión sobre dónde sembrar, cómo manejar una pastura, cuándo mover un rodeo o cómo prepararse frente a un período prolongado de sequía o exceso hídrico", mnifestó.

El agua que consume el rodeo, bajo la lupa

El proyecto tiene además una fuerte orientación hacia la ganadería. Una de las preocupaciones que impulsaron la iniciativa está relacionada con el impacto que tienen las variaciones de la napa y la calidad del agua sobre el consumo animal. La experiencia de las sequías extremas, como la registrada durante 2022/23, dejó en evidencia que la falta de agua o el deterioro de su calidad pueden convertirse rápidamente en un problema productivo y económico.

En aquellos períodos críticos, hubo establecimientos donde los animales debieron ser trasladados a otros campos o los productores tuvieron que recurrir incluso a la compra de agua.

Por eso, durante la última recorrida se tomaron muestras de suelo de un establecimiento ganadero y muestras de agua del tanque utilizado para abastecer a los animales. El objetivo es avanzar en el conocimiento de la relación entre nivel freático, calidad del agua y aptitud para el consumo bovino.

"El siguiente paso del proyecto es todavía más ambicioso: incorporar sensores específicos para monitorear la calidad del agua en los tanques y bebederos".

La intención es poder comparar el agua efectivamente consumida por los animales con los registros de la estación, que ya cuenta con sensores capaces de medir el nivel de la napa y su conductividad.

Ese cruce de información puede convertirse en una herramienta de enorme valor cuando las condiciones climáticas vuelvan a ser extremas.

La napa como indicador del futuro

La experiencia también se trasladó a un establecimiento agrícola cercano, donde se registró el nivel freático y se realizaron muestreos del perfil del suelo, con el objetivo de establecer relaciones entre la dinámica de la napa, las condiciones del suelo y el comportamiento productivo.

En un contexto en el que los pronósticos climáticos adquieren cada vez mayor importancia, disponer de series de datos locales permite complementar las grandes estimaciones regionales con información concreta de cada territorio.

Y allí aparece uno de los grandes desafíos del proyecto: generar series históricas suficientemente extensas como para que los datos comiencen a contar una historia climática propia de Carlos Tejedor.

Laguna El Toro: una historia que comenzó en plena sequía

El monitoreo no se limita a la estación. Durante la recorrida también se visitó la Laguna El Toro, donde desde 2023 se realizan mediciones de salinidad y calidad del agua. El inicio de este seguimiento coincidió con uno de los períodos de sequía más severos de los últimos años.

Los últimos registros obtenidos mostraron parámetros de calidad favorables y permitieron avanzar en la hipótesis de que se trata de un cuerpo de agua que recibe aportes y continúa su recorrido aguas abajo.

Pero más allá del resultado puntual, lo importante es la continuidad del monitoreo. Porque un dato aislado sirve para describir un momento; una serie de datos permite entender un proceso.

Ciencia y producción, trabajando sobre el mismo territorio

El verdadero valor de la iniciativa está precisamente en esa articulación. La estación “La Baskonia” no es solamente un equipamiento científico. Es el resultado de una construcción colectiva en la que participan investigadores, técnicos, productores, instituciones y el Estado municipal.

Ese entramado permite que la ciencia salga del laboratorio y se instale directamente en el territorio, mientras que las necesidades concretas de los productores ayudan a orientar las preguntas que la investigación debe responder.

En vísperas de un escenario climático condicionado por El Niño, esa información puede adquirir una relevancia todavía mayor.

Un proyecto que recién empieza

El desafío, según Garciandía, ahora es darle continuidad y escala al proyecto. La incorporación de nuevos sensores para monitorear la calidad del agua de bebida aparece como uno de los próximos objetivos.

La meta es construir una plataforma de información que permita comprender, cada vez con mayor precisión, cómo interactúan clima, napa, suelo, agua y producción.

En un país donde las sequías y los excesos hídricos forman parte cada vez más frecuente del escenario productivo, contar con información territorial puede convertirse en una herramienta estratégica. Porque frente a un Niño que asoma en el horizonte, medir el agua también es una forma de prepararse para lo que viene.

Federico Aguer

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