Un oscuro caso de femicidio en Ucrania
08/02/2026 | 00:01
Redacción Cadena 3
Por Gastón Marote.
Buenos Aires, 8 de febrero (NA) -- Ruslan Rakhimovich Khamarov, apodado "el femicida ucraniano", se convirtió en uno de los criminales más temidos de Ucrania, al ser responsable del asesinato de 11 mujeres entre 2000 y 2003. Su historia se caracteriza por la manipulación y la brutalidad.
Nacido en Berdiansk en 1973, Khamarov vivió una infancia marcada por el abandono y la tragedia, ya que a los 8 años su padre se marchó a Majachkalá y su madre se suicidó cuatro años después. Esta serie de eventos lo llevó a crecer en un orfanato y, tras graduarse de la escuela secundaria en 1991, fue juzgado por robo y condenado a dos años y medio de prisión, siendo liberado en 1993.
Durante los años siguientes, Khamarov continuó con su vida delictiva en Zaporizhia, donde fue nuevamente encarcelado, esta vez en un hospital psiquiátrico entre 1997 y 2000. Una vez liberado, regresó a Berdiansk, donde sus familiares le proporcionaron una habitación.
Su carrera criminal tomó un giro oscuro en noviembre de 2000, cuando comenzó a cometer femicidios. Su primera víctima fue una mujer de 47 años, pero luego optó por atacar a chicas más jóvenes. Khamarov se acercaba a sus víctimas en parques, bares o fiestas, entablando una relación amistosa antes de invitarlas a su hogar.
Una vez en su casa, Khamarov consumía vodka y, tras mantener relaciones o excusarse, se dirigía a buscar un arma improvisada, como un cuchillo, martillo o botella, y regresaba para cometer el homicidio. Después del asesinato, mantenía relaciones sexuales con los cadáveres y deshacía de ellos arrojándolos a un pozo.
Algunos conocidos de Khamarov lo describieron como una persona descuidada, que no se lavaba durante semanas, pero esto no le impidió seducir a sus víctimas. Entre noviembre de 2000 y febrero de 2003, asesinó a 11 mujeres y niñas, siendo la última Polina Izvekova, de 17 años, a quien mató el 24 de febrero de 2003.
La madre de Izvekova denunció su desaparición, lo que llevó a la policía a la casa de Khamarov el 1 de marzo, donde encontraron el cadáver de la joven en el pozo. Khamarov confesó tener "diez más" víctimas, lo que resultó en su detención.
El jefe del Departamento de Asuntos Internos de Berdiansk, Viktor Burmakov, destacó que Khamarov no era un tonto, sino una persona con un alto nivel de inteligencia que recordaba con claridad cada detalle de sus crímenes. Afirmó que las víctimas no tenían tiempo de resistirse y que el pozo donde deshacía de los cuerpos era tan profundo que preservaba los cadáveres sin olores.
Un examen psicológico determinó que Khamarov estaba "cuerdo" en el momento de los asesinatos, lo que llevó a que el juicio comenzara el 9 de febrero de 2004 a puertas cerradas debido a la edad de una de las víctimas. Finalmente, Khamarov fue condenado a cadena perpetua, el castigo más severo en Ucrania.
¿Quién es Ruslan Khamarov?
Un criminal ucraniano conocido como "el femicida ucraniano", responsable de 11 asesinatos de mujeres entre 2000 y 2003.
¿Cuántas víctimas tuvo?
Khamarov asesinó a 11 mujeres y niñas durante un periodo de tres años.
¿Cómo seducía a sus víctimas?
Se acercaba a ellas en parques, bares o fiestas, entablando relaciones amistosas antes de llevarlas a su casa.
¿Qué hacía con los cuerpos?
Después de cometer los homicidios, mantenía relaciones sexuales con los cadáveres y los arrojaba a un pozo.
¿Cuál fue su condena?
Khamarov fue sentenciado a cadena perpetua, el castigo más alto en Ucrania.
[Fuente: Noticias Argentinas]
Te puede Interesar
Marcha en Miramar
La manifestación comenzará a las 21 en Miramar, donde se espera la participación de organizaciones feministas y familiares de víctimas de violencia institucional.
Violencia en Rosario
Fue en julio de 2022 y los cuerpos aparecieron en un basural. La causa expone un entramado criminal de extrema violencia con vínculos al narcotráfico y se desarrolla en el Centro de Justicia Penal.
Asesinato en barrio salteño
La víctima apareció muerta con una puñalada en el pecho.
Inseguridad en Córdoba
En un relato desgarrador, un vecino revela cómo la desidia estatal y el avance del narcotráfico transformaron las balaceras en una costumbre y al sicariato en un negocio a la vista de todos.