Consejos de nutricionistas para padres
21/05/2026 | 08:48
Redacción Cadena 3
Buenos Aires, 21 mayo (NA) -- Cuando la alimentación de un niño se vuelve monótona, el problema no radica tanto en la cantidad que consume, sino en la calidad de los nutrientes. Muchos niños logran cubrir sus calorías, pero no satisfacen las necesidades de nutrientes esenciales como proteínas, calcio, hierro, vitamina B12, zinc y ácidos grasos. Por eso, es crucial realizar una evaluación nutricional integral, que contemple estos potenciales déficits que no son evidentes a simple vista.
"En el consultorio, es común ver niños cuya dieta se basa en un número muy limitado de alimentos: fideos, pollo rebozado, galletitas o productos lácteos. Aunque la cantidad que ingieren pueda ser adecuada, la falta de variedad restringe el aporte de nutrientes vitales," afirmó la Lic. Lucía De Nobili (M.N. N° 9.342 / M.P. N° 4.474), quien trabaja en el Hospital Ramón Carrillo y es parte del Grupo de Estudio de Pediatría AADYND.
De Nobili, especialista en Nutrición Materno Infantil, añadió que esto provoca angustia en las familias y discusiones, pero es importante que lleven estas preocupaciones al consultorio, ya que existen estrategias probadas que pueden ayudar a superar esta alimentación restrictiva.
"La selectividad alimentaria no siempre se debe a 'caprichos'. La dificultad para incorporar variedad se origina en una combinación de factores biológicos y conductuales que se desarrollan en el entorno familiar," explicó la Dra. Irina Kovalskys (M.N. N° 80.503), médica pediatra y especialista en Nutrición.
Desde el ámbito biológico, uno de los fenómenos más comunes es la neofobia alimentaria, que se refiere al rechazo de alimentos nuevos o desconocidos, un comportamiento que suele aparecer entre los 2 y 6 años. Este rechazo tiene una base evolutiva, actuando como un mecanismo de protección en etapas donde el niño comienza a ganar autonomía.
"La resistencia a probar nuevos alimentos es una respuesta normal del desarrollo, pero se convierte en un problema cuando esta limitación persiste en el tiempo," añadió la Lic. De Nobili. También mencionó que la sensibilidad sensorial puede manifestarse como rechazo a ciertas texturas, colores, olores o temperaturas, lo que podría indicar dificultades en el procesamiento sensorial.
Algunos niños evitan alimentos "blandos" como purés o frutas maduras y prefieren texturas crocantes, como galletitas o milanesas. Además, pueden rechazar mezclas de alimentos o alimentos de ciertos colores, como los verdes. Otro factor relevante es la familiaridad: los niños que solo aceptan lo conocido tienden a reforzar patrones repetitivos en su dieta.
Las dinámicas familiares también juegan un papel importante en este comportamiento:
Presión para comer: Forzar o negociar puede aumentar el rechazo.
Uso de pantallas: Distracción que interfiere con el reconocimiento del hambre y saciedad.
Menús fijos: Ofrecer siempre "algo que sí coma" limita la exposición a nuevos alimentos.
Falta de rutinas: Horarios irregulares dificultan la regulación del apetito.
"La alimentación es una interacción que no solo depende del niño, sino también de cómo los adultos organizan la oferta y el ambiente. Para muchas familias, el desafío no es ofrecer alimentos nuevos, sino sostener el proceso sin frustraciones. Es un trabajo gradual que requiere paciencia y acompañamiento," destacó la Dra. Kovalskys.
Ampliar la dieta de los niños es posible, pero requiere consistencia, tiempo y un enfoque progresivo. Las estrategias recomendadas son:
"Cada niño responderá mejor a una u otra estrategia, pero lo importante es probar y ser constantes. El objetivo es construir una relación positiva con la comida, no se trata de que el niño coma perfecto de un día para otro, sino de crear las condiciones para que pueda ampliar su dieta sin conflictos," concluyeron las especialistas.
¿Qué problema puede generar una dieta monótona en los niños?
Puede llevar a déficits nutricionales importantes, afectando su desarrollo a pesar de que cubran calorías.
¿Quiénes son las especialistas que brindan recomendaciones?
La Lic. Lucía De Nobili y la Dra. Irina Kovalskys, expertas en nutrición infantil.
¿Cuándo suele aparecer la neofobia alimentaria?
Este fenómeno se presenta comúnmente entre los 2 y 6 años de edad.
¿Qué es la selectividad alimentaria?
Es la dificultad de los niños para aceptar una variedad de alimentos, que puede ser influenciada por factores biológicos y familiares.
¿Qué se puede hacer para mejorar la dieta de los niños?
Implementar estrategias como la exposición repetida a nuevos alimentos y crear un ambiente sin presión durante las comidas.
[Fuente: Noticias Argentinas]
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