Política esquina Economía
13/10/2026 | 14:05
Redacción Cadena 3
Adrián Simioni
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Caputo y la bazooka: Milei pisó el palito | Por Adrián Simioni
Javier Milei quiso mostrar que tiene todo bajo control y terminó poniendo en el centro de la discusión dos asuntos sensibles: la continuidad de Luis Caputo y la capacidad del Gobierno para enfrentar una corrida cambiaria. Su intervención buscó transmitir tranquilidad, pero también les dio una dimensión presidencial a versiones que habían comenzado en los márgenes del debate público.
¿Qué hace el Presidente hablando de la eventual salida de su ministro de Economía? Cuando Milei ratifica a Caputo con tanta contundencia, convierte el rumor en un tema que merece una respuesta de la máxima autoridad del país.
El resultado aparece en los titulares: Milei afirmó que no echará a Caputo. Para quien sigue diariamente la política argentina, puede ser una desmentida más. Para alguien que observa desde afuera, también puede sugerir que la continuidad del ministro estaba seriamente en duda. La intención de cerrar una discusión termina por instalarla.
Es cierto que las versiones habían pasado de las redes y los espacios de escasa relevancia a algunos canales de noticias. El Gobierno enfrentaba, entonces, un dilema real: dejar correr el rumor o intervenir. No podemos saber qué habría ocurrido si elegía el silencio. Pero sí podemos analizar el alcance de la respuesta que eligió.
Milei habló de una relación "simbiótica" con Caputo y presentó su permanencia como algo fuera de discusión. Hasta allí, una ratificación política. El problema es que agregó una exhibición de poder financiero: aseguró que dispone de US$125.000 millones para enfrentar una eventual corrida hacia el dólar en el período electoral.
Ahí abrió otro frente. En su reciente exposición en París, Caputo había mencionado un respaldo de US$75.000 millones. La diferencia es de US$50.000 millones. Una distancia semejante exige explicar qué se agregó, bajo qué condiciones y con qué disponibilidad.
La cuenta expuesta por el ministro reunía US$20.000 millones del swap chino, otros US$20.000 millones del swap con Estados Unidos, US$15.000 millones de capacidad de intervención mediante dólar futuro y US$20.000 millones que presentó como reservas disponibles.
Milei incorporó acuerdos internacionales, ingresos vinculados con el RIGI e instrumentos de cobertura del Banco Central. Pero enumerar mecanismos no alcanza para demostrar que todos esos recursos pueden utilizarse de la misma manera y en el mismo momento. Un ingreso esperado por inversiones, una línea que requiere activación y una intervención en futuros tienen características distintas. La cifra necesita ese desglose para sostener la confianza que pretende generar.
La metáfora de la bazooka puede servir para un discurso. Los mercados necesitan conocer su alcance efectivo. Cuanto más contundente es el anuncio, mayor es la exigencia de precisión.
Además, falta alrededor de un año para votar y la campaña ya empieza a condicionar la conversación económica. La ofensiva política encuentra nuevas oportunidades en cada rumor, cada desmentida y cada número que queda sin explicar.
El pedido de detención de Caputo formulado por Gregorio Dalbón, a partir de un informe de la AGN relacionado con las reservas de oro, agrega otro elemento a ese clima. Un pedido no equivale a una decisión judicial, pero puede alimentar una disputa pública que promete endurecerse.
Milei tiene derecho a defender a su ministro y razones para explicar cómo respondería ante una corrida. La cuestión es si, al hacerlo, consigue despejar dudas o les ofrece un escenario más grande. Esta vez, quiso demostrar fortaleza y terminó amplificando la discusión que buscaba clausurar. En ese sentido, pisó el palito.
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