Perspectivas estratégicas en el conflicto
08/03/2026 | 03:13
Redacción Cadena 3
MOSCÚ — En medio de los ataques de misiles y bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel sobre Irán, Rusia ha reaccionado con indignación verbal, pero sin emprender acciones concretas para respaldar a su aliado en Oriente Medio.
Este enfoque cauteloso es parte de la estrategia del presidente Vladímir Putin, quien parece esperar que el conflicto con Irán beneficie a Moscú, aumentando sus ingresos petroleros y debilitando el apoyo occidental hacia Ucrania.
Putin expresó sus condolencias al presidente iraní Masoud Pezeshkian y condenó la muerte del líder supremo Alí Jamenei, calificando el hecho como una "cínica violación de todas las normas de la moral humana y del derecho internacional".
A pesar de la falta de ayuda de Moscú a otros aliados, como el exgobernante sirio Bashar Assad, que fue destituido en 2024, y el arresto de Nicolás Maduro en enero, el Kremlin se mantiene esperanzado en obtener beneficios de la guerra con Irán.
Rusia ya está obteniendo ganancias de un incremento en los precios de la energía, resultado de las interrupciones en el tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz y los daños en las instalaciones energéticas de países del Golfo. Si las hostilidades se intensifican, esta bonanza podría ayudar a financiar las operaciones militares en Ucrania y cubrir el déficit presupuestario.
Además, el Kremlin confía en que el conflicto con Irán distraiga la atención mundial de Ucrania, desgaste los arsenales occidentales y lleve a Estados Unidos y sus aliados de la OTAN a reducir el apoyo militar a Kiev.
Horas después de que comenzara la guerra el 28 de febrero, el Ministerio de Exteriores ruso denunció el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán como un "acto deliberado, premeditado y no provocado de agresión armada contra un Estado miembro soberano e independiente de la ONU, en violación directa de los principios y normas fundamentales del derecho internacional".
Una semana después del inicio del conflicto, Putin se comunicó telefónicamente con Pezeshkian, expresando su deseo de que las hostilidades cesaran rápidamente. Sin embargo, antes de eso, mantuvo varias llamadas con líderes del Golfo, buscando fortalecer lazos con países que son cada vez más relevantes para Moscú dentro del grupo OPEP+.
El Kremlin ha indicado que Putin transmitirá a Teherán la "profunda preocupación de los líderes del Golfo por los ataques contra su infraestructura" y que "hará todo lo posible para facilitar al menos una leve reducción de las tensiones".
En una llamada posterior, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, enfatizó la necesidad de garantizar la seguridad de los civiles y proteger la infraestructura civil en todos los países de la región.
Mark Galeotti, experto en política rusa, señaló que "Rusia ha sido un operador bastante eficaz en Oriente Medio". A medida que la guerra se intensifica, muchos países de la región podrían tener razones para considerar a Moscú como un socio.
A pesar de que Moscú y Teherán firmaron un tratado de "asociación estratégica integral" en enero de 2025, su relación ha estado marcada por la rivalidad y tensiones históricas.
Las relaciones entre ambos países se estrecharon tras la disolución de la URSS en 1991, cuando Rusia se convirtió en un socio comercial importante de Irán y colaboró en la construcción de su primera central nuclear. Sin embargo, a pesar de la cooperación, Rusia también ha mantenido relaciones cordiales con Israel, lo que ha generado desconfianza en el liderazgo iraní.
Tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán en junio de 2025, funcionarios rusos dejaron en claro que su "asociación estratégica" no incluía asistencia militar en caso de agresión. En respuesta a preguntas sobre si Moscú podría proporcionar armas a Irán, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, indicó que no se había recibido tal solicitud.
A pesar de ello, se ha informado que Rusia ha proporcionado a Irán información que podría facilitar ataques contra activos estadounidenses en la región. Peskov confirmó que Rusia "continuará el diálogo" con Teherán, aunque evitó comentar sobre si se había brindado asistencia militar.
En medio de la creciente tensión, algunos analistas advierten que la relación entre Rusia e Irán es pragmática, y que, si bien hay rivalidades, ambos países comparten intereses comunes frente a Occidente.
¿Qué está ocurriendo con Rusia e Irán?
Rusia ha adoptado una postura cautelosa ante la guerra en Irán, buscando beneficios económicos y estratégicos sin involucrarse directamente.
¿Cuál es la postura de Putin?
Putin ha expresado indignación por los ataques de Estados Unidos e Israel, pero no ha tomado acciones visibles para respaldar a Irán.
¿Qué busca Rusia en este conflicto?
El Kremlin espera que la guerra aumente sus ingresos petroleros y distraiga la atención mundial de la situación en Ucrania.
¿Cómo afecta esto a la relación con Irán?
A pesar de un tratado de asociación, la relación entre Rusia e Irán es compleja y marcada por rivalidades históricas.
¿Qué consecuencias podría tener para Occidente?
Un conflicto prolongado podría desviar recursos militares hacia el Golfo Pérsico, debilitando la capacidad de apoyo a Ucrania.
[Fuente: AP]
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