Oposición al arroz transgénico en el país asiático
11/08/2026 | 10:02
Redacción Cadena 3
KUALA LUMPUR, Malasia — Una amplia coalición compuesta por agricultores, asociaciones de consumidores y grupos ambientalistas ha instado a las autoridades de Malasia a no aprobar una propuesta para ensayar arroz modificado genéticamente, argumentando que este proyecto podría acarrear riesgos significativos para la seguridad alimentaria, el medio ambiente y la economía agrícola.
La Junta Nacional de Bioseguridad de Malasia está considerando una solicitud presentada por Zen Cropscience para llevar a cabo un ensayo en el norte del estado de Perak. Este ensayo involucra una versión de la variedad de arroz MR219, que es resistente al herbicida glifosato y a enfermedades provocadas por hongos y bacterias.
La coalición, que reúne a 61 organizaciones, presentó una objeción formal el martes, en el marco de un proceso de consulta pública que concluyó la semana pasada. Los grupos advirtieron que este proyecto es similar a otro que se intentó en el estado de Perlis en 2019, el cual fue finalmente abandonado, y reiteraron sus objeciones anteriores.
Una de las preocupaciones más importantes expresadas por los grupos es el riesgo de que el material genéticamente modificado contamine el arroz convencional y silvestre debido a la polinización cruzada o a otros mecanismos. Aseguran que la legislación de bioseguridad en Malasia no proporciona suficiente protección legal y carece de mecanismos de compensación para los agricultores que podrían sufrir pérdidas económicas por esta contaminación.
Los agricultores también temen que la modificación genética propicie un uso más intensivo de glifosato, lo que podría llevar al surgimiento de "supermalezas" resistentes a herbicidas, obligándolos a utilizar dosis mayores de estos productos. Esto podría resultar en residuos de glifosato en el arroz cosechado y su posterior ingreso a la cadena alimentaria.
La coalición subrayó que la inclusión de un gen que otorga resistencia a hongos es particularmente preocupante, ya que podría alterar el valor nutricional del arroz o incrementar los niveles de alérgenos y toxinas, comprometiendo así la seguridad alimentaria.
Abdul Rashid Yob, líder de una asociación de agricultores que representa a 200.000 miembros en el país, mencionó una experiencia previa negativa con el arroz Clearfield, que era tolerante a herbicidas. Aunque inicialmente la producción mejoró, las malezas desarrollaron resistencia rápidamente, lo que llevó a un aumento en el uso de herbicidas y, por ende, a un incremento de los costos de producción y a la degradación de la fertilidad del suelo. "El arroz transgénico será mucho peor. No es la respuesta", afirmó.
Malasia, que depende en gran medida del arroz importado, cubre solo alrededor de la mitad de sus necesidades de consumo a través de la producción nacional. La Junta Nacional de Bioseguridad ha indicado que el ensayo propuesto se llevaría a cabo en un entorno controlado, alejado de las áreas agrícolas, y ha afirmado que el riesgo de polinización cruzada es bajo, aunque ha reconocido que no se han determinado los datos toxicológicos del arroz modificado.
A pesar de que la solicitud es para un ensayo de campo y no para un cultivo comercial, la coalición sostiene que la investigación debería ser cancelada, argumentando que los organismos genéticamente modificados no pueden ser completamente controlados una vez liberados al medio ambiente. "No hay necesidad de un ensayo así. No queremos cultivos transgénicos", declaró Mageswari Sangaralingam, de la Asociación de Consumidores de Penang.
La coalición también destacó que existen alternativas a los cultivos transgénicos para el manejo de malezas y enfermedades, como el uso de tecnología robótica de Japón que puede eliminar malezas de manera eficiente.
En 2015, la Organización Mundial de la Salud clasificó el glifosato como "probablemente cancerígeno para los humanos", basado en evidencia limitada de cáncer en humanos y suficiente de estudios en animales. Sin embargo, otras agencias de salud han llegado a conclusiones distintas; por ejemplo, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos sostiene que es "poco probable" que el glifosato sea cancerígeno para los humanos.
Esta situación resalta la creciente tensión entre el desarrollo de biotecnología agrícola y las preocupaciones sobre la salud pública y el medio ambiente, un dilema que se presenta cada vez con mayor frecuencia en el ámbito global.
¿Qué solicitan los agricultores y ecologistas en Malasia?
Solicitan a las autoridades que rechacen un ensayo de arroz transgénico por los riesgos que implica.
¿Qué tipo de arroz se está evaluando?
Una versión genéticamente modificada de la variedad MR219, tolerante a glifosato.
¿Cuáles son las principales preocupaciones de los grupos?
Posible contaminación de arroz convencional y un aumento en el uso de glifosato.
¿Qué experiencia negativa se menciona?
El uso anterior de arroz Clearfield, que llevó a un aumento en el uso de herbicidas y costos de producción.
¿Qué alternativas proponen los agricultores?
El uso de tecnología robótica para el manejo de malezas y enfermedades.
[Fuente: AP]
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