Impacto ambiental del mezcal
17/03/2026 | 09:38
Redacción Cadena 3
SAN PEDRO TOTOLÁPAM, México — Hace tres décadas, la destilería de mezcal de la familia de Gladys Sánchez Garnica solo contaba con una bombilla para iluminar el proceso de elaboración en la rural Oaxaca. La producción se realizaba durante toda la noche, mientras sus padres narraban historias y los vecinos llegaban a caballo para degustar la bebida conocida por su sabor ahumado.
"Nos enseñaron cuándo cosechar el agave, cómo cuidar la tierra y cuánto podíamos pedirle al monte", explica Garnica, de 33 años, desde una destilería gestionada por mujeres en San Pedro Totolápam, un pequeño pueblo de aproximadamente 3.000 habitantes donde el mezcal es fundamental para la economía local.
Hoy, esa tradición enfrenta un auge global que ha convertido al mezcal en una industria multimillonaria, dominada por marcas internacionales. Con su expansión en bares de todo el mundo, también crece su impacto sobre el medio ambiente.
A lo largo de la carretera hacia comunidades como San Luis del Río, donde se producen marcas impulsadas por celebridades como Dos Hombres, creada por los actores Bryan Cranston y Aaron Paul, extensas plantaciones de agave han reemplazado bosques que antes eran nativos. Aunque este auge ha beneficiado a muchos productores locales, también ha generado consecuencias ambientales preocupantes.
La producción en México ha aumentado de un millón de litros en 2010 a más de 11 millones en 2024, según el Consejo Mexicano Regulador de la Calidad del Mezcal (COMERCAM). La mayor parte de esta producción proviene de Oaxaca, pero menos del 30% se consume en el país. Aproximadamente el 75% de las exportaciones van a Estados Unidos.
Un estudio dirigido por Rufino Sandoval-García, ingeniero forestal, revela que en los últimos 27 años han desaparecido más de 34.953 hectáreas de bosques tropicales y de pino encino para dar paso al cultivo de agave, un área equivalente al tamaño de la ciudad de Querétaro. Las plantaciones de agave han crecido más de un 400% en las últimas tres décadas, lo que ha llevado a la pérdida de biodiversidad y a la erosión del suelo.
La deforestación está acelerando la erosión del suelo y reduciendo la capacidad de captura de carbono en más de cuatro millones de toneladas anuales. Además, limita la retención de agua y genera islas de calor en áreas con alta concentración de cultivos. "Llevará mucho tiempo para que el ecosistema recupere la resiliencia que tenía", advierte Sandoval-García.
La producción de mezcal siempre ha sido intensiva. Para obtener un litro se requieren al menos 10 litros de agua en los procesos de fermentación y destilación, además de generar residuos que a menudo se vierten sin tratamiento en ríos. Con el aumento de la producción industrial, también crece la extracción de especies silvestres de agave, lo que plantea riesgos para la biodiversidad.
El equilibrio que mantenía el impacto ambiental limitado se ha vuelto frágil. Félix Monterrosa, productor de tercera generación, señala que el boom del mezcal industrial ha desplazado el sistema de milpa que sus antepasados le enseñaron, donde se cultivaban maíz, frijoles y calabaza junto al agave. "Ahora todo es monocultivo y ese es el verdadero problema", afirma Monterrosa.
La contaminación de ríos por los residuos del mezcal ha llevado a que los habitantes de su pueblo lo apoden "Nilo", abreviatura de "ni lo huelas". Monterrosa ha comenzado a plantar agaves silvestres junto con maíz y árboles para restaurar la biodiversidad, aunque admite que mantener este sistema a gran escala es complicado.
El agua también es un tema crítico en Oaxaca, que en 2024 experimentó la peor sequía en más de una década, según la Comisión Nacional del Agua de México. Armando Martínez Ruiz, productor en Soledad Salinas, ha instalado un sistema para enfriar y reutilizar el agua en la destilación: "Nunca hemos tenido suficiente agua aquí, así que intento no desperdiciarla", explica.
La tensión entre sostenibilidad y rentabilidad es palpable. Mientras las grandes compañías de bebidas destacan su compromiso con la sostenibilidad, los contratos con destilerías suelen limitarse a la compra de mezcal a granel, dejando a los productores sin recursos suficientes para cubrir costos y salarios.
La marca Del Maguey, una de las más reconocidas a nivel mundial, asegura que trabaja en reducir su huella ambiental mediante la plantación de árboles. En cinco años, han reutilizado más de 5.000 toneladas de bagazo y dos millones de litros de vinaza para construir plataformas que evitan inundaciones.
A pesar de los desafíos, el auge del mezcal ha traído prosperidad a la región, donde los niveles de pobreza son altos. Luis Cruz Velasco, productor de San Luis del Río, afirma que la industria ha generado empleo para casi todas las familias de su pueblo. "Donde generaciones anteriores vivían en casas de techo de palma, ahora sus hermanos pueden ir a la universidad", dice.
La falta de incentivos públicos para proteger el entorno es evidente. La mayoría de la tierra en Oaxaca es comunal y gestionada a través de sistemas locales. La conversión de bosques en plantaciones de agave requiere aprobación federal, pero el proceso es lento y algunas comunidades optan por ignorarlo.
La SEMARNAT, encargada de emitir permisos, no ha recibido solicitudes para talar bosques en los últimos tres años, pero investiga denuncias de deforestación ilegal vinculadas a la producción de mezcal.
En 2018, Garnica fundó un colectivo de mujeres llamado Guardianas del Mezcal, que promueve prácticas sostenibles en la producción. Gracias a su trabajo, 26.000 hectáreas de bosque han obtenido estatus de protección.
"Da tristeza cómo cambia la geografía y la naturaleza de la región por la riqueza de personas que ni siquiera son de aquí", reflexiona Garnica. "El mezcal es una forma de vida, una forma de trabajo que nuestros padres nos han enseñado, entonces sí representa muchísimo".
¿Qué está ocurriendo con el mezcal?
El mezcal ha visto un aumento significativo en su producción y popularidad a nivel mundial, especialmente en EE.UU.
¿Quiénes son los principales afectados?
Productores locales en Oaxaca, que enfrentan desafíos ambientales debido a la expansión del cultivo de agave.
¿Cuándo comenzó este auge?
La producción de mezcal en México ha crecido de un millón de litros en 2010 a más de 11 millones en 2024.
¿Dónde se están viendo los mayores impactos?
En Oaxaca, donde se han perdido vastas áreas de bosque para el cultivo de agave.
¿Por qué es preocupante?
La deforestación y el monocultivo están provocando erosión, pérdida de biodiversidad y problemas de agua en la región.
[Fuente: AP]
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