Vicky Yunes aprendió judo y le perdió el miedo a las caídas

No rendirse nunca

Con el judo perdió el miedo a las caídas y ahora se ríe

15/03/2023 | 07:02

Vicky Yunes tiene 12 años, nació a los seis meses y con parálisis cerebral. En pandemia decidió dejar el andador. Esta arte marcial fue un descubrimiento en sus terapias. Conocé su historia.

Redacción Cadena 3

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Con el judo perdió el miedo a las caídas y ahora se ríe

Con el judo perdió el miedo a las caídas y ahora se ríe

El judo cambió por completo la vida de Vicky Yunes una niña de 12 años, oriunda de Villa María, con parálisis cerebral que en plena pandemia se animó a dejar el andador para animarse a caminar sola con bastones canadienses.

Su mamá Vanesa Ianni Deninotti la define como “una guerrera” que nació a los seis meses de gestación junto a su melliza Ximena.

Para Vane y su marido César Nicolás Yunes, quienes transitaron con ella el mundo de la discapacidad Vicky es un modelo de amor, alegría, ejemplo de lucha y sacrificio.

Siempre activa tomó clases de arte, equinoterapia, piano y en pandemia descubrió el judo, una actividad que le recomendó su kinesiólogo Ángel Sánchez, para que dejara de tener miedo a las caídas.

“El judo es un arte marcial, donde hacemos cosas en el suelo, a veces de parado y a mí me hace sentir cómoda, me gusta. Disfruto de todo. Me ayuda un profe que se llama Alejandro y me enseñó a caer y que no me golpee, ni me lastime”, contó a Diversidad Vicky.

La técnica de este arte marcial le enseñó a caer de costado y para atrás y así vencer uno de sus temores al caminar. El entrenamiento le permitió dejar atrás el andador y pasar a usar unos bastones canadienses.

Este proceso la familia lo vivió de cerca durante la pandemia, cuando la veían a Vicky practicar caminar sin ayuda en el comedor de la casa, venciendo sus propios límites.

“En plena pandemia dijo ''yo no quiero más el andador'' y como papás se nos vino el mundo abajo y empezó a practicar solita, se paraba e intentaba hacer pasitos hasta que un día con los bastones empezó de a tres, cuatro pasitos”, relató su mamá.

Sin embargo, las caídas era el mayor temor de Vicky y por eso la sugerencia de Ángel fue clave.

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“Ha sido un logro muy grande de Vicky. Ella tiene trastorno de la marcha y la idea era pasarla a los bastones canadienses pero necesitábamos otros apoyos y utilizamos un bastón de empuñadura simple y cuatro apoyos para estabilidad de ella. Empezó a trabajar y de un día para el otro dijo que no quería ver más el bastón posterior y fue una sorpresa”, describió el profesional .

Fue entonces que Vicky comenzó judo con el objetivo de controlar el miedo a las caídas y aprender a saber qué hacer, trabajando distintos grupos musculares. “Ahora va de cinturón en cinturón y ya sabe cómo caer. A ella le ayudó muchísimo en estas terapias y en la rehabilitación neuromuscular”

“Ahora se cae y se ríe”, destacó.

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En todo este proceso, fue clave también el apoyo de la familia que la ayudó a mantener y seguir al pie de la letra todos los ejercicios, durante la pandemia y a través de zoom.

“Ángel nunca vio a Vicky con el famoso Certificado de Discapacidad. Siempre vio a la guerrera Victoria y lo que ella podía hacer”, valoró Vane, su mamá.

“Siempre atinó a que Vicky hiciera más de lo que podía”, agregó. A lo que Ángel, con humildad, asegura que los tratamientos son 70% el paciente y un 30% el kinesiólogo y la fisioterapeuta.

“Ahora se cae y se ríe. Sabe caer para atrás y es como que la dejo porque ahora tiene mucha confianza, la ayudó muchísimo en la parte de la neurorrehabilitación”, destacó.

“Nunca me voy a rendir”, dice con énfasis Victoria. Esta es su frase de cabecera, con la encara la vida y cada desafío que se propone.

Vicky una personalidad en Villa María

Vicky integró el año pasado el Consejo de Niños de la Municipalidad de Villa María donde fue elegida como viceintendenta para trabajar en proyectos para personas con discapacidad. Estuvo presente de numerosas actividades culturales de la ciudad y pudo concretar varias de las propuestas con las que fue elegida.

Terminó sexto grado el año pasado con todo aprobado y excelentes notas y hasta participó del viaje de estudios a Mendoza.

“Tengo muchas amigas y amigos. Las maestras me ayudaban a sostenerme en el gomón”, contó.

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Con el Judo ha participado de muchos encuentros, algunos implican más desafíos porque tiene que subir escaleras.

Además también es una de las tantas niñas a quienes la Fundación Jean Maggi puso en movimiento con sus bicicletas adaptadas.

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