Claudio Tepongo, personaje de Diego Capusotto. (Foto: captura)

Maravillas de este siglo

Movileros

16/03/2024 | 08:34

 

Redacción Cadena 3

María Rosa Beltramo

En la nutrida galería de personajes creados por Saborido y Capusotto, destaca Claudio Tepongo, el periodista conductor de "Vas a decir lo que necesito que digas".

El programa busca generar hilaridad amplificando lo que ocurre a menudo cuando un cronista gana la calle con la consigna que le dan en estudios centrales y se enfrenta a entrevistados que suelen hacer declaraciones que no encajan demasiado bien en lo que pretende la producción.

Oficio difícil y sacrificado el del movilero, no hay preparación que pueda evitarle a esos arriesgados hombres y mujeres los sofocones que generan respuestas sorpresivas, destempladas o fuera de libreto.

Y no se trata de insultos -que también aparecen de vez en cuando-sino de expresiones contrarias a lo que sostienen los responsables del programa.

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El personaje de Capusotto no suelta al invitado hasta que no le dice lo que él quiere escuchar. Los movileros, en cambio, tienen segundos para registrar una respuesta y quedan expuestos al fuego cruzado del que acepta contestar, en la calle, y del conductor, atrincherado en el estudio, con una verdad que no admite debate.

Para colmo de males, cada vez es más frecuente la intervención de los que se divierten a costilla de los cronistas callejeros y cuando ven al de La Nación+ piden pena de muerte para Milei pero cuando detectan al de C5N se despachan con que los actuales padecimientos son de exclusiva responsabilidad del kirchnerismo .

Cualquier mediocre abogado penalista salido de una novela de John Grisham sabe que jamás debe formularle a un testigo una pregunta de la que no conozca la respuesta palabra por palabra.

Los pobres movileros no pueden preparar a los entrevistados; encaran y se atienen a las consecuencias. Acostumbrados al paisaje urbano, intuyen, al menos, el humor de los que se detienen ante el micrófono.

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Pero el elemento sorpresa siempre está presente. Si lo sabrá el  corresponsal de un canal de tendencia opositora que, unos 20 días atrás, en la mañana en que el boleto urbano pasó de 340 a 700 pesos en Córdoba, interrogó a un hombre que esperaba el colectivo sobre las dificultades que hipotéticamente entrañaba para un trabajador el tarifazo y recibió por toda respuesta "y sí, fácil no es, pero era hora que hubiera un sinceramiento. No se podía seguir con esos precios mentirosos (sic)".

Cuatro intentos le tocó llegar a una docente que le dijo que, hasta que no tramitara el boleto educativo, tendría que financiar sus viajes con el sueldo del marido. Es un problema serio ignorar el contexto y el periodista, urgido desde el corazón de Buenos Aires, pareció ignorar que por estos lares, 7 de cada 10 respaldaron con su voto al hombre que repartió amenazas de aumentos como raras promesas de campaña.

A modo de compensación, los movileros encuentran, de vez en cuando, a fanáticos del canal que no sólo coinciden con la línea que bajan los columnistas, sino que los admiran y les mandan saludos. Pero no es lo usual. Cinco de siete días su labor depende del azar .

Lo usual es que no ganen para sustos y cuando se les ocurre sorprender al público y a los de estudios centrales ,no les va nada bien. 

Le pasó al todo terreno que hacía la calle para Crónica. Creyó oportuno contar que la crisis lo incluía y se despachó con un reclamo gremial .Cuando terminó ya volaba hacia su casa el telegrama de despido.

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