Un paro docente exagerado, por aumentos difíciles de pagar

La quinta pata del gato

Un paro docente exagerado, por aumentos difíciles de pagar

11/04/2023 | 12:08 |  

Adrián Simioni

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Córdoba quedó al borde de perder otros tres días de clase. Una mayoría relativa de los maestros que participaron en las asambleas de la UEPC, que distan de ser todos, se despachó con un paro de tres días al hilo para rechazar un aumento superior al 56% entre febrero y junio, o sea, en 5 meses.

No se andan con chiquitas. Ni están midiendo el daño. Si no fuera por la conciliación obligatoria, con estos tres días las jornadas perdidas por paros en las siete semanas que llevamos de clase hubieran sido 10. Si a eso se suman el feriado del 24 de marzo y el de Semana Santa los días perdidos para los chicos hubieran llegado, para el viernes próximo, a los 13 días. Trece días perdidos contra 27 de clases efectivas. De siete semanas, dos semanas perdidas. ¿Todo ese golpe a los chicos para rechazar una oferta de aumento del 56,2%? Una locura.

¿Es poco 56,2% de aumento en 5 meses? En inflación nada parece suficiente. Pero para empezar está muy por encima de la inflación. Incluso si en los mismos 5 meses la inflación mensual se mantuviera en un estratosférico 7 por ciento mensual, el acumulado daría 40,3 por ciento acumulado, 16 puntos menos que el aumento que se les ofrece a los docentes.

También lo podemos comparar con los aumentos que están recibiendo los padres de los alumnos a los que los maestros vienen dejando sin clases con demasiada facilidad. No hay cifras detalladas, pero ¿a cuántos padres de alumnos les están ofreciendo una mejora de ingresos del 56% entre febrero y junio? En definitiva los padres de sus alumnos son la sociedad que tiene que pagar los impuestos para poder bancar los salarios docentes.

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¿Qué está pasando para tanta desmesura? Influyen varios factores. Primero, la conducción tradicional de muchos sindicatos está siendo desbordada por grupos asociados a partidos políticos más radicalizados. La participación de los agremiados tampoco es masiva. En un sindicato enorme como la UEPC, con 33 mil afiliados, las mayorías silenciosas suelen quedar ocultas detrás de minorías vociferantes. 

Otra cuestión: la UEPC tiene elecciones internas en agosto. Con ese horizonte, ninguno de los grupos políticos internos en pugna se anima a decir con claridad: "Che, 56% es una muy buena oferta, superior a las mejoras docentes acordadas a nivel nacional o en resto de las provincias, como Buenos Aires".

Y hay un último factor: las elecciones provinciales. Los sindicatos estatales saben que es el mejor momento para ponerle el cuchillo en la panza al gobernador Juan Schiaretti, sobre todo sabiendo que, como sindicato estatal pueden hacer las locuras que quieran: a los empleados públicos nadie los echa nunca. Por ahora, Schiaretti resiste. Y Martín Llaryora no dice nada al respecto. Lo curioso es que también Luis Juez se ha abstenido de hacer tachín-tachín y embanderarse con los docentes para llevar agua a su molino. Y se entiende: tanto Juez como Llaryora tienen chances ciertas de ganar la gobernación. Y no les conviene que Schiaretti entregue todo. En poco tiempo más a los sueldos docentes los va a tener que pagar uno de ellos. Y ya con el aumento de 56% van a ser muy difíciles de pagar, sino imposibles. Y ninguno de los dos quiere quebrar apenas asuma.

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