Ficción histórica
12/08/2026 | 20:52
Redacción Cadena 3
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Cassese, sobre “Puerto Stanley, 1982”: “Con la guerra, Malvinas cobró relevancia para los ingleses”
¿Cómo surgió el título de su novela, "Puerto Stanley, 1982", y por qué decidió incluir una aclaración sobre el contenido?
Me di cuenta de que, para las generaciones más jóvenes e incluso para algunos contemporáneos, no es evidente que Puerto Stanley era el nombre de la capital de Malvinas hasta abril de 1982. El título es una provocación justificada porque, aunque los argentinos tenemos una referencia muy fuerte sobre las islas, existe un gran desconocimiento sobre su geografía, su historia y su gente. Malvinas forma parte de nuestra identidad, como Maradona o Messi, pero es un lugar mentado y referido desde el folclore más que desde el conocimiento real de quienes las habitan.
Existe una polémica histórica sobre el nombre de la capital. ¿Por qué prefiere usar la denominación británica en lugar de Puerto Argentino?
Puerto Argentino fue un nombre impuesto por un decreto de Galtieri, mientras que Puerto Stanley fue fundado por los británicos alrededor de 1847; antes de eso no existía un pueblo allí. Considero que las Malvinas son argentinas y no Falklands, pero eso no es lo mismo que renombrar la capital, ya que se puede reivindicar la soberanía sin abrazarse a la estrategia de la dictadura. Antes de la guerra, la relación con las islas era muy rica y no comenzó con el desembarco militar.
Usted viajó a las islas como cronista en el año 2000. ¿Qué impacto tuvo ese primer encuentro con la realidad malvinense?
Fue un shock absoluto, porque me encontré con un pueblo inglés de 1950, con casitas de techos de colores. Lo más conmovedor fue visitar el cementerio argentino en esa turba mojada; ver las tumbas de pibes que eran apenas más chicos que yo en ese entonces genera un impacto profundo. Allí conocí a James Peck, un pintor malvinense que terminó teniendo un vínculo estrecho con Argentina y cuyo tatuaje con la frase "I am a woman in love" fue el germen de esta novela.
¿Cuál es la historia detrás de ese tatuaje y cómo se vincula con la trama de su libro?
Es una referencia a una canción de Barbra Streisand que James escuchaba con su padre, Terry Peck, quien fuera jefe de la policía de las islas. James me contó cómo su padre tuvo que escapar de los argentinos, mientras que su madre estaba de novia con un empleado argentino de YPF. Sitúo el inicio de la novela el 1 de abril de 1982, cuando los isleños ya sabían que el desembarco era inminente.
Es poco conocido el hecho de que los habitantes de las islas estuvieran prevenidos sobre la invasión. ¿Cómo se vivió ese momento según su investigación?
El gobernador Rex Hunt informó a sus funcionarios y habló por radio pidiendo a la población que se mantuviera en sus casas porque las tropas argentinas desembarcarían esa noche. Existen grabaciones muy interesantes de ese minuto a minuto, donde incluso se escucha el momento en que las tropas argentinas toman la radio y el periodista pide que dejen de apuntarle con una pistola a la cabeza. Antes de ese quiebre, la relación entre Argentina y Malvinas era de una gran cercanía económica y cultural.
¿Qué tan estrecho era ese vínculo entre el continente y las islas antes de 1982?
Era una unidad económica, política y cultural muy fuerte en el segmento austral del continente. Las ovejas en Santa Cruz llegaron de Malvinas y muchos isleños viajaban a Comodoro Rivadavia para temas médicos o enviaban a sus hijos a estudiar a colegios ingleses en Córdoba o Buenos Aires. El Acuerdo de Comunicaciones de 1972 permitió que empleados de YPF, del correo y maestras de español vivieran en las islas, generando relaciones personales y afectivas que la guerra terminó rompiendo.
¿Considera que la guerra alejó definitivamente la posibilidad de recuperar las islas por vía diplomática?
Es una hipótesis razonable pensar que, sin la guerra, las islas podrían ser argentinas hoy, ya que Gran Bretaña era un imperio en retirada que estaba dispuesto a negociar acuerdos de soberanía. La guerra cambió todo: ahora hay sangre británica derramada, una base militar y recursos pesqueros que los han convertido en un pueblo rico. Nunca estuvimos tan lejos de las islas como después de junio de 1982; la aventura de Galtieri interrumpió una diplomacia que venía siendo tenaz y efectiva.
Para finalizar, ¿qué libro, película o serie nos recomendaría?
Recomiendo la novela "Expiación", de Ian McEwan, que es una historia espectacular de amor y guerra durante la Segunda Guerra Mundial. También recomiendo el documental "Los vencedores", de un director argentino que viaja a Malvinas y logra establecer una relación humana con los isleños a pesar de la hostilidad inicial.
Entrevista de Sergio Suppo.
¿Cómo surgió el título de la novela? El título "Puerto Stanley, 1982" busca provocar y resaltar el desconocimiento sobre Malvinas en las generaciones jóvenes.
¿Por qué usa el nombre británico? Prefiere Puerto Stanley ya que Puerto Argentino fue un nombre impuesto por Galtieri y la relación previa era rica.
¿Qué impacto tuvo su viaje a las islas? Encontró un pueblo inglés de 1950 y visitó un cementerio argentino que lo conmovió profundamente.
¿Cómo se vivió la invasión en las islas? El gobernador Rex Hunt advirtió a la población sobre el desembarco argentino por radio.
¿Qué relación existía entre el continente y las islas antes de 1982? Había una fuerte unidad económica y cultural, con intercambio frecuente entre Malvinas y Argentina.
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