El "chupete" en Boca y Belgrano.

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Carlos Alfredo Guerini: "El mejor Chupete de la Cuna de Campeones"

24/10/2023 | 11:58

Fue un brillante egresado de los potreros cordobeses que triunfó en Real Madrid, Boca, la Selección, Belgrano y Talleres.

Redacción Cadena 3

Jorge Parodi

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Carlos Alfredo Guerini: "El mejor Chupete de la Cuna de Campeones"

Carlos Alfredo Guerini fue un brillante egresado de los potreros cordobeses que triunfó en el Real Madrid, en Boca, en la Selección, en Belgrano y en Talleres.

La Universidad cordobesa de la calle le otorgó el título de "Chupete Honoris causa", un apodo que nació en el barrio Patricios y lo acompañó para siempre.

A la Cuna de Campeones que es la provincia de Córdoba, Guerini le aportó su mejor chupete. Guerini hizo un posgrado en la especialidad "potrero cordobés" sobre el tema “jugar a la pelota y hacer goles" que en definitiva era lo único que le importaba.

"El Chupete" Guerini, tenía patas de tero, una habilidad insolente, una elegancia distinguida, la pelota acurrucada al botín, una pegada exquisita y la inconciencia propia de los wines condenados a bailar al marcador de punta de turno, acosados por una línea lateral de cal.

"El Chupete" fue el autor de uno de los goles más impactantes e importantes de la Selección Argentina Pre-Menotti, que significó asegurar la clasificación al Mundial de Alemania 1974, después estar ausentes en México '70.

Carlos Alfredo Guerini nació en Córdoba el 10 de marzo de 1949. Sobrino de una gloria de nuestro fútbol, "el Lalo Lacacia", nacido en Juniors, con un paso inolvidable por Independiente. Guerini tuvo una infancia de potrero y contra barrios en los que la pelota era tan importante como respirar. Con un amigo suyo armó una canchita que se llamó Casa Banni, luego de sacar yuyos, palos y vidrios.

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Empezó en General Paz Juniors en 1970, pasó durante un año por el club Sporting de Punta Alta, por las inferiores de Racing de Nueva Italia con "el Gato" Bujedo y "la Chueca" Aramayo, entre otros futuros cracks.

En 1972 llegó a Belgrano, donde brilló a fuerza de habilidad y goles. Jugó un gran torneo en el Nacional de ese año, para el equipo de Alberdi y fue elegido como el mejor jugador del interior del país.

Cuando terminó el certamen, un inspector de la empresa automotriz Fiat lo convocó a presentarse a trabajar al otro día, que era lo que buscaba "el Chupete", para lograr tranquilidad económica. 

 Preparó la ropa para ir a trabajar y como por arte de magia, apareció un allegado que le dijo que Boca quería comprarlo. Guerini le respondió que no, porque tenía que empezar a trabajar. El allegado le insiste: ‘Mirá que viene Boca, el señor Alberto J. Armando (su presidente) está interesado en vos’. Chupete pensaba: no vaya a ser cosa que pierda el trabajo. Entonces le preguntó a su señora: ¿qué hago? La respuesta fue: "Probá. Si te va mal, te volvés".

Así llegó a Boca enero de 1973, donde jugó sólo 8 meses, tres de los cuales estuvo concentrado con la Selección. De entrada le ganó el puesto a un gran puntero izquierdo: Enzo "el Piki" Ferrero, e integró un muy buen equipo dirigido por Rogelio Dominguez.

Convirtió 16 goles en 27 partidos y se ganó la citación a la Selección para jugar las eliminatorias frente a Paraguay y Bolivia, en un grupo de 3 equipos, donde sólo uno clasificaba al mundial. La Selección Nacional vivía una anarquía y la AFA era un verdadero caos.

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El equipo dirigido por Enrique Omar Sivori tenía buenos jugadores, pero llegaba a la última fecha cabeza a cabeza con Paraguay. Un domingo 7 de octubre de 1973, ante una Bombonera rugiente, Argentina y Paraguay igualaban 1 a 1, cuando a los pocos minutos del segundo tiempo Carlos Guerini ingresó en reemplazo del Mané Ponce. El Chupete cambió la historia del partido: asistió a Rubén el Ratón Ayala para el 2 a 1 y luego clavó un zurdazo en el ángulo para asegurar la tan ansiada clasificación al Mundial de Alemania 1974. Argentina volvía a jugar una Copa del Mundo después de 8 años y Guerini tenía mucho que ver.

Luego, por razones nunca aclaradas, un nuevo cuerpo técnico asumió en la Selección y el Chupete no fue convocado para el Mundial

Enviados del Málaga de España vinieron a la Argentina para llevar a otro cordobés: Hugo Alberto "el Tula" Curioni. Ese día Guerini hizo los dos goles de Boca ante Ferro y eso cambió la decisión de los dirigentes Malagueños. El Chupete fue adquirido por el club español, donde fue compañero de Sebastián Viberti y jugó hasta 1975.

En menos de 9 meses Guerini pasó por Belgrano, Boca, la Selección y el Málaga. Pero, eso no fue todo. La Casa Blanca del fútbol también se interesó en Guerini.

Real Madrid lo compró y allí también triunfó durante cuatro temporadas. Fue compañero de los alemanes Paul Breitner y Gunter Netzer, de Vicente del Bosque, de “Quique” Wolf y de Juanito. Con el equipo merengue fue tres veces campeón en la Liga de España.

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Guerini reconoció que nunca fue demasiado profesional. Fumaba mucho y en realidad le daba lo mismo estar en el Madrid que en Córdoba. Siempre fue una persona de pocas palabras y de perfil bajo.

En 1979 el cordobés sorprendió a todos, se fue del Real Madrid y para jugar en Talleres. Nadie entendía nada y en el Real Madrid menos aún.

Guerini lo contó así:

"Amadeo Nuccetelli había viajado a Sevilla a comprarlo a Bertoni. Lo fuimos a despedir al aeropuerto con Candalá, el hombre que manejaba mis papeles. Me dijo que Bertoni no había aceptado y me preguntó si quería volver".

"Me voy mañana, le dije. Son esas cosas... Me hizo el contrato en la hoja de vuelo que tenía él. Hablé con los dirigentes de Real Madrid y no querían saber nada".

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Me decían: ''Está loco. No es por nada, pero no va a comparar Talleres que está jugando en una Liga de Córdoba con nosotros que estamos jugando copas en Europa. Usted está en el mejor club del mundo''. Y como soy caprichoso, les dije: ''Me voy, me voy y me voy”. Perdí dos años de contrato y un montón de cosas.

Y se fue... o mejor dicho se volvió a su Córdoba. Es que el Chupete siempre hizo lo que sintió.

En Talleres marcó el gol para ganar el Apertura de la Liga Cordobesa y luego obtuvo el torneo Oficial de ese año 79. En la T,  jugó 123 partidos convirtió 36 goles y ganó dos títulos de la Liga. Luego, regreso a Belgrano donde deja el fútbol en 1985.

El Chupete era el fútbol de potrero, más concretamente del potrero cordobés. Nada de 4-3-3 ni de seguir al “4” rival. Los técnicos nunca lo perseguían por cuestiones tácticas porque sabían que "el Chupete" era juego y goles.

Patitas de Tero y habilidad insolente.

Inconciencia de wing y rebeldía de potrero.

Un potrero propio que Carlos Alfredo Guerini llevaba a todas partes y con cualquier camiseta. No importaba el contexto, ni la supuesta presión, sino el cuadro que pintaba con la pelota pegada al pie.

En el Bernabéu, en el viejo Chateau, en la Bombonera o en el Gigante de Alberdi. Con la camiseta del Real Madrid, la de Talleres, la de Belgrano, la de Boca o la de la Selección.

Al "Chupete" nunca le peso el marco, solo quería jugar y hacer goles. A la Cuna de campeones que es Córdoba, Carlos Alfredo Guerini le aportó el mejor Chupete.

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