Votos por correo en las elecciones de EE.UU.

Elecciones 2020

Votar en EE.UU.: el sueño húmedo del puntero argento

28/10/2020 | 10:52 | Uno apenas puede imaginarse los métodos y fórmulas que serían capaces de inventar los punteros argentinos en semejante laberinto.

Adrián Simioni

Pese a su enorme flexibilidad, el sistema electoral de Estados Unidos parece ser seguro frente al riesgo de fraude masivo. La cuestión quedó en evidencia luego de que el presidente y candidato a la reelección, Donald Trump, rechazara los planes de expandir el voto por correo (una de las variantes que admite el sistema) porque, según él, ese sistema implicaba un fraude de gran alcance, con grupos profesionales sustituyendo la identidad de votantes.

El alerta generó una gran discusión y salieron a la luz varios estudios hechos a lo largo de los años, según los cuales los casos de trampa electoral son muy limitados y están lejos de poder alterar el resultado de una elección.

Ahora bien: eso puede ser en el caso de una sociedad sin tradición de clientelismo político. En cambio, el sistema electoral estadounidense podría ser el sueño húmedo hecho realidad de los punteros argentinos. ¿Por qué? Bueno, por varios motivos.

Flexible y variado

En primer lugar, en Estados Unidos se admiten diversas formas de votación: uno puede pedir que le manden la boleta electoral a su casa por correo y luego puede depositarla en la urna el día de votación, devolver el voto por correo o dejarlo en urnas especiales habilitadas solo para recibir esos votos. También puede ir el día de la elección al lugar de votación, pedir el voto ahí y dejarlo en la urna.

Todo eso puede hacerse a lo largo de varias semanas, no en un único día como sucede en Argentina.

Identificación laxa

Además, si bien es cierto que hay que registrarse previamente como votante (lo cual reduce fuertemente el riesgo de sustitución de identidad), los requisitos de verificación de identidad al concurrir a votar en persona son laxos en algunos lugares. Hay 17 estados que no exigen ninguna identificación documental al votar. Solo 6 exigen un documento estricto con foto, aunque pueden ser varios: desde el pasaporte hasta la licencia de conducir. En el medio, hay de todo. Por ejemplo, en Alaska uno puede ir a votar con varios tipos de identificación, incluido los permisos para cazar o pescar.

Encima, todos estos procedimientos y plazos varían en cada uno de los 50 estados (provincias) de la Unión.
Uno apenas puede imaginarse los métodos y fórmulas que serían capaces de inventar los punteros argentinos en semejante laberinto.

La posta: votar por correo

Pero hay un elemento que opacaría a todos los demás en cuanto a posibilidades para nuestro clientelismo: el voto por correo.

El punto más débil de la compra de votos en Argentina es la constatación de que quien negocia su voto lo haga efectivamente por el candidato acordado. El puntero no tiene formas sencillas de chequear la fidelidad de su cliente, que al fin y al cabo en determinada instancia está solo en el cuarto oscuro.

El voto por correo eliminaría totalmente esa incertidumbre. El votante recibiría la boleta en su casa y luego podría completarla a la vista del puntero con el nombre del candidato acordado y luego podrían ir juntos a depositar el voto en el buzón, lejos de cualquier vigilancia comicial, incluso no en el día de la votación. De hecho, el votante podría darle el sobre directamente al puntero para que este lo deposite.

¿Por qué en Estados Unidos esto no sucede? 

La respuesta excede a esta nota. Probablemente se hunda en lo profundo de dos culturas políticas muy distintas. Pero podemos arriesgar una hipótesis: la presencia del Estado. La cantidad de empleados públicos y de personas que viven de la asistencia estatal en Estados Unidos es infinitamente menor a la de Argentina como proporción de la población. 

El Estado norteamericano está sujeto a reglas de productividad que el argentino no. Y además no hay una intermediación masiva de punteros en la asistencia social, lo cual reduce la lógica de los favores. Es posible que eso explique por qué un sistema que en Estados Unidos no da lugar al fraude electoral se nos antoja que sería inaplicable en Argentina.

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