Cuadro de situación
27/04/2026 | 07:26
Redacción Cadena 3 Rosario
Sergio Berensztein
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Un nuevo equilibrio de poder
La visita de Máximo Kirchner a Santa Fe dejó un mensaje de unidad dentro del peronismo que no debería pasar desapercibido. En un contexto de fragmentación política y tensiones crecientes, ese gesto contrasta con un escenario nacional donde predominan los desacuerdos. Sin embargo, más allá de los gestos, lo que verdaderamente importa es cómo se reconfigura el equilibrio de poder en la Argentina.
Escucho también voces como la de Nicolás Dujovne, que aportan una mirada matizada sobre el rumbo económico. Reconoce avances en materia fiscal, pero advierte sobre las dificultades persistentes para bajar la inflación. Y ahí aparece un punto clave: los procesos económicos son largos, no lineales, y requieren consistencia en el tiempo.
Ahora bien, hay dos formas de analizar el presente. Una es pensar que el gobierno de Javier Milei atraviesa simplemente una mala racha, algo transitorio que podría revertirse con algunas decisiones acertadas. La otra —la que considero más relevante— pone el foco en cuestiones estructurales que explican los problemas actuales.
La primera de esas dimensiones es la económica. Al gobierno le queda aproximadamente un año para modificar el humor social antes de que se consolide el clima electoral. Hoy, los datos son preocupantes: una mayoría significativa de la sociedad percibe que está peor que el año pasado y cree que estará aún peor el próximo. Esa percepción es determinante.
La inflación no baja al ritmo prometido, la economía no muestra signos claros de recuperación y las expectativas no mejoran. El presidente ha hecho proyecciones muy optimistas que, hasta ahora, no se verifican en la realidad. Y eso erosiona la credibilidad, un activo central para cualquier programa económico.
La segunda dimensión es política. Aquí mi preocupación es aún mayor. Estamos frente a un gobierno con un núcleo de poder concentrado en figuras con escasa experiencia de gestión. Desde el propio presidente hasta su entorno más cercano, incluyendo a Karina Milei y Santiago Caputo, se observa una falta de trayectoria que pesa especialmente en momentos de crisis.
La política, como la conducción en condiciones adversas, exige pericia. Cuando el contexto se vuelve más complejo —como ocurre hoy—, la falta de experiencia aumenta el riesgo de errores. Y esos errores, en el ejercicio del poder, se pagan caro.
A esto se suma una lógica de funcionamiento interna que tiende a expulsar perfiles moderados o con trayectoria, privilegiando la lealtad por sobre la capacidad. Casos como el de Guillermo Francos reflejan esa dinámica. Y eso debilita la calidad de la toma de decisiones.
El tercer elemento es el contexto internacional. El presidente ha decidido alinearse con figuras como Donald Trump y Benjamin Netanyahu, en una apuesta geopolítica que es, al mismo tiempo, audaz y riesgosa. En un mundo inestable, estas alianzas pueden generar costos si el escenario global cambia.
Y el mundo está cambiando. Elecciones en Estados Unidos, reconfiguraciones políticas en Israel, tensiones geopolíticas crecientes. En ese marco, la Argentina podría quedar en una posición incómoda si sus principales aliados pierden poder o legitimidad.
Cuando uno integra estas tres dimensiones —economía, política e inserción internacional—, lo que aparece es un cambio en el equilibrio de poder. Ya no estamos frente a un escenario cerrado. Por el contrario, comienzan a emerger oportunidades para distintos actores políticos.
La proliferación de potenciales candidatos presidenciales no es casual. Es la expresión de un sistema que percibe debilidad en el oficialismo y empieza a reacomodarse. Cuando el poder se percibe fuerte, el sistema se ordena. Cuando se debilita, se fragmenta y se abre.
¿Puede el gobierno revertir esta situación? Sí, es posible. La política siempre admite giros inesperados. La historia argentina está llena de ejemplos. Pero eso requiere autocrítica, capacidad de aprendizaje y en la forma de gobernar.
Hasta ahora, no hay señales claras en esa dirección. Por eso, más que una coyuntura pasajera, lo que veo es un proceso más profundo: un equilibrio de poder que se está modificando de manera significativa. Y eso, inevitablemente, abre el juego hacia el futuro.
¿Qué mensaje dejó la visita de Máximo Kirchner? Un mensaje de unidad dentro del peronismo en un contexto de fragmentación política.
¿Quién es Nicolás Dujovne? Un economista que aporta una mirada matizada sobre el rumbo económico y menciona avances fiscales y dificultades con la inflación.
¿Cuándo se consolida el clima electoral en Argentina? Aproximadamente en un año, cuando el gobierno tiene que modificar el humor social.
¿Dónde se observa una falta de experiencia de gestión? En el núcleo de poder del gobierno de Javier Milei, incluyendo a su entorno más cercano.
¿Por qué es riesgoso el alineamiento del presidente con Trump y Netanyahu? Porque en un mundo inestable, estas alianzas pueden generar costos si el escenario global cambia.
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