Mundial 2026
05/07/2026 | 08:00
Redacción Cadena 3
Ignacio García Iturriza
Hubo un solo gol. Llegó de penal, después de que una gambeta de Désiré Doué encontrara un contacto que el árbitro no vio y que el VAR terminó sancionando. Kylian Mbappé convirtió desde los doce pasos y Francia venció apenas 1-0 a Paraguay para meterse en los cuartos de final del Mundial.
Sin embargo, apenas terminó el partido, en gran parte de Europa la discusión dejó de girar alrededor del ajustado triunfo francés para concentrarse en otro tema: el estilo con el que Paraguay decidió disputar la serie.
Para buena parte de la prensa francesa, el equipo de Gustavo Alfaro "arruinó el espectáculo". L''Équipe publicó una nota bajo el título "Cómo los paraguayos arruinaron el partido", donde describió a la Albirroja como un equipo dispuesto a provocar, cortar el juego y llevar cada duelo físico al límite. En otra publicación fue todavía más lejos: "Provocaciones, alambre de púas e incompetencia arbitral: contra Paraguay, una noche de combate trepidante para Les Bleus", calificando el encuentro como "demasiado violento para que lo vieran los niños".
Las críticas no quedaron ahí. Periodistas e influencers europeos y también algún sudamericano multiplicaron en redes sociales las acusaciones de "anti-fútbol", cuestionando que un seleccionado con menores recursos apostara por un partido físico, incómodo y de máxima fricción.
Pero detrás de esa indignación aparece una pregunta inevitable: ¿qué otra cosa podía hacer Paraguay? Del otro lado estaba una selección que probablemente reúna el plantel más talentoso del mundo. Mbappé, Dembélé, Doué, Olisé, Barcolá... futbolistas capaces de resolver un partido con una sola acción individual. Pretender que Paraguay saliera a discutirle la posesión o el intercambio de golpes futbolísticos habría sido casi un acto de suicidio.
Por eso Alfaro eligió otro camino. El único que parecía darle posibilidades reales de competir. Al igual que contra Alemania, defendió con disciplina táctica, redujo espacios, multiplicó las ayudas defensivas y transformó cada pelota dividida en una batalla. Sin embargo, ante Francia fue un poquito más allá. A la rudeza de la marca, le sumó contactos al límite del reglamento y jugó con la falta de experiencia del árbitro de Uzbekistán, poco habituado al rigor sudamericano. Es que los guaraníes le agregaron un poco de "jarabe mandibular", buscando sacar a Mbappé del juego con insultos, cruces fuertes y hasta patadas sin pelota. Todo manejado con una prudencia digna de las competencias Conmebol. Se puede decir que Paraguay lo llevó al barro.
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/Fin Código Embebido/"Francia tiene las capacidades individuales que pueden resolver lo que a veces el equipo no puede resolver, porque tácticamente no podía resolver. No había manera de que puedan resolver los caminos que tenían cerrados", explicó Alfaro tras el partido.
Y agregó: "Eran remates de media distancia, ya estaban empezando a caer en centros, no podían filtrar pelotas, no podían desbordarnos. La capacidad individual de un jugador a veces rescata a un equipo. Y creo que eso fue lo que pasó hoy".
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Francia había atravesado el Mundial con una superioridad abrumadora. Sus partidos prácticamente quedaban liquidados antes de la hora de juego. Contra Paraguay, en cambio, tuvo que pelear hasta el último minuto para defender una ventaja mínima. "Acá tuvo que pelear hasta el final porque Paraguay lo obligó a pelear hasta el final", resumió Alfaro.
Y quizá ahí aparezca la verdadera explicación de tanta molestia. Porque este discurso no nació en Estados Unidos 2026. Europa lleva décadas cuestionando el fútbol sudamericano cada vez que éste decide competir desde la intensidad física para equilibrar diferencias económicas o técnicas.
Ya desde los primeros Mundiales, Uruguay y Argentina fueron señalados por buena parte de la prensa europea como equipos excesivamente duros, una caracterización que muchas veces opacaba otra realidad: eran seleccionados que también proponían un fútbol técnicamente superior al de varios de sus rivales. Con el paso de las décadas ese relato se profundizó y alcanzó uno de sus momentos más álgidos durante las viejas Copas Intercontinentales.
Después del conflictivo Mundial de Inglaterra 1966, marcado por las patadas que recibió Pelé, la expulsión de Antonio Rattín frente al seleccionado inglés y el recordado "Animals" con el que Alf Ramsey calificó a los futbolistas argentinos, Sudamérica entendió aquellos cruces con los campeones europeos como una oportunidad para reivindicar su prestigio futbolístico, y los europeos aprovecharon para evitarlas.
La serie entre Racing y Celtic en 1967, los enfrentamientos protagonizados por Estudiantes de La Plata a fines de esa década y el progresivo rechazo de varios campeones europeos a disputar la competencia terminaron alimentando un clima de desconfianza mutua.
Ajax, Bayern Múnich, Liverpool y otros campeones renunciaron en distintas oportunidades a jugar la Intercontinental. En 1975, por ejemplo, Independiente, que acababa de conquistar su cuarta Copa Libertadores consecutiva, nunca pudo disputar el título porque el Bayern volvió a desistir de participar. Tres años más tarde, Boca atravesaría una situación similar frente al Liverpool. En este lado del Atlántico, aquellas decisiones siempre fueron interpretadas como una muestra del rechazo europeo por competir cuando las condiciones dejaban de resultarles cómodas.
Incluso en el 73, con la renuncia del Ajax, el derecho pasó a la Juventus, que puso la condición de que se jugara a un solo partido, y en Europa. Independiente aceptó la exigencia, y a partido único, en Roma, le ganó 1-0 a la Juventus, con gol de Ricardo Bochini a falta de 10 minutos y con una definición excelsa.
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Cinco décadas después, los protagonistas cambiaron, pero algunos discursos parecen mantenerse inalterables. Paraguay seguramente jugó al límite en varios pasajes del encuentro, pero reducir toda su actuación a esa lectura implica ignorar que Francia necesitó una acción aislada y un penal revisado por el VAR para romper un partido que estuvo muy cerca de irse al alargue.
La eliminación no modificó esa sensación en Paraguay. Uno de los mensajes más significativos llegó de José Luis Chilavert, quien durante el comienzo de la Copa del Mundo había sido muy crítico con el rendimiento de la selección. "Queridos jugadores, cuerpo técnico y cuerpo médico: ustedes han caído con dignidad y defendiendo la historia paraguaya, de lucha y amor propio. A prepararse para los próximos desafíos. Estarán siempre en nuestros corazones", escribió.
No es casualidad lo que sucedió. Si algunos tienen memoria, recordarán el ninguneo del propio Mbappé en 2022 sobre las Eliminatorias Sudamericanas, afirmando que "Argentina y Brasil no juegan partidos de mucho nivel para llegar al Mundial (...) En Sudamérica el fútbol no está tan avanzado como en Europa. Y es por eso que cuando miras las últimas Copas del Mundo siempre son los europeos los que ganan".
Hoy Paraguay no solo emocionó a su gente, sino que también volvió a poner sobre la mesa la dicotomía entre Europa y Sudamérica, dejando en claro que a pesar de las desigualdades, seguimos compitiendo. Sea con la pelota en el pie o con la pierna fuerte y templada.
¿Qué ocurrió en el partido entre Francia y Paraguay?
Francia ganó 1-0 a Paraguay con un gol de penal convertido por Kylian Mbappé, después de una revisión del VAR.
¿Quién es el entrenador de Paraguay?
El entrenador de Paraguay es Gustavo Alfaro.
¿Cuándo se jugó el partido?
El partido se jugó durante el Mundial, aunque la fecha específica no se menciona.
¿Dónde se llevó a cabo el Mundial?
El Mundial se llevó a cabo en un país que no se menciona en el artículo.
¿Por qué se criticó el estilo de juego de Paraguay?
Se criticó por ser considerado "anti-fútbol" y por su enfoque físico para competir contra un equipo talentoso como Francia.
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