Investigación sobre depredadores en el Mioceno
19/08/2026 | 09:31
Redacción Cadena 3
Más de 10 millones de años atrás, América del Sur era el hogar de un ecosistema repleto de animales enormes y depredadores formidables. Durante el periodo geológico conocido como Mioceno, un vasto lago cubrió gran parte del continente, y sus aguas sustentaron a tortugas gigantes y cocodrilos, mientras una extraordinaria variedad de cazadores merodeaba por las costas.
Entre esos depredadores se encontraban anacondas, mamíferos de dientes de sable, aves "terroríficas" y sebecidos, un grupo de parientes terrestres de los cocodrilos. A pesar de esta intensa competencia, investigaciones recientes indicaron que los cocodrilos desempeñaron un papel especialmente importante en el ecosistema y fueron el grupo de depredadores más significativo en la región.
"Había tanto alimento disponible que los depredadores mamíferos no podrían haberlo consumido todo", afirmó Oscar Wilson, investigador postdoctoral de la Universidad de Helsinki. "Nuestro nuevo estudio muestra que los cocodrilos, en particular, fueron los depredadores más importantes de la región, especialmente al cazar presas grandes."
Un ecosistema perdido repleto de grandes presas
Las orillas del lago sustentaron una notable variedad de herbívoros. Los enormes perezosos terrestres coexistieron con gliptodontes, parientes robustos de los armadillos, así como con varios grupos de ungulados. Los ungulados son mamíferos de pezuñas, aunque muchas formas extintas de América del Sur se parecían poco a los animales familiares como caballos y ciervos.
Entre ellos se encontraban los astrapoterios ("bestias relámpago") y los toxodontes. Algunos de estos ungulados antiguos alcanzaron tamaños enormes y podían pesar más de una tonelada métrica.
Esa abundancia de grandes presas ayudó a sostener a depredadores igualmente impresionantes en escala.
El gigantesco cocodrilo en la cima
El depredador más grande conocido en este ecosistema fue Purussaurus neivensis, un enorme cocodrilo relacionado con los caimanes modernos. Creció hasta aproximadamente siete metros de longitud y pesó alrededor de 1.800 kilogramos.
Su inmenso tamaño lo colocó cerca de la cima de la cadena alimentaria, donde pudo haber hecho más que simplemente cazar animales individuales. El nuevo estudio sugiere que Purussaurus podría haber sido lo suficientemente influyente como depredador para afectar el tamaño de las poblaciones de herbívoros en todo el ecosistema.
Esa posibilidad brinda a los investigadores una visión de cuán poderosos pudieron haber sido los gigantescos cocodrilos en la configuración de comunidades tropicales antiguas, en lugar de simplemente coexistir con otros grandes depredadores.
Marcas de mordedura fósiles revelan la depredación antigua
Para determinar qué animales estaban atacando a sus presas, los investigadores examinaron fósiles preservados en colecciones de museos. La evidencia provino de marcas de mordeduras y dientes dejadas en los restos fósiles de herbívoros.
Estas huellas son especialmente valiosas porque proporcionan la única evidencia directa de interacciones entre depredadores y sus presas. En lugar de depender únicamente del tamaño, la anatomía o las habilidades de caza presumidas de los animales extintos, los investigadores pueden utilizar las marcas dejadas en los huesos para identificar signos de alimentación o ataques reales.
Los fósiles analizados en el estudio datan de entre 10,5 y 16 millones de años.
"La frecuencia de marcas que probablemente fueron hechas por Purussaurus sugiere que fue un depredador importante en estos ecosistemas tropicales", comentó Wilson.
El estudio fue publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology.
¿Qué descubrieron los investigadores?
Descubrieron que el Purussaurus neivensis fue un depredador clave en el ecosistema del Mioceno en América del Sur.
¿Quién realizó el estudio?
El estudio fue llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Helsinki.
¿Cuándo ocurrió este fenómeno?
El ecosistema estudiado existió hace más de 10 millones de años, durante el Mioceno.
¿Dónde se desarrolló el ecosistema?
El ecosistema se desarrolló en lo que hoy es América del Sur, donde un vasto lago sustentaba diversas formas de vida.
¿Por qué es importante este estudio?
Revela el papel crucial de los cocodrilos en la regulación de las poblaciones de herbívoros y la dinámica de la cadena alimentaria.
Te puede Interesar
Impactante
La investigación advierte que el continente dejó de actuar como un reservorio natural y pasó a convertirse en una fuente de contaminación, con posibles consecuencias para los ecosistemas marinos.
Investigación en Canadá
El deshielo del permafrost ártico libera carbono antiguo en el océano, lo que podría acelerar el cambio climático. Sin embargo, un estudio revela que la mayoría de este carbono queda enterrado en el fondo marino.
Hallazgo en Los Ángeles
Científicos identificaron la nueva especie de rana espadefoot, llamada Spea labreae, en fósiles de La Brea. Este hallazgo, único en su tipo en América del Norte, brinda información sobre los cambios climáticos de la región.
Hallazgo paleontológico en Brasil
Un fósil de un reptil de 240 millones de años encontrado en Brasil ofrece información sobre la evolución antes de los dinosaurios y cocodrilos. Este depredador pequeño tenía extremidades inusuales que le permitieron moverse de manera más eficiente.