Salud y bienestar
25/06/2026 | 01:29
Redacción Cadena 3
La osteopenia es una condición común pero frecuentemente ignorada, que provoca que los huesos se vuelvan menos densos y más frágiles. Su desarrollo es silencioso, lo que lleva a muchas personas a descubrir su existencia solo tras sufrir una fractura o realizarse un escáner óseo. Factores como el envejecimiento, la menopausia, una dieta deficiente y la inactividad física contribuyen a la pérdida de masa ósea. Sin embargo, es posible frenar o incluso revertir parcialmente esta pérdida mediante ejercicio, una ingesta adecuada de calcio y vitamina D, y otros hábitos saludables.
Alrededor del 40% de los adultos a nivel mundial se ven afectados por la osteopenia, una disminución de la densidad mineral ósea. Esta condición es especialmente común en mujeres posmenopáusicas y en adultos mayores. En el Reino Unido, se estima que ocurren más de 500,000 fracturas al año debido a la baja densidad ósea.
La osteopenia generalmente no presenta síntomas, lo que hace que muchas personas no sean conscientes de su condición hasta que sufren una fractura o se someten a una prueba de densidad ósea, que suele recomendarse por factores de riesgo como la edad y la menopausia. Esto convierte a la osteopenia en un problema de salud pública significativo, pero a menudo poco reconocido.
El hueso es un tejido dinámico que se renueva continuamente a través de un proceso llamado remodelación ósea, donde el hueso viejo es descompuesto (resorción) y se forma nuevo hueso (formación). Durante la juventud, este proceso se mantiene en equilibrio, pero tras alcanzar el pico de masa ósea, que ocurre entre los 25 y 30 años, la pérdida de hueso comienza a superar su formación.
El envejecimiento es el principal factor de riesgo para la pérdida ósea, pero existen otros factores que pueden acelerar este proceso. Por ejemplo, los cambios hormonales, especialmente la disminución de estrógenos tras la menopausia, pueden incrementar significativamente la degradación ósea, ya que los estrógenos ayudan a proteger los huesos al ralentizar su descomposición.
El estilo de vida también juega un papel crucial. Hábitos como fumar, el consumo excesivo de alcohol y la falta de actividad física pueden contribuir a la disminución de la fortaleza ósea con el tiempo. La dieta es igualmente importante, ya que una ingesta insuficiente de calcio y baja vitamina D limitan la capacidad del cuerpo para construir y mantener huesos fuertes.
La detección temprana de la osteopenia es fundamental. Esto permite a los pacientes y a los médicos tomar medidas para reducir el riesgo de fracturas y prevenir la progresión hacia la osteoporosis, donde la pérdida ósea es más avanzada y el riesgo de fracturas es significativamente mayor. La densidad mineral ósea se mide comúnmente mediante un escáner de DXA, que utiliza rayos X de baja dosis para evaluar la fortaleza ósea.
La gestión de la osteopenia se centra en ralentizar o prevenir la pérdida ósea y reducir el riesgo de fracturas. Esto implica realizar cambios en el estilo de vida, como evitar el tabaquismo, limitar el consumo de alcohol y mantener un peso corporal saludable, así como el apoyo nutricional y, en algunos casos, tratamientos prescritos. Ejercicios de carga, como caminar, bailar o trotar, estimulan la formación ósea al poner tensión en el esqueleto.
La investigación ha demostrado que la actividad física regular se asocia con una mejor densidad mineral ósea y puede reducir el riesgo de osteoporosis. Además, el ejercicio, como el Tai Chi, mejora el equilibrio y la fuerza muscular, reduciendo el riesgo de caídas que podrían llevar a fracturas.
Una ingesta suficiente de calcio es esencial para la estructura ósea, mientras que la vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio de manera eficiente. Los alimentos como productos lácteos, verduras de hoja verde y productos fortificados son fuentes comunes de estos nutrientes. En algunos casos, se pueden recomendar suplementos si la ingesta dietética es insuficiente.
No todas las personas con osteopenia requieren tratamiento farmacológico. Los médicos suelen utilizar una herramienta de evaluación del riesgo de fracturas para evaluar la probabilidad de fractura a diez años, teniendo en cuenta la edad, la densidad mineral ósea, el uso de esteroides y otros factores de riesgo. Si el riesgo de fractura es alto o si una persona ya ha experimentado una fractura de fragilidad, pueden recomendarse medicamentos que desaceleran la degradación ósea y ayudan a mantener la densidad ósea.
La osteopenia no debe ser vista meramente como una forma leve o temprana de osteoporosis, sino como una señal de advertencia y un punto de intervención. La progresión de la osteopenia a osteoporosis no es inevitable. La evidencia sugiere que la detección temprana y los cambios de estilo de vida dirigidos pueden mantener la salud ósea, ralentizar significativamente la pérdida ósea y reducir el riesgo de desarrollar osteoporosis más adelante en la vida.
Sin embargo, la prevención requiere una perspectiva a largo plazo. La salud ósea refleja las influencias acumulativas de nuestra salud y estilo de vida a lo largo de la vida, incluidos nuestros hábitos alimenticios, niveles de actividad física y cambios hormonales. Mantener hábitos saludables a lo largo del tiempo sigue siendo la estrategia más eficaz para proteger la fortaleza ósea.
¿Qué es la osteopenia?
Es una condición que provoca la pérdida de densidad ósea, afectando a millones de personas.
¿Quiénes están en riesgo?
Particularmente mujeres posmenopáusicas y adultos mayores, con un 40% de adultos afectados globalmente.
¿Cuáles son los síntomas?
Generalmente no presenta síntomas, siendo descubierta tras fracturas o escáneres óseos.
¿Cómo se puede prevenir?
Mediante ejercicio, una dieta adecuada en calcio y vitamina D, y evitando hábitos nocivos como fumar.
¿Qué tratamientos existen?
Cambios en el estilo de vida, apoyo nutricional y, en algunos casos, medicamentos para reducir el riesgo de fracturas.
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