La gran pregunta en la provincia: ¿Qué harán los votantes de Schiaretti y Bullrich?

Elecciones 2023

Balotaje: expectativa en Córdoba por una eventual repetición del 70/30 de 2015

18/11/2023 | 09:00

Las principales incógnitas son qué harán los que apoyaron a Schiaretti y Bullrich, y qué peso relativo tendrá la provincia en el resultado nacional. Es el segundo distrito con más votos “huérfanos”. 

Redacción Cadena 3

Por Federico Vásquez

La provincia de Córdoba, que representa un 8,6% del padrón nacional, podría volver a ser decisiva en el balotaje presidencial que se desarrollará este domingo en Argentina entre los candidatos de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, y de Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa.

Esto es así, a priori, por dos razones: en primer lugar, porque el distrito mediterráneo es el segundo del país, detrás de la macrocefálica Buenos Aires, con más votos “huérfanos” tras las elecciones generales del 22 de octubre pasado, es decir, sufragios que quedaron “sin dueño” (1.216.864, el 13,11% del total nacional).

Además, porque Córdoba ya tiene un antecedente de haber sido determinante en una segunda vuelta electoral, la de 2015 entre Mauricio Macri y Daniel Scioli, en la que el líder de PRO (Propuesta Republicana) obtuvo un contundente 71,52% de los votos (1.546.831) contra un 28,48% (616.002) del exmotonauta, diferencia que desniveló el resultado general a favor del ingeniero y que devino en el ya célebre concepto, acuñado por los analistas políticos, de la “fórmula del fernet” (70/30, las proporciones de gaseosa cola y bebida alcohólica, respectivamente), un brebaje muy popular por estas tierras.

La paridad que hubo en el balotaje de hace ocho años en la provincia de Buenos Aires, donde Scioli derrotó a Macri por apenas 219.147 sufragios (51,15% a 48,85%), tornó decisivo lo ocurrido en Córdoba, de ahí el agradecimiento que el exmandatario siempre les tributó a sus habitantes.

Al respecto, según las estimaciones realizadas por el director periodístico de Cadena 3Sergio Suppo, en la columna “Números y cálculos para entender el resultado del domingo”, será determinante lo que suceda, en primer lugar, en las provincias de Buenos Aires y Córdoba.

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De acuerdo a las diferencias que Massa y Milei se sacaren en esos distritos, alguno podría dirimir quién será el futuro jefe de Estado o podrían “anularse” entre sí, quedando la definición en manos de otras regiones del país.

Por caso, si hubiere una distancia de 40 puntos a favor del libertario en Córdoba (el 70/30 de la “fórmula del fernet”), esto le aportaría un diferencial nacional de 3,5%. Al mismo tiempo, en caso de que Massa se impusiere en la jurisdicción más populosa del país por 10 puntos, obtendría un 3,7%. De darse ambas hipótesis, los dos quedarían relativamente empardados y habría que empezar a ver los números del resto del territorio.

Ahora bien, si Massa triunfare sólo por 5 puntos en el tradicional bastión peronista y Milei lo aventajare por 45 puntos (73/28) en la provincia mediterránea, el terruño más antikirchnerista sería definitorio, ya que sumarían 1,8% y 3,8% a nivel nacional, respectivamente.

En la hipótesis de que los dos principales distritos electorales dejaren equilibrada la cosecha total, la diferencia en dos grandes regiones, centro (Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, Entre Ríos y Corrientes, donde son esperables triunfos de Milei) y norte (Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero, Formosa y Chaco, donde son previsibles victorias de Massa), se tornarían cruciales.

Por ejemplo, si Milei ganare por 15 puntos en el centro, el aporte nacional de todos esos distritos juntos sería de 3,7%, mientras que, si lo hiciere por 10, llegaría a 2,52%. Al revés, en caso de que Massa venciere por 15 puntos en el norte, cosecharía 1,68%; si fuere por 20 puntos, 2,3%.

¿Dónde irán los votos “sin dueño”?

Las principales preguntas que esperan ser respondidas sobre las elecciones de este domingo, en lo que respecta a Córdoba, son, por un lado, qué harán los ciudadanos que apoyaron al ex candidato presidencial de Hacemos Unidos por Nuestro País y gobernador saliente, el peronista no kirchnerista Juan Schiaretti; a la ex postulante de Juntos por el Cambio (JxC), Patricia Bullrich; y a la ex aspirante del Frente de Izquierda y de Trabajadores (FIT), Myriam Bregman, y, por otro, qué peso relativo tendrá la manera de votar de los cordobeses en el desenlace de la contienda nacional.

Gráfico: Juan Pérez Gaudio

Con respecto al primero de los interrogantes, de los 1.216.864 votos que cosecharon en octubre los tres candidatos que quedaron afuera de la instancia final del proceso electoral, 665.717 (29,01%) fueron para Schiaretti; 519.252 (22,62%), para Bullrich; y 31.895 (1,38%), para Bregman.

Esa misma jornada, Milei salió primero en Córdoba, con 769.847 (33,54%) sufragios, y su contrincante de este domingo, Massa, se ubicó en el cuarto lugar, con 308.016 (13,42%), es decir que la diferencia entre el libertario y el actual ministro de Economía fue de 461.831 boletas.

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En las PASO de agosto, el resultado en la provincia mediterránea había sido el siguiente: La Libertad Avanza (Milei), 688.684 votos (33,61%); Hacemos Unidos por Nuestro País (Schiaretti), 564.182 (27,53%); Juntos por el Cambio, 515.456 (25,16%), de los cuales 384.685 (74,63%) fueron para Bullrich y 130.771 (25,36%), para Horacio Rodríguez Larreta; Unión por la Patria, 177.528 (8,66%), de los cuales 126.219 (71,09%) fueron para Massa y 51.309 (28,90%), para Juan Grabois; Frente de Izquierda y de Trabajadores, 31.135 (1,51%), de los cuales 19.752 fueron para Bregman y 11.383, para Gabriel Solano.

A nivel nacional, la ventaja de Massa, quien resultó ganador en la primera vuelta de octubre, con 9.645.983 (36,68%) votos, sobre Milei, que terminó segundo con 7.884.336 (29,98%), fue de 1.761.647 (6,7%).

Ahora bien, la cantidad de electores “sin candidato” que hay en todo el país asciende a 9.570.356 (36,27%), entre los que participaron en las generales y apoyaron a los otros tres excandidatos o votaron en blanco, nulo y recurrido. De ese total, 6.267.152 (23,83%) ciudadanos respaldaron a Bullrich; 1.784.315 (6,78%), a Schiaretti; 709.932 (2,70%), a Bregman; 709.932 (2,04%), en blanco; 224.864 (0,81%), nulos; y 29.932 (0,11%), recurridos o impugnados.

Mapa comparativo de los resultados de las PASO y las Generales

Gráfico: Juan Pérez Gaudio

Lo que se verá, una vez que se abran las urnas y se recuenten las boletas, es si habrá o no “fórmula del fernet” a favor del líder libertario, dada la fuerte impronta antikirchnerista de la provincia y la afinidad que la misma ha venido mostrando, al menos desde 2015 hasta antes de las PASO del 13 de agosto pasado, con Macri, devenido –ruptura de JxC mediante– en sostén de la aspiración presidencial del economista de derecha.

¿Será Córdoba otra vez la llave de la Casa Rosada?

En relación con la segunda incógnita (el peso relativo del distrito en el resultado nacional), cabe señalar que la provincia de Buenos Aires es la principal jurisdicción del país con más electores “huérfanos”, con 3.441.078 (35,96%) votos que no fueron a ninguno de los rivales del balotaje, seguida por Córdoba, con 1.216.864 (13,11%); Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), con 941.175 (9,83%) y Santa Fe, con 811.432 (8,48%).

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Los ingredientes que hacen pensar que lo que suceda en Córdoba puede volver a definir la elección son, entre otros, los tres siguientes: mayoritario ADN antikichnerista de los votantes locales, con su correspondiente antecedente de 2015; en segundo, el récord nacional de 53% de electores que quedaron “sin candidato” luego de octubre; y, por último, el especial interés que pusieron los aspirantes a llegar a la Casa Rosada en la campaña previa al balotaje para captar las adhesiones de los que apoyaron a Schiaretti y Bullrich.

De hecho, la relevancia de este distrito, al menos en los papeles previos, es tal que Milei cerró su campaña el jueves a la noche con un masivo acto (según la Policía, hubo 25 mil personas) en la zona del Patio Olmos, uno de los puntos neurálgicos de la capital, al que invitó, como sorpresa y estrategia final para intentar retener a los que votaron a JxC, a Patricia Bullrich, quien subió al escenario y llamó a apoyar al libertario.

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En su discurso, el candidato de LLA dijo que espera sacar un “60%” de votos en la provincia, porcentaje que puede interpretarse como un error (si se entiende que pudo haber querido referirse al 70% de la “fórmula del fernet”) o bien como una pretensión más baja de la que venían vaticinando desde su espacio político.

Por su parte, Massa también demostró lo central que puede resultar Córdoba al dedicarle, en un extenso raid el 6 de noviembre, acciones proselitistas en tres ciudades que le han sido adversas al kirchnerismo: Río Cuarto, donde se reunió con intendentes del sur provincial y empresarios de la agroindustria; Villa María, donde dialogó con productores lácteos; y la capital, donde cerró su gira con un concurrido acto en el Club Atlético General Paz Juniors (según sus organizadores, hubo más de 5.000 militantes), en el que prometió “convocar” al gobernador electo, Martín Llaryora, a “trabajar juntos” si es elegido presidente.

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Durante su estadía en el centro del país, el ministro-candidato del oficialismo mencionó reiteradamente al fallecido José Manuel de la Sota y pidió disculpas, en más de oportunidad, por los desencuentros y diferencias del pasado entre los Gobiernos nacional y provincial, al mismo tiempo que aseguró que inaugurará una nueva era de cooperación.

En esa gira, el tigrense estuvo acompañado por la hija del tres veces ex gobernador de la provincia, la diputada nacional Natalia de la Sota, y por el exmandatario salteño, Juan Manuel Urtubey, quien expresó su apoyo a la fórmula oficialista.

La pelea por el cuarteto

La puja por los votos cordobeses tuvo un episodio casi hilarante con el cuarteto como protagonista: Massa afirmó que Milei odiaba el “tunga-tunga” y que él, en cambio, lo bailaba en su casa, como supuesta evidencia de los antagónicos modelos de país que encarnan. La acusación fue rechazada por el libertario, quien, en el acto de cierre de campaña en el Patio Olmos, siguió con la controversia, aunque de manera elíptica, sin mencionar expresamente ese intercambio sobre el género musical.

"El panqueque, el fullero, el mentiroso dijo que yo siento desprecio por los cordobeses. Y el mejor regalo de la vida me lo dio Córdoba. ¡Avísenle a Córdoba que Conan es cordobés!”, exclamó, en alusión a uno de sus perros, que ya murió.

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Reposicionamientos, neutralidad y tironeos

Las elecciones generales de octubre provocaron una reconfiguración de las fuerzas políticas del país, cuyo hito fue el inmediato y estruendoso apoyo de Macri y Bullrich a Milei, salto que le asestó un quiebre con aires de ruptura definitiva a JxC, la alianza que llevó al poder al fundador de PRO.

En efecto, la Unión Cívica Radical (UCR), al menos su variante orgánica -bajo la voz cantante del presidente del partido, el jujeño Gerardo Morales, y del senador nacional porteño, Martín Lousteau-, se definió por la neutralidad de cara al balotaje. Igual actitud adoptaron los gobernadores, en ejercicio y electos, de la coalición opositora; conspicuos dirigentes de PRO, como Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal; la Coalición Cívica (CC), de Elisa Carrió, quien dijo que por primera vez en democracia no irá a votar; y el Peronismo Republicano, de Miguel Ángel Pichetto.

Ese reacomodamiento, que dejó las urnas tras la primera vuelta, tuvo características singulares en Córdoba, tanto dentro del peronismo gobernante, como de la oposición. En el primer caso, Schiaretti y Llaryora decidieron no pronunciarse por ninguno de los dos candidatos que compiten este domingo, aunque muchos dirigentes justicialistas de distintos ámbitos de la provincia sí sentaron posición, por lo bajo o explícitamente, en la mayoría de los casos a favor de Massa, apoyos que aún es incierto saber por cuántos de sus votantes serán compartidos.

Tras una estratégica gira conjunta de 10 días por Asia para conseguir fondos, a poco de concluidos los comicios presidenciales de octubre, Schiaretti retornó con una andanada de críticas al ministro de Economía y al kirchnerismo, aunque sin nombrar en ningún momento al líder libertario.

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Pragmático, Llaryora guardó silencio, a pesar de que fue “presionado” por algunos intendentes peronistas para que respaldara a Massa y de que su postura le valiera una particular divergencia en su terruño, San Francisco.

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En esa ciudad cabecera del departamento San Justo, donde el futuro gobernador estuvo a cargo de la intendencia años atrás, el Partido Justicialista local apoyó, a través de un comunicado, al líder del Frente Renovador. No obstante, el actual jefe comunal, Damián Bernarte; el diputado nacional, Ignacio García Aresca; y la legisladora provincial, Alejandra Piasco, todos llaryoristas, salieron rápidamente a aclarar su prescindencia.

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El asedio de dirigentes peronistas a los máximos referentes del partido en Córdoba tuvo su punto culminante con los dichos del secretario de Industria de la Nación, José Ignacio de Mendiguren, un hombre del riñón del ministro de Economía, quien, en una reciente visita al distrito mediterráneo, manifestó que la Provincia “no puede ser indiferente a Milei”, porque pretende romper relaciones con Brasil y China, sus dos principales destinos exportadores.

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Por su parte, el ex candidato a gobernador de JxC y actual senador nacional, Luis Juez (Frente Cívico), tuvo un abrupto giro en su postura para el balotaje y terminó inclinándose públicamente por el libertario, a pesar de que había criticado con dureza el apoyo al mismo por parte de Macri y Bullrich y de que había opinado que la elección en la segunda vuelta era como estar entre “Frankenstein y Drácula”.

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En tanto, la UCR local se declaró prescindente, más allá de que individualmente algunos de sus dirigentes se expresaron a favor uno u otro aspirante presidencial. El principal abanderado de la neutralidad fue el ex postulante a intendente capitalino y actual diputado nacional, Rodrigo de Loredo, quien anunció que votará en blanco.

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Más allá de los tironeos de los políticos antes de la instancia cúlmine de este largo proceso electoral, en Córdoba tendrán la última palabra 3.056.943 electores, quienes estarán habilitados para votar en 9.097 mesas, distribuidas a lo largo y ancho de la provincia. En las PASO de agosto y las generales de octubre, la participación fue de 67,93% y 76,29% del padrón, respectivamente.

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