Un problema de época
27/09/2026 | 11:27
Redacción Cadena 3
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Radiografía de la alimentación en Argentina: crisis económica, segundas marcas y nuevos hábitos
La situación económica también modifica los hábitos alimentarios de los argentinos. En los últimos tiempos crecieron las compras de segundas y terceras marcas y los consumidores buscan alternativas más económicas para sostener el presupuesto familiar.
Según explicó a Cadena 3 Alejandra Celi, licenciada en Nutrición, profesora titular de Nutrición Clínica I y III y directora de la Escuela de Nutrición de la UNC, el fenómeno debe analizarse más allá de la cantidad de alimentos que una familia puede comprar.
El dato sobre las marcas alternativas fue aportado por Víctor Palpacelli, titular de la Cámara de Supermercadistas, quien señaló a Cadena 3 que el consumidor modificó sus hábitos para aprovechar al máximo su poder adquisitivo.
“El consumidor ha cambiado de hábitos producto de una necesidad de poder hacer valer su poder adquisitivo a su máximo potencial, y en esto solicitan alternativas de segundas y terceras marcas, opciones vinculadas al precio principalmente”, explicó.
Según indicó, el consumo de estas marcas creció un 22% en los últimos tiempos y ganó espacio en las góndolas. También destacó el avance de las marcas propias de las cadenas de supermercados.
“La marca propia cumple una función de acuerdo a cada cadena, el posicionamiento que le va poniendo. Las marcas propias ganan terreno”, afirmó.
Celi recordó el Proyecto Czekalinski, que buscó poner en discusión la utilización de la Canasta Básica Alimentaria como principal referencia para medir la pobreza y la indigencia.
El proyecto planteó, entre otros objetivos, incorporar las Guías Alimentarias para la Población Argentina y avanzar hacia una medición multidimensional de la pobreza.
“Es muy importante que el tema esté sobre la mesa. El doctor Martín Maldonado impulsó esto de interpelarnos a todos: a los que tienen responsabilidades de políticas de salud, en relación a mediciones de aspectos relevantes como la pobreza, y rescatar ese punto en particular: la canasta básica de alimentos es indicador de la pobreza hoy”, explicó Celi.
Para la especialista, medir solamente la capacidad de acceso a una determinada cantidad de alimentos ofrece una mirada parcial sobre la situación nutricional.
“Cuando lo pensamos deberíamos poder pensarnos e interrelacionar estas dimensiones: una sin la otra nos da un análisis parcial, y esa parcialidad nos lleva a pensar en este punto de la inseguridad alimentaria, como un concepto mucho más complejo que nos interpela a quienes tienen la responsabilidad desde el Estado de garantizarnos esto, que es un derecho básico”, sostuvo.
Ante el crecimiento de las segundas y terceras marcas, Celi explicó que se trata de productos que deben cumplir con las regulaciones correspondientes para llegar a las góndolas.
“Es un producto avalado, que cumple con las reglamentaciones y debe en su información nutricional contener los componentes que lo están constituyendo”, señaló.
Sin embargo, planteó que puede haber diferencias en la composición de determinados productos que expliquen su menor precio.
“Un yogur con frutas puede tener menos frutas y, por ende, menos fibra, o si tiene grasas, más contenido de un componente de grasa de menor costo, lo que deriva en el precio final”, ejemplificó.
De todos modos, remarcó que los productos deben atravesar un proceso de aprobación antes de ser comercializados.
Para Celi, la inseguridad alimentaria también está relacionada con la posibilidad concreta de acceder a los alimentos.
“Garantizar la seguridad alimentaria significa garantizar accesos. Y uno de esos puntos es la capacidad de compra. No es el único: es multidimensional”, explicó.
La especialista advirtió que, cuando una familia debe resignar determinados aspectos para que todos sus integrantes puedan acceder a los alimentos, puede terminar optando por productos de menor costo que suelen ser más industrializados.
“No es ponernos en contra de la industria, sino que al hablar de alimentación saludable es que mientras más presentes estén los alimentos reales, hoy no hay políticas de mercado que acompañen la comercialización de productos en base a alimentos reales, con políticas que los hagan más accesibles”, afirmó.
En ese sentido, diferenció los alimentos reales de los productos ultraprocesados, cuya elaboración depende de la industria.
“No hay ningún árbol que tenga galletas o papas fritas. Eso se generó en la industria, y le llamamos alimentos ultraprocesados”, señaló.
Celi también puso el foco en el patrón alimentario y no solamente en elecciones puntuales.
“Siempre nos gusta hablar en términos de patrones alimentarios. Lo que nos constituye con una perspectiva de futuro tiene que ver con lo que hacemos habitualmente. La eventualidad posiblemente no defina nada en cuanto a lo que comemos, pero sí lo que hacemos habitualmente y aquello que repetimos”, explicó.
En ese sentido, destacó el rol de las escuelas en la formación de los hábitos de los niños.
“Nuestros hijos pasan muchas horas en el colegio. Lo que comen ahí, lo que encuentran en cantinas, lo que come su par, es más tentador que lo que dicen sus padres. El colegio es un excelente espacio para garantizar el patrón alimentario; no lo es en el cumple de sus amigos”, sostuvo.
La especialista también mencionó los resultados de las encuestas nacionales de factores de riesgo y señaló dos cuestiones que considera centrales: el bajo consumo de frutas y verduras y el incremento de los alimentos procesados.
“Uno de los desafíos más grandes, a nivel política, es acompañar su comercialización y necesitamos mejorarle el marketing a esos alimentos, hacerlos más elegibles por la población en general y en particular por nuestros niños”, planteó.
A esto se suma una dificultad vinculada con las jornadas laborales. “Tenemos naturalizado que trabajamos entre 8 y 10 horas, y en muy pocos lugares tenemos condiciones para llevar nuestros alimentos y el tiempo para las comidas. Ese es otro punto crítico para la alimentación saludable”, explicó.
Para Celi, los efectos de los hábitos alimentarios no necesariamente aparecen de manera inmediata, sino que pueden impactar a largo plazo.
“El patrón no impacta inmediatamente, sino en el futuro de la salud. Las enfermedades crónicas no transmisibles son las más prevalentes, y el incremento de la longevidad hace que necesitemos conectar estos puntos para que seamos longevos pero con mejor calidad de vida”, concluyó.
La discusión, así, excede la elección entre una primera, segunda o tercera marca: también involucra el poder adquisitivo, el acceso a alimentos saludables, las políticas públicas, los hábitos familiares y escolares y las condiciones en las que las personas trabajan y organizan sus comidas.
Entrevista de "Amamos los Domingos"
¿Qué modifica la situación económica? La situación económica modifica los hábitos alimentarios de los argentinos, aumentando las compras de segundas y terceras marcas.
¿Quién explicó el fenómeno? Alejandra Celi, licenciada en Nutrición y directora de la Escuela de Nutrición de la UNC, explicó que el fenómeno va más allá de la cantidad de alimentos comprados.
¿Cuándo se ha observado un aumento en el consumo de marcas alternativas? En los últimos tiempos, el consumo de segundas y terceras marcas creció un 22%.
¿Dónde se discute la Canasta Básica Alimentaria? Se discute en el contexto del Proyecto Czekalinski, que busca replantear su uso como referencia para medir la pobreza.
¿Por qué es importante el patrón alimentario? El patrón alimentario es crucial porque define hábitos a largo plazo y afecta la salud futura, especialmente en relación a las enfermedades crónicas no transmisibles.
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