Nuevas propuestas en nutrición
08/09/2026 | 12:15
Redacción Cadena 3
Buenos Aires, 8 de septiembre (NA) – La discusión sobre si es suficiente conocer la cantidad de azúcar, sodio o grasas saturadas en un alimento para determinar su calidad nutricional ha cobrado relevancia en un panel de las XVII Jornadas Argentinas de Nutrición. Este evento, organizado por la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), abordó la necesidad de evaluar también nutrientes esenciales, microorganismos vivos y ciertos aditivos.
El panel, titulado 'Más allá de los nutrientes críticos: hacia un nuevo modelo de perfilado nutricional y evaluación integral de los alimentos', fue presentado por Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI). En este contexto, se destacó que los sistemas actuales de evaluación de alimentos deben actualizarse para reflejar los avances en el conocimiento sobre alimentación y salud.
La doctora en Nutrición, María Elena Torresani, quien es Directora de la Carrera de Especialistas en Nutrición con orientación en Obesidad de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), comentó: "Tuvimos la oportunidad de conversar sobre cómo mejorar las herramientas que utilizamos para evaluar la calidad de los alimentos. No se trata de desconocer lo realizado, sino de incorporar la evidencia disponible y avanzar hacia modelos más completos que orienten mejores decisiones alimentarias".
Los sistemas de perfilado actuales consideran el contenido de nutrientes esenciales como proteínas, fibra, minerales y vitaminas, así como nutrientes críticos como azúcares, sodio y grasas saturadas. Esta combinación permite asignar puntajes a los alimentos y clasificarlos según su calidad nutricional.
El profesor Sergio Britos, Director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Nutrición (CEPEA) e integrante de PROFENI, presentó avances en un Sistema de Perfil Integral de Alimentos, diseñado para ampliar y considerar otras dimensiones que determinan la calidad de un alimento.
Una de las dimensiones propuestas es la inclusión de aditivos, especialmente aquellos con evidencia de riesgos para la salud. Otra dimensión es el concepto de 'diversidad e integración de la matriz alimentaria', que evalúa la lista de ingredientes y la presencia de alimentos enteros de grupos protectores, así como microorganismos vivos.
Britos explicó: "Estamos trabajando en un perfil integral que permita sintetizar estas dimensiones en un puntaje, proporcionando una métrica objetiva que refleje mejor la calidad de un alimento". Esta metodología podría ayudar a evitar que alimentos con perfiles nutricionales muy diferentes sean clasificados de la misma manera.
La Dra. Mónica Katz, médica especialista en Nutrición y expresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición, analizó las fortalezas y limitaciones de los sistemas de perfilado y del etiquetado frontal argentino. Se refirió a la dificultad de utilizar una misma clasificación para alimentos con perfiles nutricionales disímiles y las limitaciones en la comparación de productos.
La Dra. Katz afirmó: "Contamos con una ley de etiquetado frontal y lo razonable no sería empezar de cero, sino revisar aquellos aspectos que pueden mejorarse. La evidencia y la experiencia acumuladas permiten identificar oportunidades para que el sistema discrimine mejor entre alimentos".
El Dr. Gabriel Vinderola, investigador principal del CONICET en el Instituto de Lactología Industrial y docente de la Universidad Nacional del Litoral, abordó el concepto de 'dosis diaria de microorganismos vivos'. Esta línea de investigación explora la relación entre el consumo de microorganismos presentes en alimentos fermentados y diversos indicadores de salud.
Vinderola explicó que existen sistemas que clasifican los alimentos según su contenido estimado de microorganismos vivos, y destacó: "Durante mucho tiempo pensamos la alimentación en términos de micro y macronutrientes, pero ahora emerge una dimensión adicional: cuántos microorganismos vivos incorporamos y sus implicancias para la salud".
Esta discusión es especialmente relevante en el marco de la futura actualización de las Guías Alimentarias para la Población Argentina. Los especialistas de PROFENI consideran que sería adecuado que este proceso incluya la evidencia científica acumulada y evalúe el papel de los alimentos fermentados en las recomendaciones alimentarias.
La participación de PROFENI en las Jornadas también incluyó el panel 'Nutrición que transforma: educar, conectar e innovar', coordinado por la Lic. Romina Pereiro y con la intervención de Alberto Arribas, la Dra. Noelia Rodríguez Cambao y Hernán Rubinstein. Este panel subrayó la paradoja de que, aunque hay más información sobre nutrición que nunca, convertir ese conocimiento en cambios sostenidos en el comportamiento sigue siendo un gran desafío.
Se ha evidenciado que conocer una recomendación no implica necesariamente comprenderla o integrarla en la vida diaria. La alfabetización alimentaria se vuelve esencial para que las personas puedan interpretar críticamente la información y tomar decisiones adecuadas.
Los expertos concluyeron que, aunque se cuenta con más conocimiento y herramientas que nunca, el reto radica en traducir todo esto en decisiones alimentarias informadas. Se debe revisar cómo se evalúan los alimentos, actualizar las recomendaciones y encontrar maneras de apoyar a las personas en sus elecciones alimentarias.
¿Qué se discute en las Jornadas Argentinas de Nutrición?
Se debate sobre la necesidad de ampliar la evaluación de alimentos más allá de azúcares y sodio, incluyendo nutrientes esenciales y microorganismos.
¿Quiénes participan en el panel?
El panel cuenta con expertos de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) y PROFENI.
¿Qué propone el profesor Sergio Britos?
Britos propone un Sistema de Perfil Integral que incluya dimensiones adicionales para evaluar la calidad de los alimentos.
¿Cuál es el enfoque de la Dra. Mónica Katz?
Katz sugiere revisar el etiquetado frontal y mejorar la clasificación de alimentos para una mejor discriminación.
¿Qué importancia tienen los microorganismos vivos?
Se investiga cómo el consumo de microorganismos en alimentos fermentados afecta la salud gastrointestinal y metabólica.
[Fuente: Noticias Argentinas]
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