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27/05/2026 | 13:01
Redacción Cadena 3
Sergio Suppo
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El Gobierno va a medir su verdadera popularidad en el Congreso | Por Sergio Suppo
El Gobierno está por enfrentar una prueba más precisa que cualquier encuesta: el Congreso. Allí deberá medir hasta dónde llega hoy su verdadera popularidad política, no sólo entre los votantes, sino entre los gobernadores y los bloques que, en los últimos meses, le permitieron construir mayorías.
El verano legislativo fue claramente favorable para la Casa Rosada. Venía de ganar las elecciones de octubre y, entre diciembre, enero y febrero, consiguió aprobar la reforma laboral, la baja de imputabilidad para menores y el Presupuesto después de dos años sin ley de gastos. No fue poco: obtuvo todo lo que se propuso en el Congreso, con acuerdos que no implicaron un gran costo fiscal y que le permitieron avanzar en reformas estructurales.
Ese esquema fue posible por una combinación de factores. El oficialismo aumentó su representación en Diputados y en el Senado, pero además logró tender puentes con fuerzas que no forman parte del Gobierno: sectores del peronismo de Catamarca, Salta y Tucumán; prácticamente todo el PRO; buena parte del radicalismo; partidos provinciales; y, en algunos proyectos puntuales, peronismos como los de Córdoba o Santa Fe.
El problema es que aquel escenario ya no es exactamente el mismo. En los últimos meses, el Gobierno sufrió una caída fuerte en su imagen pública. Se acumularon denuncias de corrupción, apareció el caso Adorni, se profundizaron las internas dentro del oficialismo y, sobre todo, creció un cierto hartazgo social por el esfuerzo económico que todavía no se traduce en alivio concreto para el bolsillo.
La administración nacional puede mostrar datos macroeconómicos, expectativas de inversión y señales de orden fiscal. Pero en la vida cotidiana de muchas familias, la recuperación sigue sin aparecer con claridad. Y esa distancia entre la macroeconomía y la economía doméstica empieza a pesar en la relación entre la Casa Rosada y sus aliados circunstanciales.
Ahora parece que la caída en las encuestas se detuvo. Pero la mejor medición no estará en un sondeo, sino en las bancas. El Mundial de Fútbol será contemporáneo a esta discusión, pero no debería modificar demasiado el tablero político. La pelota puede distraer, pero no suspende la realidad.
El Gobierno tiene varios proyectos en agenda, entre ellos la ley de lobby y la reforma sobre etiquetado frontal de alimentos. Para aprobarlos, deberá reconstruir las mayorías que consiguió durante el verano. Y ahí aparecerá la verdadera pregunta: ¿los gobernadores seguirán dando la orden de acompañar o empezarán a tomar distancia?
Algunos sectores ya muestran señales de mayor cautela. Una parte del PRO que responde directamente a Mauricio Macri empezó a marcar diferencias. También habrá que ver cuánto piden, política o territorialmente, algunos peronismos provinciales y partidos locales para volver a votar con el oficialismo. Lo mismo ocurre con una parte del radicalismo, que suele moverse entre la cooperación parlamentaria y el cálculo electoral.
Porque la especulación ya empezó. Aunque falte un año y medio para las presidenciales, muchas provincias tendrán antes sus propias disputas políticas. Los gobernadores también miran sus territorios, sus legislaturas, sus candidatos y el costo de quedar demasiado cerca o demasiado lejos del Gobierno nacional.
Por eso junio y julio serán meses decisivos. La Casa Rosada necesita recuperar iniciativa política y demostrar que todavía conserva capacidad de negociación. Es primera minoría en ambas cámaras, pero eso no alcanza. Necesita aliados, aunque sean circunstanciales, para convertir proyectos en leyes.
Algunos sostienen que el Congreso quedará prácticamente paralizado durante el Mundial. Probablemente haya partidos que más de un legislador prefiera ver antes que sesionar. Pero la actividad política no se detiene por completo. Y mucho menos cuando el Gobierno necesita con urgencia demostrar que su poder parlamentario sigue en pie.
La verdadera recuperación política del oficialismo, si existe, no se verá en un acto, ni en una encuesta, ni en una foto de unidad. Se verá en el recinto. Allí, voto por voto, el Gobierno sabrá si aquella mayoría del verano fue una alianza duradera o apenas una temporada favorable.
¿Qué está enfrentando el Gobierno? El Congreso, para medir su verdadera popularidad política.
¿Quiénes son los aliados del Gobierno? Gobernadores, bloques del peronismo, PRO, radicalismo y partidos provinciales.
¿Cuándo serán meses decisivos? En junio y julio.
¿Dónde se verá la recuperación política del oficialismo? En el recinto del Congreso.
¿Por qué la imagen pública del Gobierno ha caído? Por denuncias de corrupción, internas y un hartazgo social por la situación económica.
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