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Grandes del deporte

Claudio Paul Caniggia, “el hijo del viento”

Reviví la historia del "Pájaro", jugador que dio grandes alegrías a los hinchas argentinos de la Selección y que tuvo un recordado paso por Europa, River y Boca.

 

Hay goles que se clavan en un ángulo del alma. Que nos emocionan de sólo recordarlos. Que forman parte de nuestros más sentidos recuerdos futboleros.

Sin ser un fulminante goleador, Claudio Paul Caniggia, además de haber sido un notable futbolista, de los mejores que dio esta tierra, es el protagonista de algunos  de los goles más gritados y recordados en Mundiales para nuestra Selección.

Un  domingo 24 de junio de 1990, durante el Mundial de Italia, Argentina y Brasil se enfrentaban por octavos de final de la Copa del Mundo.

Esa tarde en el Estadio Delle Alpi de Turín, pese a la proximidad a los Alpes, hacía muchísimo calor en la capital de Piamonte.

Brasil fue el dueño del partido, su dominio fue abrumador, le cascoteó el rancho a Goycochea, se cansó de perder goles y la suerte del equipo de Bilardo parecía echada, pese al 0 a 0.

Fue la tarde del controvertido bidón de Branco.

Faltaban 10 minutos y Argentina no pasaba la mitad de la cancha.

Maradona, con un tobillo maltrecho, frotó la lámpara.

Entre un montón de piernas, metió una asistencia hacia la izquierda, por donde apareció Caniggia, quien la paró de zurda, con la derecha enganchó hacia afuera, haciendo pasar de largo al arquero Taffarel y de zurda estalló la pelota contra la red.

Un gol que desató la locura de todo un país.

Un gol con sensación de milagro, que quedó grabado para todos los tiempos en la memoria colectiva  de los futboleros argentinos.

No fue el único gol: el cabezazo ante Italia en ese mismo Mundial '90, los dos ante Nigeria en Boston, el día del doping de Diego en el Mundial '94.

Los tres goles a River, jugando para Boca en el '96 , en una goleada de su equipo por 4 a 1 en la Bombonera. Un gol jugando para River contra San Lorenzo, picando desde la mitad de la cancha.

Caniggia nunca dejó de asombrar.

El “Hijo del viento” tenía una velocidad sólo comparable con Mbappé, si hablamos de jugadores de este tiempo.

Llegó a River desde su Henderson natal a los 15 años y apareció en Primera, como puntero derecho, en aquel equipo del Bambino Veira que ganó todo.

Ese juvenil promisorio, era el suplente de Antonio Alzamendi, y cuando ingresaba era un  revulsivo desequilibrante, a puro vértigo, a puro gol.

Caniggia jugó en River Plate (1985-88), Hellas Verona (1988-89), Atalanta (1989-92 y 1999-2000), Roma (1992-93), Sport Lisboa e Benfica (1994-95), Boca Juniors (1995-96 y 1997-98), Dundee Football Club (2000-01) y Rangers Football Club (2001-03) para luego jugar en el fútbol catarí en el Qatar Sports Club, donde se retiró profesionalmente en el año 2004.

 En 2012 vuelve al fútbol profesional a los 45 años, contratado por el Wembley Fútbol Club de la novena división de Inglaterra con el objetivo de participar en la histórica Football Association Challenge Cup, jugando 2 partidos y marcando un gol.

Llegó al Club Atlético Boca Juniors, procedente del Sport Lisboa e Benfica de Portugal, en 1995. Con Silvio Marzolini como entrenador no alcanzó su verdadero nivel, pero recuperó sus alas durante el ciclo de Carlos Salvador Bilardo.

Caniggia fue un emblema de la  Selección argentina, en los que marcó 16 goles. Participó en la Copa Mundial de Fútbol de 1990, en la de 1994 y en la de 2002.

 A su vez, jugó con la Selección las Copas América de 1987, 1989 y 1991 (donde fue campeón), la Copa Confederaciones 1992 (donde fue campeón) y la Copa Artemio Franchi 1993 (también fue campeón).

Tuvo una breve reaparición al jugar con "La Albiceleste" de 2002 convocado por Marcelo Bielsa aunque no jugó ningún partido y fue expulsado del banco de suplentes en el partido que decidía las clasificaciones del grupo, ante Suecia.

Caniggia formó una gran dupla con Batistuta y fueron las figuras del equipo de Basile que ganó la Copa América en Chile.

El Pájaro se perdió la Copa América del '93  en Ecuador porque fue sancionado por doping por 13 meses, tras aceptar que había fumado un "cigarrillo de cocaína".

Su vida personal no fue fácil, su mamá se suicidó en 1996, su esposa Mariana es una controvertida personaje, de un perfil altísimo y un estilo de vida estrafalario.

Tampoco sus mediáticos hijos aportaron a la tranquilidad del Hijo del Viento.

Caniggia fue un extraordinario jugador. Su carrera fue brillante.

Junto a Maradona, Kempes y Batistuta fueron los futbolistas que mayores alegrías le dieron a los hinchas de nuestra Selección.

Aunque triunfó en River y en Boca y se destacó en cada club en los que jugó en el exterior, la gente lo identifica con la camiseta albiceleste.

Claudio Paul Caniggia fue un jugador de Selección. Fue el socio perfecto de Maradona y de Batistuta.

Cada contacto del Cani con la pelota, producía electricidad, la sensación que algo importante iba a ocurrir.

Por derecha o por izquierda, el Pájaro forma parte de la estirpe de los extremos inolvidables, a los que las rayas de cal no lograban oprimir.

Claudio Paul Caniggia está en la historia del futbol argentino.Es el protagonista de muchas de las alegrías  más sentidas de los hinchas de la Selección.

Caniggia fue velocidad, coraje y gol.

No fue estrictamente un goleador fulminante, pero sus goles fueron bellos e inolvidables.

Tan inolvidables como aquel contra Brasil, en una tarde en Turín, cuando nos  cascoteaban el rancho, cuando Diego frotó la lámpara para que apareciera Caniggia convertido en Genio, para cumplir el deseo-milagro de los hinchas argentinos.

Para rubricar la aseveración de Víctor Brizuela , quien dijo esa tarde que estaba "escrito que Brasil hoy no va a poder con Argentina”, con ese gol que recordaremos por siempre.

Con esa gambeta que dejó a Taffarel desparramado. Con ese gol que se clavó  en el ángulo del alma de todos los argentinos. Ese gol que  rompió  la red de la desesperanza.

Ese gol, que permitió abrazarnos con propios  y extraños por el fútbol, colgados de una lágrima de emoción compartida.

Esa tarde “El hijo del viento” sopló más que nunca.

15 julio 2019

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