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Opinión

Política esquina economía

Epec: si sirve para venderla, sirve para que sea estatal

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La decisión de Juan Schiaretti de forzar la primera renegociación del convenio colectivo de trabajo que rige en Epec pisó uno de los callos más sensibles de Córdoba. No es para menos: sólo por los puntos del contrato que se quieren modificar el Gobierno cree que se podrá ahorrar al año 94 mil pesos por empleado activo o jubilado de la empresa estatal. Y si se agregan la administración racional de horas extras y el pago por eficiencia de una bonificación que hoy se asigna siempre urbi et orbi, la estimación se estira a 157 mil pesos per cápita.
Obviamente, los gremios lucifuercistas, dueños de hecho de Epec por décadas, rechazan el plan. Uno de los cucos que comienzan a blandirse es que Schiaretti estaría siendo presionado o inducido por el Gobierno nacional para comenzar a preparar a la distribuidora con vistas a su eventual privatización. 
El argumento expresado por miembros de la conducción del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba es que para cualquier privado sería muy importante recibir Epec con el ajuste ya realizado, lista para ser muy rentable. Más allá de que no hay una privatización en el horizonte (el Ejecutivo provincial lo ha descartado en forma contundente), el razonamiento sindical deja expuesto que, en efecto, Epec sería una unidad de negocios eventualmente rentable y eficiente si alguien logra poner en caja sus pocos transparentes números (aún se desconoce el balance 2016 de la firma, por dar un ejemplo).
Los sofismas gremiales encubren que los verdaderos dueños de Epec son legalmente los ciudadanos de la Provincia de Córdoba. Sólo que nunca lograron que los poderes políticos la administren realmente en su nombre y sean capaces de quitarle el control político de la distribuidora  a los sindicatos. Y han pagado las consecuencias tanto en su condición de clientes (con tarifas elevadas y traslados de costos al tercio de cordobeses del interior que son servidos por cooperativas) como en su condición de contribuyentes (hace mucho que Epec no logra financiar sus propias inversiones y requiere asistencia del Tesoro para cubrir  sus déficits).

$157 mil sin tocar nada

De manera que lo que podría ser bueno para eventual y siniestro propietario privado de galera y toscano no puede ser malo para los clientes/contribuyentes/dueños de una empresa pública: en cualquier caso, se repartirá la luz a menor costo relativo. Que es lo que importa.
El hecho de que Epec espere ahorrar 157 mil pesos (17 salarios mínimos) al año por empleado y jubilado sin despedir a nadie, sin reducir sueldos, sin extender jornadas laborales, sin achicar vacaciones, sin prohibir de cuajo las horas extra ni la Bonificación Anual por Eficiencia, sin tocar ítems como la antigüedad, sin dejar de regalar parte de la luz que consumen empleados y jubilados, entre otros privilegios, sólo exhibe la dadivosidad con que quienes controlan Epec se obsequiaron a sí mismos durante tantos años; la indiferencia con que han tratado a los clientes/contribuyentes/dueños. Primero pague y jamás se queje, fue el lema.

La cuestión alcanzó su máxima expresión el año pasado, cuando un grupo de empleados planteó una cautelar para que la Justicia prohibiera a los medios de comunicación hablar de los salarios de Epec.

Residuos y colectivos

Lo mismo vale para otros convenios que no están en discusión en Córdoba, pero deberían. El de la recolección de la basura, que está llevando a la Municipalidad de Córdoba a contratar para la próxima década un servicio caro y vetusto, del siglo pasado. El de los choferes de colectivos es otro.
El primero, porque impide al sistema ahorrar los salarios que en cualquier lugar del mundo ahorra la contenerización. Porque el convenio dice que, no importa lo que pase, en cada camión deben ir siempre tres empleados. Aunque sólo se necesite uno. Por ende, no hay cómo repagar la inversión de un servicio que sería más barato para los vecinos.
El  segundo, por varios motivos. Uno es que no se puede desdoblar el horario de una parte de los choferes (ni siquiera pagándoles un adicional) para que cubran los horarios pico de la mañana y de la tarde. Así, tanto en las horas pico como en las horas valle termina circulando casi la misma cantidad de unidades. En las horas pico son insuficientes, en las valle son excesivas. Y se necesita una tarifa mayor para pagar un sistema que podría ser mejor, tal vez con menos plata.

Las entelequias no firman convenios

En estos dos últimos casos hay empresas privadas al medio, a diferencia de lo que pasa con Epec. Pero para ellas no es problema: cualquiera de los inconvenientes es considerado un costo. Y se incluye en los cálculos cuando se oferta en las licitaciones. 
Sucede lo mismo que con Epec. Y es que en el sector público, la contraparte patronal de los sindicatos no es la burocracia que dirige la empresa estatal, o la empresa privada que es concesionaria de un servicio. Porque a todas ellas, sin competencia, les basta con trasladarles los costos a los clientes/contribuyentes/ciudadanos.
La verdadera patronal no es una entelequia, una máscara. La patronal es la suma de ciudadanos que se clavan con costos altos, servicios malos y pérdidas a cubrir con impuestos. Y nadie más. Sólo que es muy difícil que nos demos cuenta.

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Tensión entre gremios y el Gobierno

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Lo adelantó Carlos Acuña, uno de los jefes de la central obrera. Sería en noviembre y con movilización. "La CGT no es débil para nada. Tiene la mayoría de los gremios", desafió.

Carlos Acuña, uno de los jefes de la central obrera.
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