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Opinión

La calesita de pérdidas y sospechas de los Kirchner con YPF

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Los Kirchner en fase privatista: U$S 654

1- 1993. Se privatiza YPF. Néstor Kirchner, gobernador de Santa Cruz, es un abanderado del traspaso de la estatal a manos privadas.

2- Estatutos de la YPF privadas. Dos puntos obligan a que, si alguna vez el Estado quiere comprar el paquete accionario de control, debe ofertar por el total. Es una garantía para que los inversores minoristas puedan recibir el mismo trato y puedan irse si perciben que el poder político quiere usar la empresa para pisar los precios de la nafta (ocasionando pérdidas), prohibir la liquidación o el giro de ganancias, etc.

3- Santa Cruz recibe 654 millones de dólares por regalías previas mal liquidadas por parte de YPF antes de su privatización. Con 100 de esos millones Santa Cruz compra acciones. El resto se deposita fuera del país, en distintos países y bancos.

4-Segunda privatización. Santa Cruz vende sus acciones, que habían multiplicado su valor.

5- Todo el dinero se giró al exterior. La mayor parte termina en Suiza, en el banco Credit Suisse

6- En 2017 el Tribunal de Cuentas de Santa Cruz, bajo gobierno de Alicia Kirchner, certificó que quedaban 10 mil dólares en las cuentas. Después de muchos años sin dar explicaciones se asegura que el dinero se fue gastando para cubrir el presupuesto de la provincia.

Los Kirchner en fase “burguesía nacional”: 2.200 millones de dólares

7- En 2008, la familia Eskenazi, propietaria del Grupo Petersen y del privatizado Banco de Santa Cruz, “compra” el 14,9 por ciento de YPF a Repsol, con opción a comprar 10 por ciento extra más adelante. Tiene el respaldo de Néstor Kirchner y de su esposa, la entonces presidenta Cristina Fernández.

8- La operación se valúa en 2.200 millones de dólares. Para la primera entrega, Petersen toma un préstamo de 72 millones de dólares. Y para el largo plazo ofrece garantías de un grupo de bancos y un crédito de la propia Repsol, por 1.015 millones de dólares, que Petersen prevé devolver con las ganancias que le reporten las propias acciones. Es decir, se compran las acciones con lo que las mismas acciones rendirán.

9- La operación es interpretada como resultado de una presión del gobierno. Es que las políticas del gobierno tendientes al control de precios de los combustibles, de congelamiento del gas, de imposición de retenciones móviles a la exportación de crudo y de límites a la liquidación de ganancias y giro de divisas al exterior configuraba un escenario poco favorable a Repsol. De hecho, Repsol invertía en esos años fuera del país y no en Argentina. Repsol pudo liquidar ganancias sin mayores problemas.

10- En 2011 Petersen compra el otro 10 por ciento de YPF para el que tenía opción.

Los Kirchner en fase estatista: ¿9.000 millones de dólares?

11- En mayo de 2012 el kirchnerismo sanciona en el Congreso, con respaldo de la amplia mayoría de los legisladores radicales, aprueba el proyecto de Cristina Fernández por el que se expropia Repsol. El Estado compra todas las acciones del grupo español. Pero no ofrece lo mismo al resto de los accionistas, como había comprometido en la privatización.

12- La compra se hace justo cuando el petróleo llega a sus precios históricos récord. En 2012 el precio promedio del petróleo en el mundo fue de 111 dólares. Hoy vale menos de 75.

12- El entonces ministro Axel Kicillof dice en el Congreso que no se va a pagar nada por las acciones. Y que, al contrario, Repsol tendrá que terminar pagándole al país por pasivos ambientales.

13- Pero en 2014, intentando cerrar todos los frentes para evitar la ejecución de los fallos de Thomas Griesa, Kicillof arregla de apuro con Repsol. Le reconoce un precio de 5.000 millones de dólares. Argentina emite bonos por 6.000 millones de dólares, que incluye un resguardo para una eventual pérdida de valor de esos títulos.

12- Tras la privatización, las acciones de YPF se derrumban. Las acciones de Petersen pasan a valer mucho menos que la deuda tomada. Las dos empresas que se habían creado en paraísos fiscales para ser depositarias de las acciones y responsables de los préstamos, Petersen Energía Inversora y Petersen Energía, quiebran en España, demandas por Repsol, que quiere cobrarles.

13- En nombre de las dos empresas de la “burguesía nacional” formadas por Petersen para tener las acciones de YPF (y también de otras firmas) se inicia un juicio en Nueva York para reclamar a la Argentina la violación de la cláusula que exigía una oferta equitativa a los accionistas minoristas en caso de estatización (punto 2). En total, se demandan 3.000 millones de dólares. Para entonces, el juicio ha sido comprado por el Fondo Bruford, dedicado a litigar en casos como estos.

 14- Se inicia una batalla judicial. El gobierno de Mauricio Macri argumenta que se trató de una decisión soberana de la Argentina, para tratar de zafar de una sentencia. Argentina cuestiona la jurisdicción y dice que el juicio debe realizarse en Buenos Aires.

15- Esta semana, el tribunal neoyorquino que tramita el juicio le da la razón a Bruford y sentencia que el litigio debe continuar en Nueva York.

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