¿De qué te reís?
03/05/2013 | 07:33Redacción Cadena 3
Trepada a una banqueta incómoda y acribillada por las luces de la televisión Adriana Brodsky volvió a ocupar el centro de la escena para defender sus años de juventud y el personaje que le acarreó fama y dinero.
En el monitor apareció ella misma, 25 años atrás, convertida en "La Bebota", una adolescente que llegaba del brazo del padre (Javier Portales) a la casa del Manosanta , un desbordado Alberto Olmedo que aprovechaba la supuesta misión de “descargarla” de malas energías para recorrer toda su geografía, mientras la cámara lo mostraba al borde del infarto.
Con el guionista y los dos actores muertos, la Brodsky era número puesto para defender el sketch “La Nena” que protagonizan Guillermo Francella y Julieta Prandi y que una ONG pretende que se elimine de la programación de Telefé al considerar que de algún modo legitima conductas pedófilas.
La ex chica Olmedo hizo lo que pudo y con más entusiasmo que argumentos concluyó que el humor es inocuo y que “los de buena familia” se divierten y “los que no” pueden actuar mal, pero no lo hacen siguiendo un hipotético ejemplo de la tele “sino porque son enfermos de nacimiento”.
El aporte tal vez no fue esclarecedor pero permitió resucitar dos tramos escogidos de “No toca botón”, comparar las virtudes actorales y anatómicas de Adriana y Julieta, el desasosiego de Guillermo y Alberto y, finalmente, abrió el debate como se acostumbra en televisión: seis personas hablando simultáneamente, divididos en dos bandos que, sin mucha convicción , asumen por necesidad laboral posturas antagónicas .
En cada canal la discusión discurrió por senderos parecidos.¿Cómo puede una entidad desconocida pretender privarnos de un programa que tiene ya 12 años y que nunca le hizo mal a nadie?.
En la ficha técnica de “Poné a Francella”, el programa del que forma parte “La Nena” figuran como guionistas Ricardo Talesnik, Ismael Hase, Sergio Vainman, Daniel Dátola, Óscar Tabernise y Marcelo Olmedo pero, por supuesto, resulta infinitamente más atractivo plantear el tema como un intento de censurar la labor del actor.
Para la Red de Contención contra la Violencia de Género el segmento cuestionado “es ofensivo, promueve el acoso y el abuso sexual a menores”. A juzgar por los índices de audiencia que tuvo en su etapa de estreno y en su reposición hay pocos que ignoren de qué se trata pero por las dudas, la historia es simple. Arturo Petrocelli (Guillermo Francella) está casado con Mariana Briski y es el padre de Laura (Florencia Peña), quien es compañera de colegio de July Taboada (Julieta Prandi).
July ha tenido, a lo largo de la serie y según distintos indicadores, 13,14,15 y hasta 17 años. "La Nena”, con la inocencia de sus años de ficción y el físico que la Prandi tiene en la realidad, acosa a Arturo que, para que se note más su ascendiente, pasa a ser tratado de “Don”. Aunque a diferencia del personaje de Olmedo nunca intentó quitarse un hipotético o visible hilo de baba, también mira la cámara y obtiene primerísimos planos donde busca la complicidad del espectador. Siempre anhelante y con referencias inequívocas de que hasta “podría ir en cana”, Petrocelli soporta como puede la presencia de la esposa y la hija y queda al borde del abismo para rematar con el latiguillo “es una neeeena”, con los ojos inyectados en sangre.
La ONG que emplazó a Telefé para que cese la emisión está convencida de que no es conveniente continuar alentando actitudes que juzga como perversas, pero un porcentaje importante de televidentes no consigue separar el actor del personaje y reacciona con enojo ante lo que describe como una inadmisible censura a una de las glorias de la pantalla chica.
El malestar creado es de tal magnitud que más de uno se empeñó en considerar que los que piden la prohibición de “La Nena” son sólo idiotas útiles al servicio del gobierno, herido por los últimos comentarios políticos del protagonista de “Rudo y Cursi”. Tal vez el error estriba en reclamar , de buenas a primeras, el levantamiento del programa cuando podrían haber alertado sobre sus eventuales implicancias y promover un debate más profundo y menos condicionado por el destino final de la producción.
Los defensores de “La Nena” acudieron a la literatura y al cine para justificar la permanencia del sketch que tanto les gusta. Dijeron que ninguna ONG se animaría a objetar la novela “Lolita” de Vladimir Nabokov donde la protagonista concreta su amor por Humbert. Obviaron, como corresponde a toda discusión más estridente que honesta, que esa obra es una gran tragedia que culmina con la muerte de los dos personajes.
La otra referencia obvia es “Belleza americana”, la película que acaparó 5 premios Oscar en la que Kevin Spacey pierde la cordura por Thora Birch, la adolescente que se abre paso entre una lluvia de pétalos rojos.
Tampoco aquí hay modo de comparar la existencia de Lester Burnham, el jefe de la conflictiva familia en torno a la cual gira la historia, con la de Arturo Petrocelli.
Entre enojos, reclamos airados y defensas encendidas uno no puede dejar de sentir un cierto malestar en la boca del estómago cuando advierte, a veces, de qué se ha estado riendo.
Salvando la distancia, es parecido a la carcajada inevitable que surge al ver a alguien resbalar por pisar una cáscara de banana y enterarse, un segundo después, que esa caída provocó una fractura.




