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Cerveza amarga

24/03/2013 | 14:11Redacción Cadena 3

Rápidos para captar un clima desfavorable , los dueños de la marca de cerveza Schneider y la agencia que se encarga de la publicidad levantaron los avisos de su última campaña después de haber sido acusados de “sexistas” y de “naturalizar la violencia de género”, dos cuestiones que figuran al tope de las preocupaciones en un país donde cuesta tanto combatir con éxito el femicidio.

El anuncio en cuestión es uno de los que integran la modalidad vía pública y que inundaron la zona céntrica de Buenos Aires, en las inmediaciones de distintas paradas de colectivos. Con la impactante imagen de la cerveza en primer plano, el afiche pide “perdón por buscar el roce arriba del bondi”.

Con propósitos idénticos a los que muestran los avisos que desde hace meses se ven en la televisión, los creativos de la agencia Ogilvy juegan con el perfecto desarrollo de la cerveza en contraste con la inmadurez de los varones que la consumen. La campaña se llama “perdón” y al parecer el pedido está dirigido a las mujeres por distintas actitudes masculinas que podrían herir su sensibilidad.

Lo del roce en el bondi motivó una catarata de quejas en las redes sociales y denuncias ante el Inadi por banalizar lo que a todas luces constituye acoso sexual del que son víctimas a diario decenas de personas-la mayoría de ellas mujeres, aunque no exclusivamente-que viajan en el transporte público.

Después de repudiar la violencia de género, los integrantes de la agencia lamentaron “que el objetivo humorístico de la campaña haya sido interpretado de una forma alternativa”.Lo de “humorístico” corre por cuenta de ellos y es probable que no hayan hecho una correcta evaluación de lo que es soportar el “apoyo” de una humanidad extraña y ofensiva en el pasillo de un colectivo atestado.

Esos publicitarios que ahora temen la consecuencia de las “interpretaciones alternativas” son los que hace un par de años crearon para la misma marca de cerveza el aviso donde un chico se solidarizaba con otro haciéndose cargo de la amiga fea . Si ese resultó polémico, peleó la cima del podio con aquel en el que un pibe piola y sacrificado entregaba a su hermana para evitar la partida de su amigo del alma.

Ogilvy aclaró que su equipo de trabajo “está integrado tanto por hombres como por mujeres”, no se sabe si en un intento de repartir culpas o de diluirlas con mayor facilidad detrás de las faldas de sus empleadas .Como si la participación femenina ofreciera alguna garantía de tratamiento igualitario.

Seguro hay montones de mujeres en ésa y las otras agencias que logran que las fábricas de jabones para lavarropas automáticos inviertan miles de dólares en anuncios televisivos sobre amas de casa que basan su felicidad en lograr el blanco perfecto de la camisa de su marido o esas otras que con una sonrisa franquean el paso de un desconocido que , micrófono en ristre,toca el timbre y pide inspeccionar el inodoro.

Si hay un Dios de la publicidad, ojalá les perdone los años dedicados al tema y la única ocurrencia que han tenido en décadas para vendernos lo que, de todos modos, compraríamos aunque viviéramos en Cuba. Pero la calidad de la publicidad no es, por ahora, el tema más importante sino la ideología que campea detrás de algunas campañas. Una cosa es que sean estúpidas y otra muy distinta que marquen un retroceso en la desigual pelea que la sociedad está librando contra la violencia de género, una modalidad que no da tregua y que casi a diario ofrece manifestaciones de lo arraigado de costumbres que, por lo menos, son peligrosas.

Siempre respecto al “roce en el bondi” los chicos de Ogilvy se justifican advirtiendo que"la intención comunicacional de la campaña siempre estuvo puesta en la inmadurez de los hombres, pidiendo perdón por ello".En la tele ya habían generado algunas críticas con el corto en el que reclaman el perdón por pensar que un “No” es un “Sí” y que mostraba a un joven intentando convencer a una chica en el ingreso a un albergue transitorio.

La Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género formalizó una presentación en la que señala que “la campaña presenta el acoso como algo simpático. El roce en el bondi es “apoyar”, y está penado. Mientras en el país crece la violencia de género, publicistas irresponsables naturalizan situaciones sexistas. El sexismo mata. No seas cómplice”.

Al final, de todo la serie , el único anuncio que quedó en pie es el del tipo que orina en la calle, se sube el cierre y a continuación acaricia la mejilla de la chica.Ese aviso , a lo sumo, puede afectar a hombres y mujeres de estómago sensible.

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