Llega a Córdoba
30/10/2026 | 17:02
Redacción Cadena 3
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Darío Sztajnszrajber: "La muerte de mis viejos me mató y derrumbó certezas en las que me movía"
Darío Sztajnszrajber llegará a Córdoba el próximo 21 de noviembre para presentar "Mamá, soy un idiota", una propuesta teatral que combina filosofía, humor y experiencias personales. En diálogo con Viva la Radio, el filósofo explicó cómo nació la obra, que tiene como punto de partida una situación real ocurrida durante el entierro de su madre, y reflexionó sobre la muerte, la orfandad, los conflictos familiares y la búsqueda de una vida más plena.
La función será en Quality Espacio y tendrá como escenario un velorio. La historia comienza cuando el protagonista está por salir con el féretro de su madre para el entierro, pero recibe un mensaje de su hermano Mauro: por un problema administrativo deben retrasar todo durante una hora. Ante la demora, decide conversar con los asistentes, que en la ficción son también parte del velorio.
A partir de esa situación, aparecen algunas de las grandes preguntas de la filosofía: la muerte, el hecho de ser hijo, el perdón y el arrepentimiento. La obra también aborda los conflictos familiares y aquello que queda pendiente en los vínculos cuando una persona muere.
“Es una obra de teatro de las que suelo hacer yo, que es combinar un poco el teatro con la filosofía. Es una forma de llevar la filosofía a cada vez más gente, y el género teatral me permite que muchas ideas tomen cuerpo y lleguen de otra manera”, explicó.
La propuesta cuenta con la dirección de Martín Rechimuzzi y la participación de la actriz Leticia Mazur, quien interpreta tres personajes que irrumpen en el velorio y llevan la escena hacia el humor. Para Sztajnszrajber, ambos lenguajes tienen una relación estrecha: “Para mí el humor y la filosofía van mucho de la mano”.
Aunque la puesta tiene elementos de ficción, el punto de partida ocurrió en la vida del propio filósofo. Sztajnszrajber contó que la escena del retraso del entierro reproduce un episodio que vivió junto a su hermano Mauro en noviembre de 2021, cuando murió su madre.
“Lo que hago en el teatro es menos de lo que pasó, porque nos pasó esto con Mauro, mi hermano, el día del entierro de mi mamá”, reveló.
El episodio ocurrió un domingo, cerca de las 11 de la mañana, en un cementerio. Cuando estaban por terminar el entierro, un empleado administrativo les informó que debían esperar porque faltaba un papel.
“Nos volvimos locos. Fue una cosa increíble. Mauro fue a tratar de resolver esto y yo me quedé con la gente charlando”, recordó.
Esa experiencia terminó convertida en el disparador de una obra que utiliza una situación cotidiana y dolorosa para abrir preguntas sobre los vínculos familiares y la muerte.
Uno de los momentos más profundos de la entrevista llegó cuando le preguntaron por el impacto que tuvo la muerte de sus padres. El filósofo contó que su madre murió en 2021 y que su padre falleció apenas cuatro meses después.
A sus 58 años, reconoció que todavía le resulta difícil procesar esas pérdidas y cuestionó la idea de que existe una edad en la que la muerte de los padres debería doler menos.
“Me preguntan: ‘¿No estás ya demasiado grande para que te pegue tanto la muerte de tus viejos?’. Y esa pregunta me desmadra de algún modo, porque no me siento más maduro, más evolucionado”, señaló.
Y fue contundente al describir lo que le ocurrió: “La muerte de mis viejos me mató, básicamente”.
Sztajnszrajber aclaró que no se refiere a una situación que simplemente lo haya derrumbado anímicamente, sino a una experiencia que modificó sus certezas y su manera de organizar la vida.
“Derrumbó ciertas certezas en las que yo me movía. Me cambió muchísimo, me hizo tomar decisiones en mi relación, primero y principal, con mis hijos, segundo, con mi tiempo”, explicó.
La pérdida también lo llevó a revisar sus prioridades laborales y cotidianas. “Miré para adelante y dije: sigo yo. Y entonces, ¿a qué le estoy dedicando el día, los días, las 24 horas?”, planteó.
Para el filósofo, la pregunta de fondo es si existe una edad adecuada para atravesar la orfandad. Su respuesta es que no hay una mejor ni una peor, porque la pérdida siempre puede dejar conflictos sin resolver.
En ese sentido, explicó que el título de la obra remite a una relación atravesada por discusiones y asuntos pendientes: “Me peleé con vos toda la vida y ahora te fuiste. Qué idiota”.
El título también tiene una explicación filosófica. Sztajnszrajber recordó que la palabra “idiota” tenía una connotación diferente en la antigua Grecia y que se utilizaba para señalar a quien se apartaba del sentido común y se concentraba demasiado en sus propias preguntas.
Para ilustrarlo, recurrió a la figura de Tales de Mileto, uno de los primeros filósofos. Según explicó, Platón relataba que Tales era objeto de burlas porque pasaba tanto tiempo mirando hacia el cielo y reflexionando que no advertía los pozos que tenía delante.
“Se la pasaba todo el tiempo mirando para arriba, extasiado con miles de preguntas, y por estar siempre con la cabeza levantada, se caía en todos los pozos. Entonces le decían: ‘Te hacés tantas preguntas tan importantes, pero no podés resolver lo más urgente, que es no caerte en un pozo. Sos un idiota’”, contó.
La obra también recupera una anécdota de su juventud: el momento en que le comunicó a su madre que iba a estudiar Filosofía. “Año 85. Mi mamá me dijo: ‘Todos los que estudian filosofía son drogadictos y terroristas, Darío’”, recordó con humor.
Durante la entrevista, el filósofo también reflexionó sobre una pregunta que atraviesa buena parte de su pensamiento: ¿se puede vivir una vida más plena?
Para Sztajnszrajber, esa inquietud nace de una falta, de la sensación de que muchas veces no logramos realizar aquello que deseamos.
“Todos, en algún punto, sentimos que no nos estamos pudiendo realizar en algo. Nuestro deseo tiene límites”, explicó.
En ese sentido, señaló que las obligaciones cotidianas y la necesidad de trabajar para sobrevivir suelen alejar a las personas de sus aspiraciones. “La mayoría de la gente trabaja en trabajos que no sé si hubiera elegido como forma vocacional de realización, pero hay que tener un salario para poder sobrevivir en el día a día”, sostuvo.
También puso en cuestión las ideas convencionales sobre la realización en el amor. Tener pareja, enamorarse o casarse no necesariamente garantiza una vida plena, planteó, porque esas mismas instituciones pueden terminar encorsetando los vínculos, volverlos rutinarios y quitarles espontaneidad.
Para el filósofo, la felicidad está relacionada con la posibilidad de realizarse, aunque esa búsqueda no tiene una respuesta sencilla ni definitiva.
Otro tramo de la conversación estuvo dedicado a la decisión de muchas personas de no tener hijos ante la incertidumbre sobre el mundo que les toca vivir. Sztajnszrajber vinculó esa inquietud con una reflexión más amplia sobre la autenticidad y la posibilidad de encontrar un sentido propio a la existencia.
Consideró que vivimos en una sociedad que nos mantiene permanentemente entretenidos y que, muchas veces, nos aleja de las preguntas importantes.
“En cada scrolleo de TikTok, en cada estado inmersivo que tenemos en las redes, nos damos cuenta de que estamos todo el tiempo haciendo cosas que obturan ese ser auténtico, eso genuino”, señaló.
También cuestionó la manera en que se evita el aburrimiento o la angustia existencial mediante el uso constante del celular.
“Cuando vos te sentís aburrido, ¿qué hacés? Te vas directamente a un celular a ver pelotudeces para que tu cabeza, de algún modo, se enfrasque en otra cosa”, planteó.
En contraposición, defendió la importancia de detenerse y hacerse preguntas, incluso aquellas que generan incomodidad: “¿Qué estoy haciendo acá? ¿Qué es este cuerpo? ¿Qué es este lenguaje, estas palabras? ¿En qué se me va el tiempo? ¿Me voy a morir en cualquier momento?”.
Para Sztajnszrajber, esas preguntas son las que propone la filosofía y las que permiten recuperar una conexión más genuina con uno mismo.
En ese punto, retomó una idea del filósofo alemán Martin Heidegger y su concepto de pasatiempo: “Fijate, la palabra pasatiempo es que pasa el tiempo”. Y advirtió que, cuando una persona se detiene y experimenta el tiempo de otra manera, puede encontrarse con preguntas y sensaciones que habitualmente intenta evitar.
La presentación de Mamá, soy un idiota será el 21 de noviembre en Quality Espacio, en Córdoba. Una obra que, desde una experiencia íntima y atravesada por el humor, propone pensar la muerte, los vínculos, las frustraciones y el desafío de encontrar una forma más auténtica de vivir.
¿Quién es el autor de la obra? Darío Sztajnszrajber es el autor de la obra Mamá, soy un idiota.
¿Cuándo se presentará la obra? La obra se presentará el 21 de noviembre en Quality Espacio, Córdoba.
¿De qué trata la obra? La obra combina filosofía, humor y experiencias personales, abordando temas como la muerte, la orfandad y los conflictos familiares.
¿Qué inspiró la obra? La obra se inspira en una experiencia real del autor relacionada con el entierro de su madre y un retraso en el proceso.
¿Cuál es el enfoque filosófico del autor? Sztajnszrajber reflexiona sobre la búsqueda de una vida más plena y las preguntas existenciales que surgen a partir de la pérdida.
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